Elecciones legislativas en EE UU

El Partido Republicano planta cara a Obama y da un giro político en EE UU

El descontento por la situación económica y el entusiasmo generado por el movimiento ultraconservador Tea Party permite al partido conservador hacerse con la mayoría en la cámara de Representantes, ampliar su minoría en el Senado y colocar a sus candidatos como Gobernadores en estados clave. El nuevo líder de la mayoría en la cámara Baja, John Boehner dijo que el mensaje de los electores al presidente es que este "tiene que cambiar el rumbo".

Jonh Boehner, nuevo presidente de la Cámara Baja
Jonh Boehner, nuevo presidente de la Cámara Baja

Una vez cerrados los colegios electorales en la coste oeste del país y Alaska, el mapa electoral de EE UU que dejó Barack Obama mayoritariamente azul-demócrata en 2008, se tornó rojo-republicano. Como símbolo, el propio escaño del Senado por Illinois ocupado por el presidente pasó a manos del republicano Mark Kirk, que sacó una ligera ventaja a su opositor demócrata Alexi Gianoullias.

Esta vez las encuestas no se equivocaron y como estaba previsto desde hace semanas, la fuerza de la ola del Tea Party permitió catapultar a los conservadores hacia una nueva posición de fuerza en la cámara baja, que tiene la iniciativa legislativa en cuestiones económicas. En el Senado, en el que los republicanos ya hicieron valer su minoría en los dos últimos años exigiendo mayorías cualificadas para todo y obstruyendo buena parte de los movimientos demócratas, los avances son palpables. A cierre de esta crónica, y con 41 escaños de la cámara baja por decidir, los republicanos se habían hecho con 230 de ellos, 57 más de los que tenían lo que convierte a esta victoria en histórica y podría superar a la registrada en 1948. En el Senado, apenas quedaban cuatro escaños por adjudicar y los conservadores sumaban seis más de los que tenían.

Harry Reid, líder de los demócratas en la cámara Alta y uno de los candidatos a renovar su escaño que más apuros ha pasado para hacerlo, consiguió el voto mayoritario de Nevada que terminó rechazando a Sharron Angle, la favorita y sorprendente candidata del Tea Party. Este movimiento conservador también se anotó la derrota de Christina O'Donnell en Delaware y Joe Miller en Alaska, todos ellos apoyados y mimados por la madrina del Tea Party, Sarah Palin. California también cayó del lado demócrata eliminando así las posibilidades de Carly Fiorina, la ex consejera delegada de HP.

El barrido conservador estuvo protagonizado por muchos miembros del Tea Party, entre ellos Rand Paul, que será senador por Kentucky y Marco Rubio que ocupará el escaño de la cámara Alta por Florida. Paul fue el primer político que pudo confirmar su victoria porque en su estado se cerraron las estaciones de voto a las 6.00 de la tarde. En su discurso, recordó que América "es excepcional pero no de forma inherente pero lo seguirá siendo si se protege la Constitución y el libre mercado". Paul, cuyo padre Ron Paul es uno de los líderes del movimiento libertario (escaso gobierno y bajos impuestos), dijo que el país no podía estar esclavizado por la deuda y que América "está mejor cuando se aparta al Gobierno del camino". En una entrevista con la CNN, Paul dijo que no hay diferencias, "no hay ricos, clase media y pobres, todos estamos interconectados en la economía"

El cubano americano Marco Rubio pudo hacerse con su escaño fácilmente imponiéndose al independiente Charlie Crist (apoyado por la Casa Blanca por su popularidad pese a haber sido gobernador republicano) y el demócrata Kendrik Meek. "Los republicanos tienen que ser lo que han dicho ser siempre", dijo un Rubio que como la mayoría de los miembros del Tea Party están descontentos con su propio partido durante la época en la que controlaban el Congreso. Rubio consiguió el 51% de los votos mientras que Crist se quedó con el 29% y Meek con el 19%.

El partido de Obama mantiene así una precaria mayoría en el Senado después de haber perdido la de la cámara de Representantes con cuya mayoría se hicieron en 2006. John Boehner, republicano de Ohio, será el nuevo líder de la cámara baja en sustitución de la demócrata Nancy Pelosi. Boehner, que tiene labrada una imagen de cierta dureza, no pudo evitar emocionarse al hacer pública la victoria de su partido y su lucha personal por "lograr el sueño americano".

Boehner, que es legislador desde 1991, hizo un discurso con continuados guiños al Tea Party y habló de Washington como si fuera un ente que le es ajeno. "En estas elecciones vemos un rechazo de Washington y del gran Gobierno". "Durante mucho tiempo Washington ha estado haciendo lo que es mejor para Washington no para la gente". El político que marcará la agenda de la cámara baja, que tiene la iniciativa económica, dijo que van a recortar el gasto en vez de aumentarlo, reducir el tamaño del gobierno y devolvérselo a los americanos y "para quienes se preguntan donde están los trabajos, vamos a acabar con la incertidumbre y las pequeñas empresas volverán a contratar".

