Crisis en la Unión Monetaria

Menos deuda y una banca más sólida distinguen a España

Los expertos descartan un rescate y resaltan la sostenibilidad del país.

España no es ni de lejos Grecia o Irlanda. El país no está al borde de la suspensión de pagos ni tiene un sistema financiero herido de muerte, diferencias que no impiden que centre las miradas del mercado. ¿Existe riesgo de contagio? ¿Requerirá un rescate? Los expertos dan una probabilidad remota a ese escenario. La situación de España es sostenible por ahora y las implicaciones de un plan de ayudas resultarían demasiado costosas para la estabilidad financiera mundial.

La fuerte caída de la Bolsa ayer o el aumento de la prima de riesgo, no obstante, ponen en evidencia que hay muchos tiburones financieros tratando de sacar tajada de los problemas de la economía española. "Las presiones especulativas necesitan que el enfermo esté al borde del colapso y España no lo está. Mantener posiciones cortas durante meses tiene un coste, por lo que el mercado va a intentar presionar primero con la Bolsa por el lado de la banca", explicaba ayer -antes del desplome del Ibex- Félix González, socio director de la EAFI Capitalia Familiar. "España es la pieza que quieren cobrarse los mercados. La presión tiene dos objetivos que España avance en sus reformas y una mayor cohesión en la UE", advierte Ignacio Cantos, director de análisis de Atlas Capital.

A la espera de ver si la presión tiene efectos y consigue que los costes de financiación de España se disparen, algo que los expertos ven poco probable, los motivos a favor de España abundan.

Los avances en la reducción del déficit y los bajos costes de financiación en términos relativos diferencian a España

La mayor solvencia del sistema financiero, los progresos del Gobierno en el terreno de la consolidación presupuestaria, el bajo coste de financiación del país, -cercano al 3,7% del PIB si se financia a más largo plazo frente a 6,7%, 7,4% o 16,7% de Portugal, Irlanda o Grecia, según Credit Suisse-, o una deuda pública en porcentaje del PIB (64%) inferior a la media de la UE son importantes puntos a favor.

Por el contrario, los problemas de solvencia del sector financiero irlandés y el elevado tamaño relativo del sistema -el doble del de España en proporción al PIB- explican las dificultades que atraviesa el país. Los datos lo dicen todo. Las inyecciones de capital público para salvar a la banca irlandesa rondan ya los 42.400 millones (26,5% del PIB) y se teme que alcancen los 53.000 millones, el 33% del PIB. Por el contrario, en España las ayudas del FROB apenas han supuesto el 1,6% del PIB español. "Si bien en ambos casos la caída de los precios inmobiliarios estuvo en el origen de los problemas, la crisis irlandesa ha estado peor gestionada", comentan desde el servicio de estudios de BBVA. "Las importantes garantías del Estado a los pasivos bancarios no sirvieron para solucionar el problema de solvencia en Irlanda y las valoraciones iniciales resultaron demasiado optimistas. Esto obligó a que a la inyección de capital inicial en Anglo Irish siguieran otras tres", añade BBVA.

La elevada exposición de la banca irlandesa al sector inmobiliario, que representa el 60% de sus carteras de préstamos, según Goldman Sachs, dista también de la española, donde los riesgos están más diversificados.

El tamaño de España es otro elemento a su favor pues muchos lo consideran "demasiado grande para caer". Representa el 11,5% del PIB de la UE frente al 1,7% de Irlanda, por lo que la caída del país tendría implicaciones sistémicas, algo que las autoridades mundiales tratarán de evitar a toda costa.

Con todo, los retos de España son enormes y no se puede dormir con los mercados al acecho. El peligro real está en el sector privado, donde el endeudamiento supone cerca del 170% del PIB, al igual que la deuda exterior, con una cifra similar, problemas que se pueden tornar en importantes agujeros para el sector financiero si el crecimiento no remonta. La buena noticia es que en el tercer trimestre, pese al exiguo aumento del PIB del 0,1%, los datos fueron mejores de lo esperado gracias al sector exterior.

Problemas con un bono al 6,5%

El coste de emisión de un país como España, dependiente de la financiación exterior pues casi la mitad de la deuda en circulación está en manos de extranjeros, es clave a la hora de garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Pagar unos intereses demasiado elevados puede echar por tierra todos los esfuerzos de austeridad para reconducir las cuentas públicas. La pregunta es cuándo se convierte en insostenible el coste de financiación.

Credit Suisse se atreve a dar un número. Asegura que la situación seguirá siendo sostenible hasta que el tipo del bono a 10 años alcance el 6,5%. Actualmente se encuentra en el 4,73% tras la fuerte escalada reciente pues en octubre rondaba el 4%. Con todo, en junio llegó al 4,88% en el momento de máxima tensión.

La cifra

2,53% es el ratio de intereses sobre PIB que estima el Gobierno para el próximo ejercicio, según los presupuestos generales.