COLUMNA

BP, en el inicio del fin de la recuperación

Es muy pronto para que BP disfrute de las buenas noticias. Esto ha hecho que las acciones de las principales petroleras inglesas se recuperen bruscamente un 40% desde el mínimo de junio. La recuperación puede ir más allá. El desastre del Golfo de México ha provocado en la compañía una pérdida de capitalización de 56.700 millones de dólares desde que explotó el pozo de Macondo en abril. Y el grupo aún carga con una multa de "sólo" 32.000 millones por la catástrofe.

Cuando las acciones cayeron, y no se había producido la preocupación sobre la liquidez de BP, la presión del Gobierno de EE UU hizo que la compañía dedicara sus recursos financieros a pagar el coste del desastre. La ausencia de estas preocupaciones se explica en gran parte por la recuperación de los precios del crudo. Con las elecciones que se avecinan en otoño, el presidente Obama quiere ahora cerrar este asunto que ha dañado también su reputación.

Gran parte del coste del derrame es ahora cuantificable. BP no verá probablemente ninguno de los 20.000 millones de dólares del fondo de indemnizaciones. La limpieza y la contención de los gastos corrientes eran de 4.000 millones hace un mes. Esto puede incrementarse aún más, pero puede que no se eleve tanto una vez que el pozo esté sellado de forma permanente.

Eso sin la multa. æpermil;sta se calcula por barriles, que podrían alcanzar los 4,1 millones según la última estimación oficial. En el mejor de los escenarios supondría una sanción de 4.510 millones de dólares, o 1,1 dólar por barril. Pero puede aumentar hasta 17.600 millones si se prueba que hubo negligencia. Las consecuencias de esa sanción podrían ser peor. La compañía no sería capaz de facturar a sus socios cerca de un tercio del coste total, y los años de litigios que eso produciría. Además, persisten preocupaciones sobre el acceso de BP a las nuevas licencias de perforación de EE UU.

La petrolera dice que su consejo directivo está mucho más comprometido. Aunque su reorganización incluye un nuevo consejero delegado, tendrá que recorrer un largo camino para recuperar la credibilidad perdida. BP parece que está en el comienzo del fin de la recuperación.

Por Christopher Hughes