COLUMNA

Las bajas defensas de Hochtief

No hay nada como una oferta hostil para impulsar a una compañía a la acción. Pero no está claro qué medidas puede poner en marcha la alemana Hochtief para luchar contra la baja oferta de ACS, el grupo constructor rival que es su principal accionista. ACS no está siendo demasiado ambicioso. Quiere asegurar un poco más del 50% de las acciones, obteniendo un control efectivo. La defensa de Hochtief se ve complicada por el hecho de que ACS ya tiene una participación del 29,9% y podría concebirse que ya haya comprado opciones para elevar su participación.

En teoría, Hochtief podría tratar de diluir ACS emitiendo nuevas acciones para financiar una adquisición en efectivo. Pero encontrar un objetivo idóneo para gastar el dinero toma tiempo. La medida puede ser contraproducente, si ACS compra acciones a aquellos accionistas que no acuden a la ampliación de capital. Es más, a los accionistas de Hochtief no les haría mucha gracia que la alemana compre más activos gordos, por el gran descuento que sufren las acciones ante las estimaciones de los analistas.

Encontrar un caballero blanco acaudalado tampoco será fácil. Cualquier ofertante nuevo tendría que hacer una oferta con una prima significativa para convencer a los accionistas (incluido ACS) de la venta. Para controlar por completo a Hochtief, un accionista debe hablar en nombre de ellos de por lo menos el 75% de las acciones en un junta de accionistas. A menos que ACS se retire, lo que parece imposible. Siempre hay una posibilidad de que Hochtief venda una participación a un inversor amigo externo, pero ACS seguiría siendo el elefante en la habitación.

Algunos de los proyectos de concesión de Hochtief lo tienen complicado para cambiar las cláusulas de control, pero no está claro que serían muy onerosos para detener el camino de ACS. Hochtief debería elaborar un plan para impulsar el precio de las acciones que caen. Esto no mantendría a raya a ACS, pero es posible que para ésta sea más costosa la adquisición de acciones. Ha llegado el momento de que la directiva de Hochtief se ponga en marcha y explique sus planes para cerrar la enorme brecha de valoración de la compañía.

Por Fiona Maharg-Bravo