Crisis en la Unión Monetaria

El riesgo soberano español se dispara un 67% en un mes aciago

La pertenencia al euro ha dejado de servir de parapeto a la deuda española y los inversores perciben en ella un riesgo que no se veía desde tiempos previos a la entrada en circulación de la divisa europea. La prima de riesgo española cierra noviembre en niveles de mayo de 1996, cerca de los 300 puntos básicos, y con el bono a diez años en el 5,5%.

El riesgo soberano español se dispara un 67% en un mes aciago
El riesgo soberano español se dispara un 67% en un mes aciago

La aguda crisis por la que atraviesa Irlanda, y que ha provocado su rescate por parte de la UE y el FMI, le ha estallado en las manos a España, que finaliza el mes de noviembre en unos niveles cada vez más preocupantes para su deuda pública. La rentabilidad del bono a diez años y de la prima de riesgo -que muestra el sobreprecio que exige el mercado frente al bono alemán, el activo de referencia- han registrado un virulento ascenso en el mes, a medida que se conocía la gravedad de la situación de Irlanda y la preocupación se trasladaba al resto de la Europa periférica. Del mismo modo que sucedió en mayo con la crisis de Grecia, Irlanda ha puesto en evidencia las más crudas debilidades de los países más endeudados de la zona euro, dando de nuevo argumentos para un ataque especulativo de los mercados.

Así, mientras asistía al proceso que ha llevado a Irlanda al rescate, la prima de riesgo española se ha disparado de los 169,2 puntos con que comenzó el mes de noviembre a los 283 puntos de la sesión de ayer, hasta niveles que no se recordaban desde mayo de 1996. Y la rentabilidad del bono español se ha encarecido a lo largo del mes del 4,2% al 5,5%, en máximos desde octubre del año 2000. Ha superado por tanto el umbral psicológico del 5%, el tipo de interés al que se realizó en mayo el primer préstamo de rescate a Grecia.

El terreno peligroso en el que se adentra la deuda española arroja además momentos de elevada volatilidad y en los primeros compases de la jornada de ayer, la prima de riesgo llegó a rozar los 300 puntos básicos (298,3) y el bono a diez años llegó a cotizar al 5,67%, para suavizar su ímpetu después. Cerró en el 5,5% y la prima de riesgo, en los 283 puntos.

El bono a 10 años ha subido en el mes del 4,2% al 5,5%

Pérdida de credibilidad

El rescate de Irlanda, lejos de servir de cortafuegos para el resto de países de la zona euro, ha avivado las ventas. Y tampoco han tranquilizado los ánimos la decisión de la UE de, a partir de junio de 2013, consentir en una quita de la deuda para los inversores privados, aunque solo como último recurso y estudiando caso por caso. El mercado ya descuenta que habrá impagos en la deuda soberana europea y además, anticipa nuevos rescates. El foco está puesto especialmente sobre Portugal y, en segundo lugar y con mayores cautelas por la magnitud de su economía, sobre España, tal y como refleja la huida de los inversores. En un informe publicado ayer, Citi señalaba que el riesgo español está más cerca de Irlanda y Portugal, al que califica de insolvente, que de Italia, país al que se percibía hasta hace poco de forma similar a España y sobre el que ha empezado a planear el ataque de los mercados.

El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, reconocía ayer que es "preocupante" que el encarecimiento del coste de emisión de la deuda española pueda perdurar en el tiempo. Y Elena Salgado, ministra de Economía, añadía que la situación española está envuelta "en un ataque al euro".

Para Credit Suisse, el freno a las ventas pasa por las reformas pendientes en España (cajas de ahorros y pensiones), por la aprobación en Irlanda de sus presupuestos de 2011 y, sobre todo, por un mensaje de apoyo del BCE con más inyecciones de liquidez.

El euro se debilita a1,3 dólares y pierde el 6,75%

La divisa comunitaria comenzó el mes de noviembre aún bajo los efectos de la guerra de divisas, próximo a los 1,4 dólares, en niveles de principios de años y en pleno debate sobre la falta de iniciativa del Banco Central Europeo para poner freno a su apreciación, mientras el dólar lograba caídas propicias para las exportaciones de EE UU. A principios de mes, el euro aún permanecía ajeno a la presión que ya ejercía el mercado sobre la deuda irlandesa pero la caída del antaño tigre celta, y las dudas sobre el conjunto de la deuda soberana de la Europa periférica han pasado factura inevitablemente sobre la divisa.

La moneda comunitaria marcó ayer su menor cota del mes, al caer a 1,2969 dólares. Ha regresado a niveles de septiembre y se ha depreciado el 6,75% en noviembre. Ayer cerró en 1,3.

No ha sido necesaria la intervención del Banco Central Europeo para debilitar la moneda, la propia marea vendedora se ha encargado de ello y el euro se enfrenta ahora a las dudas del mercado sobre la viabilidad de la construcción de la divisa única europea. Ya pasó por un trance similar en mayo, con la crisis griega, aunque ahora la inquietud regresa incluso con mayor intensidad.

Aun así, cotiza por encima de su valor de promedio histórico, que ronda los 1,18 dólares. El primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), John Lipsky, señaló ayer que el euro tiene un valor "sólido" y que cualquier noción de que la moneda se encuentra bajo una amenaza es exagerada. "Sin duda hay preocupaciones de corto plazo de un tipo u otro", aunque "la noción de que el euro se encuentra bajo amenaza está muy exagerada a la vista de lo que está ocurriendo en los mercados".

la presión se extiende por europa

Bélgica, el nuevo foco. La presión sobre la deuda soberana europea ha llegado a esta semana a Bélgica, una economía pequeña y con un elevado endeudamiento que ronda el 100% del PIB, solo inferior al de Grecia e Irlanda en la zona euro. Su prima de riesgo alcanzó ayer máximos de 1993, en los 132,7 puntos, y la rentabilidad de su bono a diez años superó por primera vez el 4% desde junio de 2009.

Portugal, En revisión por S&P. Standard & Poor's ha puesto la calificación de la deuda de Portugal (A-) bajo vigilancia negativa debido a los riesgos que ha desatado la incertidumbre sobre la posible ayuda oficial que pueda necesitar el país, es decir, la asistencia de la UE y el FMI, y las consecuencias que pueda tener. Frank Gill, analista de la agencia, afirmaba que se mantendría dentro de un rating de inversión.

Irlanda, el castigo no cesa. El anuncio de la petición de ayuda a la UE y el FMI, lejos de aliviar la presión sobre Irlanda, la ha recrudecido. Su prima de riesgo está en máximos de 668 puntos básicos y se ha disparado desde los 540 puntos del día 19 de noviembre, previo a la noticia del rescate. Además, la rentabilidad del bono a diez años cotiza en niveles que no se recordaban desde 1995, en el 9,35%.