Presión europea sobre el gigante tecnológico

La UE investiga a Google por presunta discriminación a sus competidores

La Comisión Europea anunció ayer la apertura de una investigación formal sobre un posible abuso de posición dominante por parte de Google. El expediente, azuzado por las quejas de varias compañías vinculadas a Microsoft, podría desembocar en multas millonarias si Bruselas confirma las graves denuncias.

Google debió convertirse ayer en una de las palabras más solicitadas en su propio buscador. Al menos, para todas las partes interesadas, y son muchas, en la primera investigación de las autoridades europeas de Competencia contra una compañía desconocida hace una década e imprescindible en la internet de 2010.

El departamento dirigido por el comisario Joaquín Almunia decidió ayer dar un seguimiento formal a las quejas presentadas hace varios meses por varias compañías que se sienten discriminadas por el buscador por excelencia.

"La apertura de la investigación significa que las quejas que hemos recibido merecen ser estudiadas en detalle", señaló la portavoz de Almunia. "Se trata de alegaciones muy graves", precisó.

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Bruselas deberá verificar durante los próximos meses si Google, tal y como aseguran los denunciantes, relega deliberadamente en los resultados de sus búsquedas las páginas de ciertas compañías que ofrecen servicios potencialmente competidores de los suyos.

La Comisión menciona, en concreto, las páginas dedicadas a la comparación de precios, conocidas como "buscadores verticales".

Una de las quejas contra Google procede precisamente de Foundem, una empresa británica que presta esos servicios, afiliada a una asociación profesional como Icomp, financiada en parte por Microsoft, que ayer se apresuró a celebrar la apertura del expediente comunitario.

Las otras dos quejas proceden de ejustice.fr, un buscador francés concentrado en los servicios legales, y Ciao!, otra página especializada en la comparación de precios que es propiedad de Bing, el buscador de Microsoft.

Además de las sospechas de discriminación en los resultados de las búsquedas y en las tarifas de los anuncios de servicios competidores, Bruselas investigará las cláusulas presuntamente abusivas en los contratos de Google con otras empresas.

El buscador reaccionó ayer con aparente aplomo ante todos esos cargos. "Dado nuestro éxito y la naturaleza rompedora de nuestro negocio, resulta muy comprensible que hayamos causado desazón en otras compañías y que hayamos llamado la atención de los reguladores", aseguró Google en una entrada de su blog sobre relaciones con Europa. Y como suele ser habitual en estos casos, la compañía se mostró dispuesta a ofrecer toda su colaboración a los funcionarios de Almunia.

El comisario de Competencia, que ayer compareció ante el Parlamento Europeo, ratificó que la compañía ya está colaborando con la investigación. Y en una clara señal de que no desea embarcarse en una confrontación abierta con el buscador, Almunia insistió ante los parlamentarios en que "quiero dejar muy claro que la apertura del expediente no significa que inevitablemente concluyamos que hay un problema".

Su departamento recordó que el procedimiento abierto no tiene plazos fijos, aunque aventuraron que, dada la complejidad del caso, se tardará varios meses en determinar si Google ha violado presuntamente las normas de competencia, en cuyo caso se le enviaría o un pliego de cargos, o si las quejas carecían de fundamento y procede, archivarlas. Pero ahora que Bruselas ha dado el primer paso, es previsible que aumente la presión para que siga adelante.

Gates pasa el cáliz a sus rivales más jóvenes

El relevo generacional llega incluso en el sufrimiento. Larry Page y Sergey Brin, de 37 años, heredaron ayer de Bill Gates, 55 años, la pesada losa que el fundador de Microsoft portó durante 10 años. A los dos fundadores de Google les corresponde ahora hacer frente a una investigación de la Comisión Europea que a la compañía de Gates le costó más de 1.600 millones de euros en multas por violación de las normas de competencia y por desacato a las órdenes de la Comisión.

La victoria judicial frente al ejército de abogados de Microsoft levantó la moral del departamento europeo de Competencia y en particular del puñado de funcionarios que llevó el caso bajo la dirección del español Cecilio Madero. Aun así, Bruselas no tiene demasiado apetito para repetir la experiencia. Y gran parte de los recursos humanos están dedicados a casos vinculados con la crisis financiera. De modo que el trago de Page y Brin quizá no resulte tan amargo como el su veterano compatriota.