Estándar común europeo

España es el país más rezagado en la implantación de tarjetas con chip

La banca española es la más rezagada de Europa en la emisión de tarjetas con chip. Así lo muestran las estadísticas del BCE a cierre de marzo. Las entidades nacionales han completado, en contraste, la adaptación a los estándares europeos de cajeros y terminales en tiendas (TPV). La nueva tecnología será de uso generalizado en la región al acabar 2010.

Pago con tarjeta
Pago con tarjeta

Europa tiene una moneda común desde hace casi una década, pero carece de un sistema unificado de pagos. Puede parecer una paradoja, pero es la realidad que ha vivido desde el 1 de enero de 2002. Aquella madrugada los bolsillos hicieron lugar para una nueva generación de billetes y monedas. Adiós al franco, la lira, el marco y la peseta. Pero los sistemas de pago electrónicos nacionales pervivieron... hasta hoy.

Las autoridades comunitarias han acometido la armonización de los desembolsos informatizados en un segundo momento. Así nació la zona única de pagos del euro (SEPA, en inglés). La Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE), en contacto con el sector financiero, definieron unos estándares técnicos comunes para transferencias, domiciliaciones y transacciones con tarjetas. Gracias a esto, mandar dinero de Lisboa a Helsinki es igual de simple como hacerlo de Madrid a Burgos.

La banca española es la que va más retrasada en Europa en la adopción de la nueva tecnología para tarjetas. A cierre de marzo (últimas cifras comparables) estaba adaptado el 26,3% de los 73 millones de plásticos del país. La media europea se sitúa en el 70%. Fuentes financieras atribuyen el retraso al desinterés de la banca nacional en el estándar EMV (acrónimo formado por Europay, Mastercard y Visa). Dicha tecnología otorga mayor seguridad a las transacciones al exigir al titular teclear su clave (PIN) cada vez que efectúa una compra con su tarjeta con chip. Pero en España las tasas de fraude eran menores que las del resto del continente, por lo que el incentivo económico para migrar perdía peso. El traslado a EMV ha comenzado en serio este año. A junio, según el Banco de España, el 42,5% de los plásticos había sido renovado.

Los expertos prevén que todo el parque esté adaptado en el primer trimestre de 2011

Responsabilidad ante los fraudes

Bancos y cajas sí se han avenido a poner al día su parque de cajeros (hay 60.641 en todo el país) y terminales punto de venta (TPV) (1,55 millones). ¿El motivo? La delincuencia. En caso de timo, el perjuicio económico era tradicionalmente asumido por el emisor de la tarjeta. Ahora, el importe defraudado recae sobre la entidad dueña del cajero o del datáfono si la máquina no estaba adaptada a EMV. Y en un país con 52 millones de turistas al año ese es un riesgo demasiado elevado para pasarlo por alto.

Fuentes del sector vaticinan que España completará la migración de sus tarjetas al chip a lo largo del primer trimestre de 2011. Otros países también van retrasados (Grecia, por ejemplo, había migrado sólo el 40% de sus tarjetas a marzo), pero dado el menor tamaño de su parque de plásticos el proceso de sustitución es mucho más rápido. Incumplir el calendario establecido para SEPA no conlleva penalización alguna de las autoridades comunitarias.

El dilema de que las transferencias caduquen

Para un alemán, domiciliar en la oficina de su banco en Múnich el recibo de la luz o el impuesto de bienes inmuebles (IBI) de su casa de Mallorca era un auténtica odisea hasta ahora. La llegada de SEPA equipara las operaciones transfronterizas con las órdenes bancarias de ámbito nacional al crearse las transferencias y las domiciliaciones SEPA (SCT y SDD, en inglés). En España, la puesta en marcha de estas alternativas conlleva la sustitución del código de cuenta cliente (CCC) de toda la vida por el número internacional de cuenta bancaria (IBAN, en inglés), de aplicación paneuropea.

A cierre de mayo, un 8,1% de las transferencias de la eurozona se realizaba siguiendo los nuevos estándares. Su aceptación era particularmente elevada en Luxemburgo (90%), Chipre (56,6%) y Eslovenia (40%).

El peso de los adeudos SEPA, en cambio, todavía es ínfimo en la región (0,06%). Pero ganará peso a partir del próximo noviembre. En esa fecha todas las oficinas bancarias de Europa deben ser capaces de atender recibos provenientes de cualquier país.

Aun así, queda abierto todavía el debate de si conviene o no fijar una fecha de caducidad para los sistemas nacionales de órdenes bancarias. La CE emitirá un informe al respecto el próximo otoño que dará inicio al debate legislativo de rigor. La banca, agrupada en torno al Consejo de Pagos Europeos (EPC, en inglés), aboga porque el marco operativo que ha definido sea de aplicación universal. En cambio, las autoridades comunitarias se decantan por una redacción más genérica y abierta sobre los requisitos a cumplir.