Debate abierto

Europa se debilita en TIC

Las empresas europeas parecen tener cada vez menor protagonismo en el concierto tecnológico internacional. EE UU mantiene un liderazgo aplastante en segmentos como las búsquedas online, de la mano de Google, Microsoft y Yahoo; en las redes sociales, con el imparable crecimiento de Facebook y Twitter; en los sistemas operativos con el ya histórico posicionamiento de Microsoft; en los negocios vinculados a los nuevos dispositivos como los smartphones y los tablets, gracias el empuje de compañías como Apple y Google; en los ordenadores personales, donde HP y Dell sólo encuentran fuertes rivales en Asia con Acer, Toshiba, Samsung o Asus. Precisamente, Japón, China y Corea también pegan fuerte.

Actualmente, sólo SAP y Nokia conceden al Viejo Continente alguna relevancia dentro del concierto mundial de las tecnologías de la información. El grupo alemán es uno de los líderes del segmento del software empresarial y, hasta ahora ha sabido defenderse de la competencia de grupos estadounidenses como Oracle, IBM y Microsoft. En esa lucha, SAP ha adquirido, además, el grupo norteamericano Sybase, lo que le refuerza en EE UU y en el mundo de los teléfonos móviles. Para las citadas empresas norteamericanas, el hacerse con SAP sería un sueño (Microsoft lo intentó), si bien las especulaciones sobre ese movimiento han surgido sobre todo en los mercados financieros a lo largo de los últimos años.

Nokia, por el contrario, no vive su mejor momento. Pese a ser el líder mundial en la venta de teléfonos móviles (domina un tercio del mercado), la compañía ha perdido cuota en el preciado negocio de los smartphones, ante la presión de grupos norteamericanos como Apple con su iPhone, Google con Android, RIM con su Blackberry, así como de compañías asiáticas como Samsung, LG y HTC. Su cuota de mercado en el segundo trimestre, según Gartner se situó en el 41,2%, casi diez puntos porcentuales menos que en el mismo periodo del año anterior.

Sobre Nokia, Bloomberg recordaba hace unos días cómo los políticos hacían cola para alabar a la compañía finlandesa como un ejemplo de que Europa podría todavía prosperar en el siglo XXI. La citada agencia de noticias contaba cómo Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea, atrajo la atención sobre el éxito de Nokia y su rival, Ericsson AB de Suecia, en un discurso en 2002. "Sus éxitos en el campo de la telefonía móvil han contribuido a la creación de dos dinámicas zonas, en los alrededores de Oulu en Finlandia y Estocolmo en Suecia, que han atraído numerosísimas empresas e inversiones de empresas extranjeras", dijo Prodi. "Estos ejemplos demuestran que las regiones europeas son capaces de crear zonas de alta tecnología".

Esas palabras sonaron bien entonces, pero la realidad es tozuda, y la situación actual no es tan optimista; es más va empeorando. En poco tiempo, Europa ha visto como algunas de sus compañías con mayor potencial de crecimiento han pasado a manos de grupos de otros países. Quizá el ejemplo más claro sea el de la noruega Tandberg, especializada en las tecnologías de videoconferencia, que fue adquirida por la estadounidense Cisco Systems hace pocos meses por más de 3.000 millones de dólares. También la empresa holandesa Océ, especializada en impresoras y reprografía, cayó en manos no europeas, si bien en este caso fue adquirida por la compañía japonesa Canon, que desembolsó 730 millones de euros.

Y el problema es que esta situación podría volver a darse, y no sería descartable que nuevas empresas TIC europeas pasaran a manos foráneas. Las compañías tecnológicas estadounidenses son cada vez más poderosas y una prueba es la enorme caja que han sido capaces de amasar. Al término del segundo trimestre, los ocho grandes grupos norteamericanos tenían más de 209.000 millones de dólares (unos 167.000 millones de euros) entre tesorería, inversiones a corto plazo e inversiones a largo plazo. Apple era líder claro con casi 46.000 millones de dólares, por delante de los 39.000 millones de Cisco y Microsoft, los 30.100 millones de Google y los más de 20.000 millones de Oracle. Sin duda, un músculo financiero que les abre la puerta de cualquier compañía tecnológica fuera de las fronteras estadounidenses.

Igualmente conviene recordar que, en servicios TIC, pese a aguantar mejor que el hardware y el software, Europa tampoco sitúa a sus empresas en los primeros puestos del ranking mundial. Atos Origin, Capgemini o T-Systems no pueden presumir de vivir su mejor momento. Aunque es cierto que con la crisis todas las firmas del sector están sufriendo, también lo es que las estadounidenses IBM, HP (tras la compra de EDS) y Accenture, y otras firmas indias, se mantienen líderes.

Para ser justos, no todo es negativo. En telecomunicaciones, Europa mantiene un gran liderazgo. Basta recordar que entre las cuatro mayores operadoras del mundo, dos (Vodafone y Telefónica) son europeas. Sólo las adelantan la china China Mobile y la estadounidense AT&T. Hay servicios online, con fuerte componente tecnológico, de gran éxito como Spotify. Y un informe de la Fundación Cenatic revelaba hace unos días que Europa abandera el desarrollo del software libre, "que no sólo es desarrollo tecnológico, sino también la promulgación de normativas que garanticen la libertad de elección tecnológica por parte de los ciudadanos, así como las aportaciones de la comunidad mundial de desarrolladores".

Con todo, convendría que los políticos europeos dedicaran parte de su tiempo a entender qué está pasando y sobre todo qué ideen medidas para revertir esta situación. La encrucijada no es fácil, más si se tiene en cuenta la fuerza que están empezando a tener en el mercado internacional firmas chinas como Huawei, en redes de telecomunicaciones, o Lenovo en el terreno de los PC y los servidores. Pero hay algunas recetas que sí deberían aprenderse las empresas y los políticos europeos.

La primera, que hay que actuar con una visión global. Europa debe ser consciente de que competir en volumen con EE UU y Asia es complicado, por no decir imposible, así que las empresas europeas deben dejar de pensar solo en su mercado local y europeo. La segunda, hay que potenciar la innovación. Algunos expertos critican que en Europa hay mucha teoría sobre el I+D, pero se olvidan de incentivar la i pequeña. "Además, las embajadas europeas deberían ayudar a vender esa innovación fuera, igual que lo hacen las de Israel o EE UU, por ejemplo, y las Administraciones públicas deberían premiar esa innovación europea como clientes", pide el analista Jaime García Cantero. Lo que también es recomendable es que las empresas crean en sí mismas. Cantero apunta que Nokia atraviesa su particular crisis en gran parte por no aprovechar sus ideas. "Google está triunfando con Android, que básicamente lleva Linux al móvil, cuando Nokia fue la primera que tuvo en sus manos un móvil que corría sobre Linux, y no creyó en su innovación".