Mercados

Por qué y cómo el mercado quiere domar al 'tigre celta'

El crecimiento de Irlanda no vino acompañado de control sobre un sector bancario desbocado. Al asumir las deudas de la banca, el propio Estado se volvió insolvente.

Por qué y cómo el mercado quiere domar al 'tigre celta'
Por qué y cómo el mercado quiere domar al 'tigre celta'

Los tiempos de vino y rosas se han acabado de una vez y para siempre para Irlanda. El país más alabado por los economistas durante la década de los 90 y la primera etapa del presente siglo ha caído en desgracia. Los mercados estrechan el cerco y exigen de inmediato un plan de rescate que ponga orden en sus finanzas y corte de raíz el riesgo de contagio a Portugal o España.

Hasta el estallido de la mayor crisis planetaria desde la Gran Depresión, el tigre celta era la mejor prueba de que bajar los impuestos, facilitar la entrada de capital extranjero -aunque fuera a costa de sus socios europeos- e impulsar el sector inmobiliario eran los ingredientes de la receta mágica para desplegar un formidable, y teóricamente sostenible, desarrollo económico.

Entre finales de 1998 y 2007, su PIB medido a precios constantes creció en torno a un 78%, según los datos recopilados por Bloomberg. El país, con una contrastada tradición de acogida de inmigrantes, recibió a una avalancha de nuevos irlandeses, atraída por la creciente prosperidad y una bajísima tasa de paro. A comienzos de 2005, sólo el 4,1% de la población activa estaba en desempleo.

Las entidades del país dependen por completo de la liquidez del BCE

Las clásicas locomotoras de Europa, Francia y Alemania, miraban con envidia a Irlanda, cuya renta per cápita metió el turbo con la llegada del euro y llegó a más que duplicar la media de la UE.

Todo eso se acabó. El viernes, el equipo de rescatadores del Fondo Monetario Internacional (FMI), formado por una docena de personas, aterrizó en Dublín. Liderados por el director europeo Ajai Chopra, buscarán la fórmula para socorrer a Irlanda y aplacar a los mercados. Los últimos rumores apuntan que el rescate se producirá después de una negociación que podría durar hasta una semana.

¿Qué ha pasado para que el milagro celta haya acabado tan mal? El proceso hasta llegar al momento actual está formado por varios y complejos hitos, aunque pueden distinguirse tres fases principales que se resumen a continuación. También se plantea el escenario más probable para el futuro inmediato.

1Hasta la quiebra de Lehman Brothers. Irlanda supo sacar partido a la unificación del mercado europeo que trajo consigo la implantación del euro. Primero, como moneda virtual en 1999 y a partir de 2002 como divisa en circulación. Desde entonces, la estrategia seguida por sus gobiernos ha consistido en abrir de par en par las puertas del país a las multinacionales.

La isla se ha convertido en el puente más barato para que las grandes corporaciones entren en Europa. Más de 1.000 empresas de todas las nacionalidades han establecido allí sus cuarteles generales en Europa. Dos de ellas son, por ejemplo, Microsoft y Google.

Irlanda se ha transformado, de hecho, en una suerte de paraíso fiscal dentro del Viejo Continente. Algunos expertos han llegado a calificar su postura como "desleal" respecto a sus socios comunitarios. Actualmente, las empresas entregan a la hacienda irlandesa un 12,5% de sus beneficios. æpermil;ste es el tipo de sociedades más bajo de toda la zona euro tras recortarlo en 2003 desde el 24%. Más importante que lo anterior es incluso el hecho de que la inversión extranjera bajo ciertas condiciones puede tributar en el entorno del 0%.

Los bajos tipos de interés que trajo consigo la política monetaria del BCE posibilitaron la lluvia de dinero en forma de créditos baratos. Entre 2002 y 2007, el volumen de crédito creció a una tasa anual en el entorno del 25%. Este milagro se debió principalmente a la llegada de dinero procedente del exterior.

A golpe del crédito fácil, rápido y barato, y de una política gubernamental que promovía la compra de inmuebles -al igual que ha ocurrido en España- el precio de la vivienda se multiplicó casi por seis entre 2000 y 2007.

Mientras, el Banco Central de Irlanda, el supervisor que debería haber puesto orden en el sector financiero, daba manga ancha a las entidades. Algunos expertos consideran que puede acusarse al regulador de dejación de sus obligaciones. Esencialmente, advierten que los controles y las exigencias fueron sensiblemente más laxos de lo que hubiera sido necesario, ante el temor a que los bancos británicos colonizaran el mercado irlandés.

Escoltados por un espectacular crecimiento económico, ni en 2003, ni en 2004, ni en 2005, ni siquiera en 2006, a los dirigentes irlandeses -ni a los del resto del mundo tampoco- se les pasaba por la cabeza que pudiera estallar una crisis crediticia de tamaño sideral.