Después de recordar que es el presidente el que decide la agenda del país, Boehner le mandó un mensaje: "América quiere cambiar el rumbo". El legislador, que estos días ha dicho que no va a comprometer sus principios republicanos para pactar con el presidente, volvió a remachar que solo trabajarán con Obama si cambia el curso de su Gobierno. El presidente habló con Boehner por teléfono para decirle que estaba deseoso de "trabajar juntos con él y los Republicanos para encontrar causas comunes, hacer avanzar el país y a los americanos".

Pero no será fácil. Una de las críticas que le ha llegado a Obama desde la izquierda de su partido son las concesiones que ha hecho en su afán por el bipartidismo cuando los republicanos se han cerrado en banda a ello. Ahora, el frente presentado por los republicanos más conservadores puede complicar las cosas para el Gobierno en muy buena medida ya que radicaliza al partido, una formación en la que apenas quedan moderados.

Los primeros choques se verán en el debate de la renovación de los recortes de impuestos de George Bush, que vencen a finales de año y están en manos del Congreso saliente, y en el aumento del techo de la deuda, una votación que tendrá que tener lugar en algún momento del primer trimestre de 2011. De no subirse este techo, el Gobierno podría decretar el cierre, algo que ya ocurrió en la época de Bill Clinton. Los republicanos decían ayer que quieren presentar una moción para anular la reforma del sistema sanitario, algo que no saldrá adelante, pero es todo un símbolo. Lo que si pueden hacer es dificultar la financiación de la puesta en marcha de esta reforma. En cualquier caso, se cierra la puerta a más estímulos fiscales con recetas keynesianas y la Reserva Federal se queda sola en su labor de estimular a la economía, algo que puede hacer desde hoy si como se especula anuncia tras su reunión el comienzo a una segunda de política monetaria cuantitativa.

No es infrecuente, más bien al contrario, que el partido en el Gobierno pierda el control del Congreso pero en este caso, esta situación ocurre mientras que hay una crisis económica como no ha habido otra tras la Gran Depresión y un movimiento conservador que defiende posiciones que no permiten pensar en que se puedan tender demasiados puentes entre uno y otro lado del hemiciclo o entre el Legislativo y el Ejecutivo. En términos electorales, tanto Obama como los republicanos tienen ahora dos años para afinar sus estrategias tanto políticas como de campaña porque ambos partidos tienen que hacer valer su mensaje de cara a 2012. Los republicanos tienen que hacer valer que su agenda permite el crecimiento y el aumento del empleo que hasta ahora ha sido anémico para mantener el voto de los independientes y conseguir que los demócratas no vuelvan a movilizarse como en 2008.

Estado a Estado

En Nueva York los demócratas ganaron, como estaba previsto, y los dos senadores, Charles Schumer y Kirsten Gillibrand, se quedan en sus escaños. El senador demócrata Russ Feingold, uno de los más independientes de su partido, ha perdido su escaño por Winsconsin mientras que John McCain mantiene el suyo por Arizona.

En Connecticut, el fiscal general Richard Blumenthal se impuso a la candidata republicana al Senado Linda McMahon, la empresaria del rentable negocio de lucha libre.

En la batalla por los Gobiernos de los Estados, los republicanos han conseguido también importantes avances: Ohio, Pensilvania y y Nuevo México han pasado a sus manos. En este último estado ha ganado Susana Martínez, que será la primera gobernadora hispana del país además de una de las candidatas del Tea Party. También pasa a control republicano Michigan, un estado que ha evitado su colapso gracias a las discutidas ayudas que Obama concedió a General Motors y Chrysler. Pese al compromiso del presidente, el estado ha girado con el resto del país hacia los postulados republicanos.

Nikki Haley, también adscrita a este movimiento gobernará Carolina del Sur. En California, Jerry Brown, que fue gobernador demócrata hace 30 años, volvió a ganar este puesto frente a la republicana Meg Whitman, ex consejera delegada de eBay y la política que más dinero de su propio bolsillo ha gastado en la campaña, más de 140 millones de dólares. Ha sido la carrera electoral más cara de la historia del país.

El hasta ahora fiscal general, Andrew Cuomo, hijo de gobernador en Nueva York, ocupará el puesto que tuvo su padre tras derrocar a Carl Paladino otro miembro del Tea Party que concedió su derrota en un discurso en el que blandió un bate de baseball y dijo que no será la última vez que los electores sepan de él. Cuando ganó las primarias, Paladino dijo que limpiaría el gobierno de Albany (capital del Estado de Nueva York) con un bate. En Massachusetts, también mantiene el gobierno del Estado, el demócrata Patrick Deval.