EDITORIAL

La UE necesita más auditoras

El colapso de una sola de las cuatro grandes auditoras (Deloitte, PwC, E&Y y KPMG) dejaría sin su verificación habitual a más del 25% de las grandes empresas europeas. Un riesgo sistémico que podría desestabilizar los mercados financieros en una proporción similar a la acontecida tras el desplome de Lehman Brothers en 2008. Con esa espeluznante hipótesis como referencia a evitar, la Comisión Europea publicó ayer un libro verde que pretende sentar las bases de una reestructuración de la actividad auditora con tres objetivos esenciales: aumentar la competencia en el sector, sobre todo en el tramo más lucrativo (el de las grandes compañías cotizadas); reducir los conflictos de interés de unas firmas que ofrecen a sus clientes al mismo tiempo la validación de sus cuentas y servicios de consultoría, y mejorar la fiabilidad de los veredictos contables de unas auditoras que entre 2007 y 2009 refrendaron las cifras de unas entidades bancarias que acumulaban ingentes pérdidas dentro y fuera de sus balances.

La consecución de los tres objetivos es imprescindible y se retroalimentan entre sí. Pero es muy probable que el incremento en el número de grandes auditores que persigue la Comisión sea el paso imprescindible para llegar a un mercado más sano y fiable.