EDITORIAL

Salgado rectifica a Blanco

La vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, sentó ayer a su izquierda al ministro de Fomento, José Blanco, para comunicar que el Gobierno no está preparando una subida de impuestos. Da por finiquitado de esta manera el revuelo que causó el también vicesecretario general del PSOE cuanto insinúo -una vez más en agosto- la necesidad de aumentar la presión fiscal. Salgado, no obstante, careció de la contundencia que requería el desmentido y dejó la puerta abierta a "pequeños ajustes" tributarios. Lo que insinúa modificaciones mediante los Presupuestos de alguna figura impositiva actual, incluida la subida de los tramos marginales en el IRPF a las rentas más altas. Con eso cumpliría el anuncio del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de gravar más a los que más tienen. Salgado también confirmó que Fomento contará con 500 millones más para amortiguar el ajuste inversor anunciado.

La economía española, y especialmente las finanzas públicas, siguen bajo la atenta mirada de los mercados y de los socios comunitarios. Y el desconcierto generado por el Gobierno con sus frecuentes declaraciones cruzadas no contribuye a la credibilidad. Es hora de abandonar una estrategia de globos sonda que, además de no dar buen resultado, crea una indeseable incertidumbre.