EDITORIAL

España recompone el tipo financiero

España recompone poco a poco el favor de los mercados financieros, perdido parcialmente en los meses de mayo y junio, en plena tormenta de la deuda soberana europea. El castigo del mundo del dinero no se ciñe exclusivamente al Estado, que registra valores crecientes en su endeudamiento, sino también a las empresas que buscan recursos en el exterior para sus proyectos y, por supuesto, a la banca que intermedia las operaciones. Pero tanto las decisiones del Ejecutivo para atajar la espiral del gasto, con recortes dolorosos de partidas sociales y de inversión y subidas en los impuestos, como el striptease de los bancos con las pruebas de resistencia, han revertido la situación. Aunque ha sido un proceso lento, hoy los bancos españoles encuentran alternativas de financiación que antes tenían cegadas, y la deuda del Estado está razonablemente bien valorada, al nivel de la italiana, y muy alejada del castigo que soportan las emisiones griegas, irlandesas o portuguesas.

La crisis de la deuda está bastante conjurada, pero en absoluto superada como asegura Zapatero. Para ello, él tiene que ofrecer a los mercados un Presupuesto más restrictivo del que aprobará hoy, y empeñar su palabra en nuevos ajustes si por el camino el año que viene tiene peor desempeño fiscal del estimado ahora.