La inversión máxima es de 1.200 euros

Telefónica lanza el plan de premios a empleados aunque reduce la cuantía

Los empleados de Telefónica ya tienen su plan de premios. La operadora ha tardado casi un año, pero finalmente lo ha puesto en marcha y ha comunicado a los trabajadores las condiciones que deben cumplir para beneficiarse. Eso sí, ha habido algunos cambios con respecto a lo anunciado en 2009. La cuantía máxima que puede invertir cada trabajador, y de la que depende el premio, baja de 1.500 euros a 1.200 euros.

Logotipo de Telefónica
Logotipo de Telefónica

César Alierta dio la sorpresa en mayo del año pasado. Los planes de incentivos no iban a ser un coto exclusivo de los ejecutivos, sino que se extendían a toda la plantilla de la operadora, con la excepción de los trabajadores de Atento.Un mes después, la junta de accionistas dio el visto bueno al programa propuesto, en el que cada empleado debía comprometerse a desembolsar una cantidad fija almes para comprar acciones de Telefónica durante un año. Al término de ese plazo, el trabajador debía mantener los títulos durante un año más y con ello ganaría el derecho a que la operadora le regalara una acción adicional por cada título adquirido. El límite máximo que podía destinar cada empleado al plan -el equivalente al premio a recibir, dependiendo de la cotización- eran 1.500 euros, según el punto tercero del orden del día de la junta, aunque el consejo se reservaba la posibilidad de reducir esta cantidad.

Así se aprobó en la asamblea. Durante casi un año, nada se supo, pero justo antes de las vacaciones los empleados comenzaron a recibir las cartas en las que se anunciaba la puesta en marcha del plan y se recordaban las condiciones. El llamado Plan Global de Acciones, sin embargo, presenta una diferencia con respecto a lo acordado en la junta de accionistas. Según la comunicación que se ha hecho a los trabajadores, cada empleado podrá invertir desde un mínimo de 25 euros almes -también sirve el equivalente en la moneda local de cada uno de los países donde Telefónica está presente- y un máximo de 100 euros mensuales, según consta en el documento enviado a los empleados, al que ha tenido acceso este periódico. El resultado es un límite de 1.200 euros y no de 1.500 euros.

Al margen de este cambio, el resto del plan se mantiene igual. Los plazos no varían, el requisito de una determinada antigüedad sigue en pie y tampoco cambia el número de trabajadores al que está destinado. Atento y otras participadas de menor tamaño se quedan fuera, de forma que el volumen total de beneficiarios ronda los 115.000 en los 25 países donde Telefónica tiene filiales.

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De todas formas, la operadora no cuenta ni con que todos los trabajadores participen en el plan ni con que lo hagan con la inversión máxima. Sus cálculos en este campo son más bien conservadores y su deseo es incentivar la máxima participación, por lo menos hasta donde habían previsto.

Y es que, además de los 1.200 euros, hay otro límite en el plan de premios a los empleados. Telefónica se ha comprometido a que el coste total para ella no supere los 60 millones de euros. Con este tope, las cuentas no salen si todos los empleados que pueden adherirse al programa compran el máximo posible. Es más, sólo podrían participar 50.000. En cambio, si todos se quedan en el mínimo -300 euros- sobraría buena parte de lo calculado.

Como se prevé que no sea ni lo uno ni lo otro, Telefónica se ha reservado la potestad de esperar a que los trabajadores hagan sus peticiones para ver si cuadran las cuentas. Si no es así, tendrá que poner límites personales.

Los que ya saben cuál será su techo son los consejeros ejecutivos. El plan no está reservado sólo a los trabajadores que no participan en otros programas de incentivos. También afecta al personal directivo, incluidos los que forman parte del consejo. Ellos tienen límites distintos al resto y podrán recibir un máximo de 1.000 acciones gratis.

Una iniciativa en busca del compromiso

El presidente de Telefónica, César Alierta, es el ejecutivo nacional de una empresa no familiar con más participación en el capital de la compañía que dirige. Tiene acciones por valor de 74,6 millones de euros y otra buena cantidad comprometida en opciones, con lo que quiere transmitir el mensaje de que sus intereses se alinean con los de los accionistas y que busca lo mejor para la compañía.

æpermil;ste es el sentimiento que quiere llevar hasta los empleados y de ahí el lanzamiento del plan de premios. Los objetivos que se consiguen con él son dos. Por una parte, se extiende a toda la plantilla la posibilidad de participar en un programa de incentivos, algo reservado generalmente a los ejecutivos. En este punto, sin embargo, Alierta no es el pionero en Telefónica, ya que Juan Villalonga instauró poco antes de dejar la compañía, en 2000, un plan de opciones para la plantilla que venció en 2005 sin plusvalía alguna.

El diseño del plan actual impide que su destino sea la muerte sin ganancias. Los empleados no adquieren ni reciben opciones, ni hacen ningún tipo de apuesta bursátil arriesgada, sino que compran acciones contantes y sonantes, que siempre valdrán algo.

Y de ahí el segundo objetivo, que es involucrar a los trabajadores con la compañía, desde la idea de que convertirlos en accionistas y vincular su premio y parte de su patrimonio a la cotización les hará comprometerse más y acercar sus intereses a los de los accionistas.

De hecho, el plan está diseñado de forma que los trabajadores deban conservar sus acciones durante un cierto tiempo -hasta dos años para los primeros títulos adquiridos- y que puedan seguir haciéndolo después. Por eso, no tienen ninguna necesidad de vender las acciones para conseguir el premio, que también se recibe en forma de títulos, de manera que el empleado puede decidir conservar lo comprado y lo recibido y convertirse en inversor a largo plazo de Telefónica.