La cuenta atrás para el aumento fiscal

Las grandes empresas asumen el alza para evitar otro desplome de las ventas

Algunas patronales advierten de las dificultades para subir precios por la estrechez de sus márgenes comerciales y auguran un posible repunte de la economía sumergida

La subida del IVA, en vigor a partir del próximo jueves ha puesto en un dilema a las empresas. ¿Subir los precios o mantenerlos y disminuir el margen con el fin de no perjudicar las ventas? A esa pregunta se enfrentan un gran número de compañías y todavía hay muchas que no han tomado una decisión definitiva.

Las más rápidas han sido las de la distribución, que mayoritariamente se han decantado por no trasladar al consumidor la subida del IVA. Lo utilizarán como gancho comercial para intentar sostener unas ventas que se han mantenido en niveles muy bajos en los últimos meses. El mayor grupo español de distribución, Inditex, ya anunció en marzo que no iba a imputar la subida del IVA a sus productos y que intentaría compensar la pérdida de margen con mejoras en la eficiencia. El Corte Inglés, el otro gigante de la distribución, mantiene en secreto cuál será su postura.

Las grandes compañías de alimentación, cuyas ventas han estado cayendo con fuerza a lo largo de los últimos meses, han anunciado mayoritariamente que no van a trasladar la subida impositiva a sus clientes.

Anfac prevé que el sector del automóvil perderá lo que ganó en ventas en la primera parte del año

Así lo hará en la mayoría de los productos que comercializa Carrefour, aunque sí repercutirá el alza del IVA en aquellos casos en los que de no hacerlo estaría incurriendo en una práctica contraria a la competencia, como es vender por debajo de coste. El director general de Carrefour España, Noel Prioux, destaca que el impacto del alza impositiva será mínimo en sus precios, puesto que la mayoría de centros ha intentado compensar ese encarecimiento aplicando numerosas promociones de rebajas y descuentos.

Otros, como Eroski, han ido más allá y han decidido que devolverán lo que cobren de más como consecuencia del incremento del IVA en las compras realizadas en julio a través de tiques descuento que se podrán canjear hasta el 30 de septiembre.

Así, la gran mayoría de establecimientos ha optado por aprovechar la temporada de rebajas de verano, que coincide en el tiempo con la subida del IVA, para atenuar el impacto del alza impositiva.

Sin embargo, la decisión que han adoptado estas compañías, en su gran mayoría multinacionales con unos márgenes lo suficientemente grandes como para resistir una disminución de precios, no se puede extrapolar al resto del tejido empresarial, formado por pequeñas y medianas empresas muy castigadas por la crisis.

Aplazamiento del consumo

Es el caso de los fabricantes de muebles, cuyo principal factor de competencia es el precio. Estos aseguran que no van a tener más remedio que asumir la subida del impuesto. "Trabajamos en un sector en el que los clientes examinan un gran número de proyectos y piden muchos presupuestos", asegura Francesc de Paula Pons, secretario general de Federmueble. A su juicio, una subida de precios, por mínima que sea, puede provocar un aplazamiento del consumo y eso va a obligar a las empresas "a cargar en sus espaldas" con el alza del IVA. El secretario general de la patronal advierte sobre el posible repunte de la economía sumergida como consecuencia del incremento impositivo. "Puede haber algunos profesionales que se vean tentados a utilizar este tipo de prácticas", advierte.

Coyuntura adversa

Hay algunos sectores que están más preocupados por la retirada de los estímulos fiscales que por la subida del IVA. Es el caso de la automoción, cuyas ventas se han visto impulsadas a lo largo de la primera parte del año por el programa 2000E, que bonificaba con 2.000 euros la compra de un vehículo. Los fabricantes llevan advirtiendo varios meses sobre la necesidad de prorrogar ese plan, cuyos fondos están a punto de agotarse. "Prevemos cerrar este año con unas ventas de 950.000 unidades, prácticamente lo mismo que vendimos en 2008, lo que significa que vamos a perder en la segunda parte del año todo lo que hemos ganado en la primera, ya que se pueden producir retrocesos en las ventas de dos dígitos por la conjunción de cuatro factores: el alza del desempleo, la pérdida de confianza, la retirada del Plan 2000E y la subida del IVA", subrayan fuentes de las Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). Hasta ahora, ningún fabricante se ha pronunciado públicamente a ese respecto, aunque Ford ha estado regalando el IVA de sus vehículos (el 16% del precio) en abril y baraja la posibilidad de mantener esa promoción, una vez que se produzca la subida del impuesto. De hecho, desde la patronal no descartan que surjan nuevas campañas por parte de algunos fabricantes, cuyo gancho sea la no aplicación del nuevo IVA.

Un coste añadido de 2.000 millones

La subida del IVA va a suponer un incremento de precios cercano a los 2.000 millones de euros en el segundo semestre del año, según los cálculos realizados por la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC).

Para Javier García Renedo, presidente de AECC, el sobrecoste se trasladará, en primer lugar, directamente al consumidor, "generando un marco de rechazo, por lo que el incremento de precios no será aceptado, al menos en una parte".

Al mismo tiempo, prosigue, el porcentaje que las familias españolas no asuman tendrá que absorberlo el sistema productivo en su conjunto, con un reparto que afectará a los distintos escalones que intervienen en la distribución, desde productores hasta transportistas, fabricantes y empresas de servicios y propietarios de locales comerciales.

García Renedo también advierte sobre la incertidumbre que se genera con el incremento de los impuestos tras la débil recuperación de las ventas del comercio minorista en el último trimestre del año pasado, después de caídas que en algunos casos llegaron al 6%.