Pese a los llamamientos del Ejecutivo

Los bancos británicos seguirán pagando miles de millones en primas en 2011

El Gobierno británico de coalición está resignado a que los bancos británicos continúen pagando miles de millones de libras en primas durante este año pese a los llamamientos del Ejecutivo a esas entidades para que recorten las cantidades de esos pagos, según informó el viernes la BBC.

El Ejecutivo formado por conservadores y liberal demócratas confía también en que las entidades bancarias se comprometan a hacer más préstamos a las pequeñas empresas. El ministro británico de Empresas, Vince Cable, ha sido uno de los miembros del Gobierno más vocales a la hora de oponerse a las grandes primas. El pasado mes, Cable dijo a la BBC que la coalición estaba comprometida a adoptar "fuertes acciones" para disminuir las primas.

Royal Bank Of Scotland podría pagar cerca de 1.000 millones de libras (1.180 millones de euros) en concepto de primas este año, una cantidad menor que los 1.300 millones de libras (1.546 millones de euros) que abonó el pasado año. No obstante, incluso si los bancos recortan las sumas de sus primas, los salarios han aumentado de forma significativa para compensar ese hecho, hasta un 40% en algunos casos.

Según afirmó un banquero a la BBC, "podría haber más ruido que sustancia" en los compromisos adquiridos por los bancos para reducir las primas. Los bancos británicos ya han comenzado a reequilibrar los paquetes salariales acordes con la legislación europea sobre bonos introducida el verano y confirmada en diciembre. Esta normativa incluye la introducción de comisiones independientes de remuneración. Las nuevas reglas están diseñadas para recortar el riesgo a corto plazo que adoptaban los banqueros y que, según algunos analistas, han contribuido a la crisis financiera mundial.

En Reino Unido, recuerda la BBC, esas reglas solo se aplicarán a las grandes entidades. Los bancos británicos se han resistido a llevar a cabo más reducciones en las primas que ha pedido el Gobierno, puesto que temen que su personal más competente se marche a entidades extranjeras, menos presionadas a bajar esos pagos.