Balance del año

2010 termina con las esperanzas de un despertar inmobiliario

La burbuja inmobiliaria ha seguido desinflándose durante 2010 hasta llegar en el tercer trimestre a la peor caída de ventas de toda la crisis, aunque los expertos aún confían en un último repunte de las transacciones alentado por el fin de la desgravación en 2011.

El fin de la deducción fiscal universal por compra de vivienda, que afectará al 30% de contribuyentes con rentas mayores a los 24.000 euros anuales, ha hecho debatirse al comprador entre aprovechar la deducción o esperar mayores rebajas, mientras el vendedor ha dudado entre aceptar descuentos para desprenderse de su bien, o confiar en tiempos mejores.

En general, los precios han acelerado su caída desde que quedó claro que el Gobierno no pensaba dar marcha atrás al fin de la deducción, y han llegado a valores que no se veían desde 2005, al situarse en 1.832 euros el metro cuadrado, según datos del desaparecido Ministerio de Vivienda.

Además del ahorro para las arcas públicas que implica el fin de los incentivos a la compra, el Gobierno quiere así impulsar el mercado del alquiler (en la actualidad poco más de 13% de la población española opta por esta fórmula, frente al 40% de media europea).

2010 encadenó ocho meses consecutivos de subidas de ventas, hasta que en septiembre se rompió esta racha y en octubre, últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE), se registró la mayor caída desde que se empezó a registrar la serie en 2007, cuando se empezó a medir esta tasa, en pleno "boom" del ladrillo. El motivo no ha sido otro que el adelantamiento de las decisiones de compra por la subida del IVA del 6 al 7% en el mes de julio, según los expertos.

Guerra de cifras

Además, en 2010 se ha vivido una avalancha de rebajas de propiedades en "stock" de bancos y cajas, aunque la mayoría de las que han salido al mercado están situadas en zonas de costa o alejadas de centros urbanos, donde se concentra la mayoría del excedente.

Esta bolsa de propiedades sin vender ha sido el objeto de una auténtica guerra de cifras, desde los 700.000 inmuebles calculados por el Gobierno al cerca del millón de casas que contabilizan otros estudios.

El director del Área de Reestructuración de KPMG en España, Javier López, distingue entre primeras residencias en áreas urbanas, un remanente sólido que ya se está absorbiendo, las viviendas "deslocalizadas" en zonas periféricas y sin equipamientos, con una salida más difícil, y las segundas residencias, las más complicadas de liquidar.

Según el codirector del máster de Empresas Inmobiliarias de la UNED, Julio Gil, en 2010 el "stock" de viviendas se ha reducido entre un 4% y un 5%, en ocasiones gracias a la transformación de vivienda libre en protegida.

Con este panorama, el número de viviendas iniciadas en el primer semestre del año, últimos datos disponibles en el Ministerio de Vivienda, fueron 35.739, y se terminaron 130.027.

Los grandes grupos constructores (ACS, FCC, OHL..) han salvado la situación, agravada por los recortes en inversión en infraestructuras, volcándose cada vez más en sus negocios en el exterior y diversificando sus carteras.

Pero otras empresas inmobiliarias, como Ploder o Noriega, no han conseguido escapar al concurso de acreedores, mientras multitud de gestoras de cooperativas se enfrentan a querellas por estafa.

Estos procesos han dejado a miles de compradores con las casas a medio hacer, muchos de ellos con pagos adelantados que no saben si llegarán a recuperar.

Otras grandes preocupaciones sociales vinculadas al sector son el elevado índice de desempleo, que ha llevado a España a encabezar el ránking de paro de la zona euro (alrededor del 20% de la población activa), y el creciente número de embargos hipotecarios.

Para el presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), José Manuel Galindo, la situación sólo podrá recuperarse si los bancos "dan salida" a sus carteras inmobiliarias y conceden créditos a las promotoras para poner en marcha nuevos proyectos.

Ministerio

Del lado político, en 2010 el Ministerio de Vivienda, una de las enseñas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, volvió a depender de Fomento.

El ministro de este departamento, José Blanco, ha tomado las riendas, dando un cariz más político a sus declaraciones públicas y haciendo hincapié en que la responsabilidad es del Partido Popular, que a su juicio basó en la burbuja el "milagro económico" de la anterior década.

También ha lanzado un mensaje claro a promotores y bancos: para acabar con el "stock" deben seguir ajustando precios, ya que no todos los esfuerzos al respecto van a ser de carácter público.

La última ministra al frente de Vivienda, Beatriz Corredor, con un perfil mucho más técnico, ha pasado a ser secretaria de Estado.

En resumen, el 2010 ha sido un año de transición entre los momentos más duros de la crisis, que se vivieron en 2009, y un futuro inmediato en el que los bancos, convertidos en los mayores agentes inmobiliarios del país, serán la clave, según el director de Comunicación del portal inmobiliario Idealista.com, Fernando Encinar.