COLUMNA

La oferta de Abertis rememora el 2006

Hablar de una oferta de compra de 25.000 millones de euros sobre Abertis trae recuerdos. Los dos principales inversores del grupo de infraestructuras estudian crear un consorcio con la firma de capital riesgo CVC para presentar una oferta de compra a dicha compañía por un valor patrimonial de 12.000 millones de euros, según el Financial Times. ¿Cómo en los viejos tiempos de compras hiperapalancadas? Bueno, hay que esperar a ver si el grupo consigue recaudar la deuda necesaria.

Es fácil entender por qué los principales accionistas quieren alcanzar un acuerdo. ACS, con el 26% de la compañía que tiene sede en Barcelona, había estado buscando vender su participación parcial en Abertis durante meses. æpermil;sta necesita efectivo desde hace mucho tiempo para elevar desde el 12% al 20% su participación en la eléctrica española Iberdrola.

El brazo inversor de La Caixa, la mayor caja de ahorro, es propietaria del 28% de Abertis y quiere invertir en instituciones financieras y además reforzar su balance ante las inminentes regulaciones de capital de Basilea III. Pero los hechos a veces se quedan cortos frente a los deseos, especialmente cuando la operación requiere levantar la deuda en 8.000 millones de euros con un club bancario, según el FT. Aunque La Caixa y ACS aún conservarán algunas de sus acciones, el vehículo estaría apalancado y, a su vez, estaría comprando una compañía que en 2009 terminó con una deuda neta ajustada de unas cinco veces el Ebitda, una de las más bajas de sector, pero no deja de ser insignificante.

Abertis, que tiene una capitalización en el mercado de 8.900 millones de euros, tiene un flujo de caja sólido: una media de 1.300 millones de euros anuales. También tiene activos para vender, como las participaciones en Brisa Portugal, la italiana Atlantia y la compañía de satélites Eutelsat.

Sin embargo, quizás los bancos no estén entusiasmados en financiar ofertas altamente apalancadas en España, a no ser que se les compense bien. Los bancos son comprensiblemente más cautelosos que en 2006 cuando se produjeron ofertas altamente apalancadas, protagonizadas por las empresas constructoras Ferrovial, Sacyr y Acciona. No será un acuerdo fácil de lograr.

Por Fiona Maharg-Bravo