Análisis

La crisis hace una pausa, pero queda sangría en el empleo

La evolución del empleo y el paro en el tercer trimestre del año es coyuntural: Tanto el estancamiento de la población activa como el avance del empleo o la caída del paro han registrado comportamientos estacionales, y no puede decirse en ningún caso que haya un cambio de tendencia estructural.

La clave que hay que mirar en la Encuesta de Población Activa es la evolución anual de las variables, y éstas dicen que la ocupación sigue cayendo a tasas del 1,71%, que únicamente revela que no ha concluido el ajuste estructural de las plantillas de las empresas en ninguno de los sectores, y que aún restan un buen número de trimestres de sangría del empleo. Por tanto, el avance del empleo es flor de un trimestre, y no se puede decir con los datos de los tres primeros meses de aplicación de la reforma laboral que hayan beneficiado la generación de puestos de trabajo por la naturaleza coyuntural de la actividad de los servicios en los meses de verano, que son quienes han absorbido el pequeño aumento de las contrataciones. Pero si se puede afirmar que el avance del empleo es enteramente temporal, lo que supone que los empresarios han evitado la contratación fija, que era lo que pretendía la reforma.

En términos interanuales la pérdida en el sector de servicios es ya muy limitada, pero los datos de la Seguridad Social de los meses veraniegos siguen registrando descensos muy severos en actividades como el comercio, que en este caso parecen haber sido neutralizados por la actividad hostelera. Casi todo el empleo generado se produce en regiones costeras y turísticas. Habrá que ver los dos próximos trimestres para confirmar si el empleo se ha estabilizado en los servicios o no. El resto de los sectores, pero sobre todo la industria y la construcción persisten en el ajuste, y con unas tasas aún muy preocupantes. La industria pierde el 4,38% de sus efectivos en un año, y la construcción aún casi el 10%.

En este trimestre de transición los activos no se han movido (desciendo en 800 personas), como consecuencia, bastante lógica por otra parte, de las escasas posibilidades de encontrar empleo. En condiciones normales, se produce un embalsamiento de los activos que aflorará en trimestres venideros. Pero sí se han producido movimientos en determinadas cohortes de edad que merecen una atención. Descienden los activos nativos, y aumentan los extranjeros, en contra de la opinión general que aseguraba que estaba produciéndose una paulatina salida de extranjeros que habían perdido empleo y prestación.

El correlato en el empleo es similar: dos de cada tres nuevos ocupados son extranjeros, y sólo uno para nativos, y la contratación es plenamente temporal, que avanza en 127.800 personas, y desciende en 35.000 entre los fijos, pero con un avance significativo entre trabajos a tiempo completo, y una pequeña caída de los contratos de tiempo parcial. Un análisis por sexos y edades revela que los hombres pierden activos, y los ganan las mujeres, y fundamentalmente en las edades más maduras. De hecho, los colectivos que concentran la mayoría del avance del empleo son las mujeres de más de 50 años. ¿Por qué? Porque la pérdida del empleo entre los hombres de más edad empuja a sus esposas a buscar y aceptar empleos que antes ni siquiera buscaban. Es la crisis, sobre todo la longevidad de la crisis.

Por responsabilidad familiar no hay grandes cambios, con un alivio en las tasas de paro de todos los colectivos, así como una mejora de la situación de los hogares. 15.900 hogares han salido de la dramática situación del desempleo absoluto, aunque 1,29 millones, nada menos que uno de cada diez, tiene a todos sus activos en paro. Hay un 71% de hogares con pleno empleo, con caso 85.000 hogares más en esa situación. El 20% de los hogares conserva situaciones mixtas, donde conviven activos parados y ocupados.