Crisis en la deuda soberana

Irlanda acepta negociar el plan de rescate con el FMI, la UE y el BCE

Irlanda aceptó ayer negociar un plan de rescate con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional para que se pueda activar de manera inmediata en cuestión de días o semanas. Las tres instituciones enviarán ya una misión a Dublín para verificar sus necesidades financieras. Medios anglosajones dan por hecho que Bruselas exigirá a Londres participar en el rescate.

El ministro irlandés de Finanzas, Brian Lenihan.
El ministro irlandés de Finanzas, Brian Lenihan.

La operación de rescate de Irlanda entró ayer en su recta final. Tras varias horas de reunión e los ministros de Economía de la zona Euro (Eurogrupo), el titular irlandés de Finanzas, Brian Lenihan, aceptó negociar un programa de rescate con Bruselas, Fráncfort (BCE) y Washington (FMI). El Gobierno irlandés se comprometió además a que esas negociaciones serán "breves y precisas" para determinar el apoyo que necesita Irlanda para resistir "los riesgos del mercado".

El acuerdo permitirá a Irlanda invertir el orden de la operación de rescate de Grecia. Atenas pidió la ayuda y negoció durante varias semanas las condiciones. A Dublín se le concede negociar primero, y pedir la ayuda después.

"Los costes de financiación son demasiado elevados", había reconocido ya, poco antes de la reunión del Eurogrupo, el primer ministro irlandés, Brian Cowen, en una intervención ante el Parlamento nacional anunciada de repente a media tarde.

Cowen repitió el mantra de que Irlanda todavía no ha pedido ayuda internacional, pero añadió que "tenemos que buscar soluciones dentro de la zona euro para esta cuestión los elevados tipos de interés y eso es precisamente lo que está discutiendo Brian Lenihan en la reunión a la que asiste hoy por ayer".

En realidad, Lenihan, ministro de Finanzas del frágil gobierno Cowen, se sumó a la reunión del Eurogrupo (ministros de Economía en la zona euro) Bruselas, convocada a las cinco de la tarde, casi con hora y media de retraso, justo después de que su primer ministro interviniese en Dublín.

Para esa hora, el guión del Eurogrupo se encontraba, para bien o para mal de Irlanda, mucho más avanzado de lo que Cowen dejó traslucir.

La Comisión Europea ya había reconocido, por primera vez oficialmente, que los organismos internacionales preparan la intervención de la economía irlandesa. Y el secretario del Tesoro de EE UU, Tim Geithner, urgía a Europa a actuar "muy, muy rápido" para frenar la desconfianza respecto a Irlanda. Tras la claudicación de Dublín, las negociaciones se centraron en cuándo y cómo se articula el rescate de la isla esmeralda.

El Gobierno de Cowen, por su parte, se embarcó en una desesperada campaña para presentar ante su opinión pública la inminente intervención internacional como un rescate del sector financiero, sin implicaciones para el Estado irlandés.

A falta de los detalles sobre el rescate, sin embargo, varias fuentes comunitarias insistieron en que los préstamos previstos se destinarán al Estado y estarán sometidos a estrictas condiciones presupuestarias y económicos dirigidas al Gobierno de Cowen o a su sucesor.

Portugal intenta despegarse del virus irlandés

Portugal intentó ayer desvincular sus problemas económicos de la crisis financiera que atenaza a Irlanda. El ministro luso de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, que 48 horas antes había cometido el desliz de proclamar ante medios de comunicación británicos las desventuras de su país, ayer intentaba en la reunión del Eurogrupo salvar a Portugal de una operación rescate preventiva. Teixeira aseguró ayer que su país puede seguir obteniendo financiación en los mercados, según una cita de la agencia Lusa replicada por Bloomberg. Fuese o no por estas declaraciones, lo cierto es que el bono portugués a 10 años fue el que mejor comportamiento registró en la zona euro. Aunque sigue en niveles muy elevados (el 6,765%), la prima de riesgo se redujo levemente respecto al bono alemán, una buena señal en un día tan relevante para la deuda portuguesa como el de ayer.

A pesar de esa mejoría, algunos socios de la zona euro se mostraban ayer partidarios de establecer un amplio perímetro de seguridad para evitar que el virus irlandés contagie a Portugal y pueda extenderse al resto de socios de la UE.

El ministro belga de Economía, el veterano Didier Reynders, se mostraba partidario, antes de la reunión de zanjar de una vez por toas la crisis irlandesa y "evitar que dentro de una semana o de un mes se reproduzca en algún otro sitio". Reynders negó que el peligro llegue, en estos momentos, hasta España e insistió en que los problemas de la zona euro están concentrados en Grecia, Irlanda y Portugal. El eurogrupo dejó claro, en todo caso, que en un eventual rescate de Portugal no intervendría el sector privado, es decir, se mantienen las mismas condiciones que para Irlanda y Grecia.

En 4 pasos

1 Negociación: el FMI, la Comisión Europea y el BCE negocian con Dublín los términos del ajuste y la reestructuración bancaria. 2 Activación: Irlanda solicita oficialmente la ayuda del fondo.

3 Ejecución: el fondo recauda el dinero en pocos días y se lo traspasa al Tesoro irlandés.

4 Deuda: Irlanda contrae una deuda, a tipo bonificado, con el fondo.

Las claves del 'tigre celta'

NO AL RESCATE Al contrario de lo que sucedió con Grecia, esta vez es el Estado afectado, y no los que aportan el dinero, el que rechaza la intervención. Varios factores hacen diferente el caso irlandés.

LA BANCA La insostenibilidad de las finanzas públicas de Irlanda no se deriva solo del desequilibrio entre ingresos y gastos, sino también del respaldo del Gobierno al sector bancario. Según anunció el Gobierno en octubre, el coste fiscal del rescate de la banca es de 34.000 millones de euros, lo que ha llevado el déficit público al 32%.

EL BCE La banca irlandesa opera desde entonces con respiración asistida. Para evitar una asfixia por falta de liquidez, el sector depende del BCE, cuya línea de crédito a la banca irlandesa ha superado los 80.000 millones, la mitad del PIB del país.

LOS IMPUESTOS Uno de los secretos del éxito de Irlanda fue su extremadamente baja tributación a las empresas, calificada por algunos observadores como competencia desleal. Además del 12,5%, la inversión extranjera puede tributar en el entorno del 0% bajo ciertas condiciones.

POLÍTICA Y AJUSTE Irlanda ya llevó a cabo un severo plan de ajuste y de recorte del gasto público al inicio de la crisis financiera. Es uno de los motivos esgrimidos por el Gobierno, que prevé aprobar otro drástico plan de ajuste a cuatro años dentro de un mes, para rechazar la intervención. En cualquier caso, la política doméstica también juega un papel, toda vez que el Ejecutivo de Brian Cowen, ya muy debilitado, no quiere además ofrecer la imagen de ceder la soberanía nacional.