Dura recuperación económica

Las urnas impedirán más ayudas fiscales

Los conservadores renuncian a colaborar con Obama.

La Fed está sola frente al timón de la recuperación económica. Desde Washington no habrá más recetas keynesianas para dar un empuje a la frágil recuperación.

Pese a que el presidente de EE UU, Barack Obama, ha hecho recientemente propuestas para dinamizar la economía mediante recortes de impuestos a empresas y una inversión de 50.000 millones de dólares en obras públicas, la posibilidad de que haya un estímulo fiscal será prácticamente nula después de las elecciones del próximo martes. El día 2 de noviembre se renueva la Cámara de Representantes (que tiene la iniciativa legislativa en materia económica) y un tercio del Senado en unos comicios que las encuestas anticipan que va a ganar el Partido Republicano. Los conservadores, que ya han mantenido en los últimos dos años una política muy obstruccionista y votaron casi en bloque contra el estímulo de 2009 ya han dicho que no van a colaborar con Obama ni tratarán de buscar consensos.

El objetivo es otro. El líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, ha explicado sin rodeos que el objetivo "más importante es que Obama sea presidente una sola legislatura". McConnell tiene aspiraciones presidencialistas pero no es el único de su partido que se ha manifestado en semejantes términos. John Boehner, que se perfila como el líder de la mayoría en la Cámara Baja y por tanto la persona que controla la agenda directamente, ha explicado que estos "no son tiempos para compromisos, y les podemos decir que no comprometeremos nuestros principios".

Mike Pence, otro legislador republicano y posible candidato en primarias, dijo a la CNN que no habrá compromisos y que hay que "acabar con esta era de gasto sin control, de déficits y deuda".

El programa de los conservadores, "Pledge to America", presentado hace un mes recoge iniciativas económicas más similares a las puestas en marcha por David Cameron en el Reino Unido, con su fuerte contracción fiscal, que las que hasta ahora ha perfilado Obama.

Uno de los puntos fuertes es mantener los recortes fiscales de George Bush, que vencen a fin de año. El coste de mantenerlos es de 3,1 billones en 10 años. Obama quiere rebajar esta factura en 700.000 millones, eliminándolos para las rentas altas. El déficit actual es de 1,4 billones de dólares.

Con su estímulo de 814.000 millones de dólares, aprobado apenas días después de tomar posesión, el presidente ha contribuido a crear más de tres millones de empleos- según cálculos de la no partidista Oficina Presupuestaria del Congreso- y evitar una recesión más profunda.

Pero el crecimiento pierde fuelle y la credibilidad popular de las ayudas fiscales está en entredicho dada la insuficiencia de resultados. Aun así, un buen número de economistas y según decía el viernes The New York Times, también la Fed, considera que todavía hay margen para estímulos fiscales". Nariman Behravesh, economista jefe de IHSglobalinsight explicaba que hay margen para medidas como unas vacaciones temporales en las retenciones a las nóminas pero "nadie habla de ello en la campaña".

Más recortes de impuestos y de gastos

Dos de las personas que han dejado la Administración, Christina Romer, ex directora del Consejo de Asesores Económicos, y Peter Orszag, director de la Oficina presupuestaria, han dicho recientemente en más de un foro que sería aconsejable una nueva ronda de ayudas fiscales.

No es un mensaje que llegue a los oídos republicanos ni a los de muchos inversores. Robert Eisenbeis, economista jefe de la gestora Cumberland Advisors, explica en cambio que lo que se necesita son "más recortes fiscales, menos gasto y el fin del exceso de regulación e incertidumbre que llega con programas como la reforma sanitaria". Exactamente lo que quieren los republicanos.

Los conservadores van a chocar fuertemente con Obama y esperan sacar rentabilidad electoral de ello para las presidenciales de 2012, cuya campaña oficiosamente podría empezar el miércoles. Los analistas políticos creen que esta estrategia les puede perjudicar porque parte de los votos que van a registrar en estas elecciones son de independientes que van a cambiar su voto de 2008 y su prioridad no es ideológica sino que quieren que se acabe con el paro.