EDITORIAL

Por fin menos tensión y más liquidez

Las fuertes tensiones sufridas por la deuda pública española desde antes del verano se han suavizado notablemente. La prueba más evidente son las exitosas subastas que ha ejecutado el Tesoro los dos últimos meses, con una demanda que supera sobradamente la oferta y un interés marginal decididamente a la baja. Y esto, no sólo en las emisiones a plazo corto. Ayer mismo, el Tesoro adjudicó algo más de 3.100 millones en bonos a cinco años con un interés marginal del 2,997%, muy por debajo del 3,727% de la anterior subasta en la misma denominación, el 1 de julio, que se había colocado a una tasa superior a la celebrada en mayo. Entonces, el interés alcanzó cotas que no se ofrecían desde noviembre de 2008, en el momento más crítico tras la quiebra de Lehman.

Esta normalización, que viene acompañada de una holgada sobredemanda -ayer el Tesoro recibió peticiones por valor de casi 5.400 millones-, es la positiva respuesta de los mercados al compromiso del Ejecutivo de seguir recortando el déficit público y acaba con un encarecimiento de la deuda producto de la desconfianza que llevó a los inversores a dudar de la capacidad de España para hacer frente a sus compromisos. Un periodo muy difícil, que tuvo su hito cuando a finales de mayo la agencia de calificación Fitch rebajó la nota de la deuda española. La colocación de ayer, primera de este mes, es también la segunda después de que Moody's advirtiese de la debilidad del crecimiento de la economía española, pero también se produce tras unos positivos datos de ejecución presupuestaria que demuestran que se está embridando el déficit, con unos ingresos que han reaccionado positivamente tras la subida del IVA en julio y el palpable ajuste del gasto. Así que: fin de un periodo negro. Pero, mucho cuidado y que nadie baje la guardia.

Tras unos test de estrés superados en julio con la nota del mejor alumno, en la banca española también parece reactivarse el mercado interbancario y empieza a ser cosa del pasado la dependencia exclusiva del BCE que, por cierto, ayer renovó para todo el año su barra libre de liquidez. Una buena señal para un interbancario que, en su modalidad más clásica, lleva paralizado ni más ni menos que tres años, desde verano de 2007. Una de las soluciones para aliviar la sequía de liquidez encontrada por las grandes entidades que está funcionando bien son las cámaras de contrapartida, que garantizan las operaciones entre compradores y vendedores. Es una forma de disipar los temores de las entidades extranjeras para que abran de nuevo el grifo de liquidez en dirección a España. La oleada de emisiones iniciada por los bancos en la última semana, a la que ayer se sumaron La Caixa y Telefónica, ratifica la reapertura de los mercados mayoristas. Ahora es esperable que todo este proceso desemboque por fin en la tan urgente liquidez fresca para la financiación de la actividad de las empresas.