TRIBUNA

Test de estrés: primera aproximación

Los test de estrés toman en consideración una serie de variables económicas nacionales, dentro de unos escenarios adversos. Esta situación, denominémosla catastrofista, se proyecta sobre el balance de cada entidad mediante una prueba de resistencia, intentando dilucidar la evolución de su capital (Tier 1), concretamente el consumo de capital. Mide por tanto el impacto de cada organización a una situación macroeconómica global pero no a una situación particular, no evalúa el riesgo específico por su propio balance o modelo de negocio de cada una de ellas, sino el riesgo global y común. Con esta limitación y alguna otra el esfuerzo y el intento de claridad es estimable. Se lleva a cabo, por primera vez, y sin lugar a dudas redundará en una mayor transparencia. Se trata además de un ejercicio riguroso similar al que EE UU llevó a sus bancos. Todo ello debe permitir a los inversores discriminar, al tener una base en común a todas ellas, entre los diferentes bancos y cajas y sobre todo y lo que es muy importante: permitir el acceso a los mercados de crédito de aquellas unidades cuya fortaleza sea mejor a un coste acorde a su situación, algo que en este momento no existe.

En el caso español la evaluación de los resultados muestran que nuestros grupos están en condiciones de hacer frente a un escenario especialmente adverso. Así ante una caída del PIB para el periodo 2010-2011, su nivel de capital se situaría en el 6%, cifra esta que representa el 50% más que el mínimo exigido por la normativa bancaria internacional. Quiere ello decir que con los datos en la mano y las variables manejadas actualmente no estaría justificado el miedo a un colapso de nuestro sistema financiero por cuestiones de solvencia, si bien pequeñas entidades podrían registrar problemas o tensiones. Concretamente cuatro SIP de cajas de ahorro tendrían en este momento, tal y como calcula el propio Banco de España, que llevar a cabo un aumento de sus recursos, aumento que cifra en 1.835 millones de euros.

En todo caso conviene señalar la mayor fortaleza que arrojan en su conjunto el segmento de bancos frente al de cajas de ahorro; el deterioro para estas últimas se sitúa en el 9,5%, frente a una media del 7,3%. No vale tan solo el notable esfuerzo del FROB, del que las cajas han sido las máximas beneficiadas, sino que las reformas iniciadas deben continuar para dotar a este segmento de una mayor fortaleza ante situaciones adversas. En el segmento cajas la disparidad es palpable, no solo por las cuatro unidades referidas anteriormente sino por las propias cifras que arrojan el análisis pormenorizado y comparado de cada una de ellas.

En cuanto al segmento bancario debe destacarse el éxito del modelo de los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA, donde su negocio de retail y la fuerte diversificación a nivel mundial lograrían, aún en el peor de los escenarios, mantener un nivel de recursos propios de alrededor del 10%, incluso en el escenario de shock de deuda pública. El éxito de la diversificación geográfica es patente si comparamos a estos dos grupos con los bancos domésticos, pues fruto de la crisis económica española registrarían un ligero deterioro, pero la mayor parte de ellos se sitúa cercano o superior al 7%. Un apunte: una vez más se hace palpable la necesidad de globalización de la economía, algo que los próximos al mundo económico venimos solicitando para el modelo económico español.

Para concluir con esta rápida valoración parece obligado vislumbrar el escenario que se puede abrir debido a la publicación de este test de estrés. En un horizonte temporal de corto plazo la publicación de estos datos debería conformar un hábitat menos adverso del que hasta el momento está teniendo el sector financiero español. El test, con sus posibles deficiencias, muestra una capacidad de nuestras entidades para hacer frente a situaciones adversas, esta situación adversa incluiría shock de deuda pública algo que ha pesado y mucho en nuestras entidades. Pero en el medio plazo el sector español debe ser capaz de financiarse a través de los mercados financieros, es decir de una forma normal y no a través de la fuerte apelación al BCE. Es sin lugar a dudas este punto el de la financiación el que debe acometer nuestro sistema bancario por su máxima importancia.

Miguel Ángel Bernal. Profesor del instituto de estudios bursátiles (IEB)