EDITORIAL

El control del derecho de huelga

El sindicato corporativo de controladores aéreos ha decidido llevar hasta sus últimas consecuencias el pulso que mantiene con el Gobierno por la regulación de su actividad profesional, y lo ha hecho con su primera huelga oficial de la historia, tomando como rehenes a los usuarios de medio mundo que visitan España en agosto por turismo. Una huelga de 72 horas en las fechas elegidas no tiene otra interpretación, aprovechando la permisividad en el uso y abuso del derecho de huelga en un país que carece de una regulación equilibrada de tal derecho laboral.

Los controladores aéreos han autogestionado siempre su relación laboral, con la permisividad de las sucesivas Administraciones, y han abierto un conflicto de consecuencias desconocidas para la maltrecha imagen económica de España cuando el Ejecutivo ha decidido terminar con tal régimen. Dado que no hay tiempo material para atajar con una legislación rigurosa tales actitudes, el Gobierno debe garantizar los derechos de millones de usuarios de los servicios de tráfico aéreo este mes con los mecanismos que tenga a su alcance. Dado que la negociación no tiene aspecto de avanzar, y salvo que se respeten escrupulosamente los servicios mínimos, el Ejecutivo debe nombrar un árbitro que dicte un laudo obligatorio que ponga fin a este juego de nunca acabar.