Prevé que el endeudamiento no supere el 70% en 2011

Zapatero defiende sus reformas para calmar a los inversores japoneses

El presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo ayer en Japón una defensa de la solvencia de la deuda española. "Nuestros bonos son sólidos", dijo en una conferencia en Tokio ante un grupo de inversores, a los que aseguró que la deuda no superará el 70% del PIB en 2011. Esta cifra es casi dos puntos inferior a las previsiones del Programa de Estabilidad.

Zapatero defiende sus reformas para calmar a los inversores japoneses
Zapatero defiende sus reformas para calmar a los inversores japoneses

Desde que el diferencial de la deuda española con el bono alemán tocará máximos en junio, el Ejecutivo ha acelerado el calendario de presentaciones ante inversores para defender la solvencia de la deuda española. En febrero, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campo, mantuvo reuniones en Francia, Reino Unido y EE UU. Seis meses después, el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, encabezó la delegación que el martes desembarcó en Japón, la tercera economía del mundo (recientemente superada por China), para reforzar la idea de que España está haciendo los deberes en materia económica y que la compra de deuda no implica ningún riesgo.

Y la elección del escenario no es baladí. Japón es el tercer mayor comprador de deuda pública española, con un 6,9% del total de lo adquirido por no residentes hasta julio de 2010. En los últimos diez años, las compras de los inversores de ese país se han duplicado, según los datos de la memoria del Tesoro.

Durante su intervención, Zapatero recordó la exitosa colocación de las últimas emisiones y se mostró convencido de que la deuda española "se situará, según la Comisión Europea, en el 70% del PIB en 2011". Esta cifra es casi dos puntos inferior a lo previsto en el programa de Estabilidad remitido a Bruselas, que prevé que llegue al 71,9% del PIB. "No resultará excesivamente problemático el pago de los intereses en los próximos años", recalcó en su discurso.

Pese a ello sí reconoció que aún quedan pendientes "dos o tres años de reformas". De hecho avanzó que todos los programas de gasto incluidos en los Presupuestos Generales del Estado se verán recortados en un 15% y que el Ejecutivo seguirá adoptando las medidas para asegurar el cumplimiento de los objetivos de déficit público (un 3% del PIB en 2013). Una estrategia refrendada el martes con los datos de la ejecución presupuestaria, que mostraban un recorte del 50% del déficit en los siete primeros meses de 2010.

Zapatero, sin embargo, no obvió los dos principales riesgos que afronta la economía a corto plazo: la elevada tasa de desempleo, que puede llegar al 21% de la población activa a final de año, y el fuerte recorte del crecimiento potencial del PIB. "España debe crecer sin incrementar el gasto público y la gran cuestión será si el país es capaz de crear empleo con un crecimiento tan débil", recalcó.