Visión negativa desde las agencias de calificación

Fitch rebaja las perspectivas de rating a todas las comunidades

Moody's ya redujo la calificación de cinco regiones españolas en julio.

Las perspectivas de todas las comunidades autónomas son negativas". Así reza el informe emitido a comienzos de agosto por la agencia de calificación de riesgo de Fitch. La sentencia se une a la rebaja de rating que Moody's, otra de las tres grandes del sector, aplicó a cinco regiones españolas a comienzos de julio. La advertencia de Fitch supone, además, el primer paso para aplicar una reducción real del rating de solvencia de la deuda de las comunidades en el momento en que más dificultades encuentran para emitirla.

La agencia considera que las cuentas de las distintas autonomías "continuarán siendo frágiles en el medio plazo" mientras que "su deuda continuará incrementándose". Una eventual rebaja de sus calificación se traduciría en un menor confianza por parte de los inversores, alimentando este círculo vicioso.

Aunque el documento admite que los mercados empiezan a digerir ciertas señales positivas fruto de las medidas de reducción del déficit que están incorporando todos los Ejecutivos, afirma que "éstas todavía tienen que ser puestas en marcha, lo que llevará un largo periodo".

Uno de los motivos fundamentales con los que Fitch argumenta su nota negativa se basa en "la gran cantidad de dudas que existen acerca de la recuperación económica en el medio plazo", así como su expectativa de que "el desempleo continúe cercano al 17%" de la población activa para el año 2012.

La agencia de calificación destaca que valoraría muy positivamente "la adopción de estrictas medidas de reducción de costes, particularmente en sanidad y educación".

Una de las iniciativas subrayadas en el informe es la decisión del Gobierno central de "reducir el salario de los funcionarios en una media del 5%" lo que "se extiende automáticamente a las comunidades autónomas y las administraciones locales". Pese al sustancial ahorro que supone para las arcas estatales y autonómicas, Fitch advierte que la medida también tendrá un impacto dado que se trata 2,5 millones de trabajadores que "disminuirán su consumo", repercutiendo en la capacidad de crecimiento económico del país.

Entre las comunidades que mayor riesgo tienen de perder su actual escalafón se encuentran Asturias (AA), Cantabria (AA), Castilla la Mancha (AA-) y Valencia (A+).

A la baja

Sólo un mes antes de que se publicara este informe, Moody's estableció una perspectiva negativa sobre la calificación del Estado y de todas sus regiones. Más allá de ello, la agencia rebajó la calificación de la deuda de cinco comunidades. En concreto, Madrid, Castilla y León, Extremadura y Murcia pasaron de AA1 a AA2. Castilla la Mancha, por su parte, perdió el AA2 para caer al AA3.

En el comunicado remitido confirmando esta decisión, Moody's destacó que sus revisiones a la baja "reflejan la fragilidad de las perspectivas de recuperación de la economía española a medio plazo" y el "deterioro duradero" que se ha venido produciendo desde el inicio de la crisis en las finanzas de las comunidades.

Finalmente, la tercera gran agencia de rating, Standard & Poor's ha puesto en perspectiva negativa a regiones como Cataluña o Baleares y rebajado la calificación de Valencia de AA-/A-1+ a A+/A-1.

Examen en septiembre tras el fracaso de junio

España ha pasado de ser un alumno de sobresaliente a uno de notable, en la asignatura de deuda pública. La amenaza de contagio de la crisis griega y la mala situación de la economía española se tradujeron durante esta primavera en una grave pérdida de confianza por parte de los inversores. El diferencial con el bono alemán a 10 años se disparó a límites históricos, y las emisiones del Tesoro público se vieron encarecidas en todos los tramos.

En estas circunstancias, las tres grandes agencias de rating han sacado el bolígrafo rojo y repasado los sobresalientes que España mostraba orgullosa. La primera fue Standard & Poor's que a finales de abril rebajó la calificación de AA+ a AA poniendo en duda que el Gobierno fuera capaz de rebajar el déficit del 11% al 3% para el año 2013.

Poco después, la Unión Europea establecía un plan de rescate para los países del euro y José Luis Rodríguez Zapatero sacaba punta a su programa de austeridad fiscal, rebajando el sueldo de los funcionarios y congelando las pensiones, entre otras medidas.

Dos iniciativas que no sirvieron de mucho a Fitch, que optó por devaluar la nota de la deuda española de AAA a AA+ advirtiendo de las consecuencias de multiplicar en exceso las emisiones públicas.

Sentados estos precedentes, llegó el dictamen de Moody's. A inicios de julio, la agencia estableció una perspectiva negativa sobre el país. Aunque se trata del paso previo para rebajar la AAA que aún conserva España, el examen para ver si finalmente mantiene o pierde esta nota no llegará hasta septiembre.