La cuenta atrás para el aumento fiscal

Impuestos a cambio de menos cotizaciones

El 57% de las compañías, dispuesto a absorber el IVA siempre que paguen menos por sus trabajadores

En los cinco meses que han transcurrido en las negociaciones entre el Ejecutivo, la patronal y los sindicatos para abordar la reforma laboral, dos de las peticiones más recurrentes por parte de los empresarios han sido la rebaja de las cotizaciones que pagan por sus trabajadores y del impuesto de sociedades.

Cualquier posibilidad de incremento impositivo era rechazado de forma frontal. Esa posición, sin embargo, ha ido moderándose con el paso de los meses y ahora un gran número de empresas se muestra dispuesto a asumir el incremento del IVA, siempre y cuando éste viniera acompañado de una rebaja de cotizaciones.

Así queda reflejado en la última encuesta realizada por el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, a través de 5.148 entrevistas realizadas a empresas con más de un trabajador en abril. Nueve de cada diez compañías se muestran contrarias a la subida del IVA por el impacto que puede tener en sus beneficios, aunque el porcentaje disminuye de forma considerable si al incremento impositivo se le uniera una rebaja en las cotizaciones. De hecho, el 57% de los encuestados asumiría sin problemas una mayor presión fiscal, a cambio de una menor aportación por sus trabajadores. En cualquier caso, el 78% de los encuestados asegura que el consumo se verá afectado por el aumento del IVA, aunque las empresas no han tomado una postura unánime respecto a cómo asumir esta modificación, ya que están especialmente condicionadas por las peculiaridades de cada sector. En la hostelería, un 40% de las compañías consultadas afirma que absorberá la subida reduciendo sus márgenes, ya que un incremento de precios podría provocar un recorte aún mayor del consumo, muy afectado por el repunte del desempleo y la pérdida de confianza del consumidor.

En el resto de sectores analizados (industria, comercio, servicios y construcción), la opinión mayoritaria es que se trasladará directamente el impacto a los precios, ante las dificultades para recortar unos beneficios seriamente dañados por la crisis económica.

Especialmente apreciable es la unanimidad por parte de las empresas de menos de 50 empleados a la hora de rechazar el incremento del IVA. Un 92,8% se muestra contrario a esa medida, porcentaje que va disminuyendo progresivamente a medida que se incrementa el tamaño de la compañía. Así, en las empresas con más de 250 trabajadores, el rechazo se reduce al 86% de los encuestados.

De la misma manera, la posibilidad de conjugar un incremento del IVA con una rebaja de las cotizaciones es más apoyado por las pymes (un 57,6%) que por las multinacionales (un 45,8%).

¿Cómo imputar el incremento para un café?

José Luis Guerra, adjunto a la presidencia de la Federación Española de Hostelería (FEH), advierte sobre el difícil panorama al que se tiene que enfrentar el hostelero ante una subida del IVA. "Puede optar por dos opciones. Subir los precios, lo que provocará un rechazo automático por parte de los consumidores en una coyuntura en la que las ventas acumulan un desplome del 12% desde 2007 o bien no subir los precios. Esta segunda opción afectará directamente a sus beneficios en un escenario en el que los empresarios están al límite". En su opinión, va a obligar a las empresas a perder beneficios o a entrar en pérdidas.

Pero Guerra va más allá y recalca las dificultades para imputar el incremento del IVA en los pequeños importes (un café o una cerveza). Si el coste de estos productos oscila entre 1 y 2 euros, la subida del IVA varía entre dos y cuatro céntimos de euro, lo que dificultaría su adaptación a los precios finales. "En ningún establecimiento comercial se vende un producto a 1,17 o a 1,19, lo que nos obligará a redondear a la baja y por tanto a rebajar parte de nuestros márgenes".

El adjunto a la presidencia de la FEH reconoce que el impacto de la crisis ha sido mucho mayor en las pequeñas y medianas compañías que en las grandes cadenas de restauración, en especial las orientadas a la comida rápida. Y es que las pymes tienen mayor dependencia de las comidas ligadas a las empresas y a las reuniones de negocios, que se han visto seriamente recortadas. Sin embargo, ese descenso en la actividad no se ha trasmitido de forma proporcional al empleo, cuya caída ha sido mucho más atenuada. Guerra justifica ese fenómeno porque la gran mayoría de trabajadores en el sector son autónomos y generalmente son los responsables del establecimiento. "Un descenso del consumo no les lleva a abandonar el trabajo, sino a reducir el volumen de sus beneficios o a disminuir sus ingresos. La última opción suele ser abandonar el puesto de trabajo", señala.

Efecto adelanto

Seis de cada diez empresas consultadas por las Cámaras considera que la subida del IVA no ha provocado un efecto de adelanto de las compras, pero sí cree que va a producir una recaída de las ventas en la segunda parte del año.