Los tambores de los problemas se oían ya en 2007, pero era demasiado tarde para tomar medidas. La única salida de los dirigentes irlandeses consistía en confiar en la solidez de las finanzas públicas y en que el sistema financiero, el eslabón más débil, no se fuera abajo. La deuda estatal respecto al PIB tampoco era preocupante: ese ejercicio cerró en menos del 25%, según Bloomberg.

2La caída en picado. Pocos días después de la quiebra de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, Irlanda movió ficha, viendo ya que la bancarrota se avecinaba sobre Islandia, ante la fuga masiva del dinero extranjero. Los pequeños ahorradores desconfiaban de la solvencia de su banco de toda la vida. Los institucionales, entre tanto, trataban de buscar los destinos más seguros para su dinero. Huyen de las entidades más inciertas y se refugian en la deuda pública de países como EE UU y Alemania.

El Gobierno irlandés, ya liderado entonces por el actual primer ministro, Brian Cowen, optó por lanzar un mensaje de tranquilidad y evitar una fuga masiva de capitales, que hubiera destrozado el sistema financiero. El 30 de septiembre de 2008, garantizó los depósitos, bonos y cierto tipo de deuda de sus seis grandes bancos. La media docena de grandes entidades que había recibido carta blanca del Gobierno eran Anglo Irish Bank -a fecha de hoy bajo el control absoluto del Estado-, Allied Irish, Bank of Ireland, Irish Life and Permanent Irish Nationwide y Educational Building Society. La respuesta de Merkel y Sarkozy, y por tanto de Bruselas, no se hizo esperar. De común acuerdo, los países de la UE elevaron la garantía de los depósitos hasta 100.000 euros a mediados de octubre de 2008.

Los problemas de la banca, sin embargo, no habían hecho más que empezar. Entidades en Europa del tamaño de Fortis en Bélgica, Royal Bank of Scotland en Reino Unido o Hypo Real Estate en Alemania iban cayendo como en un dominó. Los respectivos gobiernos desplegaron sus poderes para evitar males mayores. Las inyecciones de dinero público se convirtieron en algo habitual.

A nadie le extrañó que el Gobierno irlandés nacionalizara en enero de 2009 Anglo Irish. Unos meses después, en abril, creó el NAMA, un vehículo con la misión de absorber toda la basura inmobiliaria de los otros cinco grandes bancos.

La situación en 2009 ya era muy compleja para Irlanda y el Gobierno decidió aplicar una vacuna preventiva, anunciando un estricto plan de ajuste. El paro había crecido de forma galopante y se situaba en el entorno del 13%. La solución pasaba por un drástico ajuste de gastos, con reducción de sueldos para los funcionarios incluida. La mala noticia es que la estructura fiscal del país estaba muy erosionada. Los ingresos dependían de forma muy notable de los impuestos más relacionados con el consumo.

3La situación actual. Los mercados, después del rescate de Grecia, han ido cercando a Irlanda, a medida que subía el coste teórico del rescate bancario del país. La última cifra corresponde al pasado 30 de septiembre, cuando el Banco Central de Irlanda cifró en unos 50.000 millones de euros el coste total del plan de salvamento para la banca.

El rendimiento de la deuda pública a 10 años llegó a rozar el 9% la semana pasada, ante las reiteradas peticiones de Alemania de que los tenedores de deuda aceptaran una reestructuración, con quita incluida, en caso de que tuviera que actuar el fondo de rescate europeo. Esta idea se moderó posteriormente y se garantizó que al menos hasta 2013 no se implantaría el nuevo modelo.

La dependencia del BCE de los bancos irlandeses es absoluta: en octubre, le habían pedido dinero por cerca del 50% del PIB del país. El Gobierno de Cowen se defendía aduciendo que el Estado tenía cubiertas todas sus necesidades de financiación hasta mediados de 2011. Sí reconocía, en cambio, los problemas del sector financiero.

El Ejecutivo irlandés ha diseñado un plan para ahorrar 15.000 millones de euros hasta 2014. Considera que este movimiento será suficiente para aplacar a los mercados, pero ni siquiera su aprobación está asegurada, dada la debilidad política del primer ministro.

La situación del país es muy complicada a medio plazo, con un déficit público que se disparará por encima del 33% del PIB a finales de este año. Irlanda ha de sacar, además, a su banca del agujero en el que está metida, un requisito imprescindible para que la economía del país se recupere y que implicará más gastos. Llegados a este punto, los mercados y Bruselas consideran imprescindible que el país acepte el plan de rescate. El objetivo es que la infección no se transmita más a otras economías periféricas.

4El futuro probable. Ya están en Dublín los técnicos del FMI y de la UE para negociar con el Gobierno irlandés. Barclays Capital considera que el plan de rescate pondrá fin a los problemas y confía en que no se impondrán al país condiciones tan duras como a Grecia. No prevé cambios importantes en la fiscalidad y afirma que la clave de las negociaciones estará en una nueva reestructuración del sistema bancario.

Las cifras

6.000 millones de euros de ajuste para 2011 contempla el plan diseñado por el Gobierno irlandés.

4.500 millones corresponderían a recortes de gastos, según se especula en medios de comunicación irlandeses.