La cuenta atrás para el aumento fiscal

Once países de la UE afrontan el déficit elevando el impuesto

Sólo Irlanda se atreve a aplicar una rebaja

La mayoría de países de la UE priorizan reducir el déficit fiscal y dejan en un segundo plano el crecimiento económico. De momento, once países -Reino Unido, España, Finlandia, Eslovaquia, Portugal, Hungría, Lituania, Letonia, Grecia, Estonia y la República Checa- han aprobado desde que se inició la crisis actual en 2008 incrementos del impuesto indirecto más importante.

El Reino Unido, que registró en 2009 el segundo mayor déficit de la UE (12,6% del PIB) ha sido el último país en anunciar un aumento del IVA. El nuevo Gobierno de coalición entre conservadores y liberales elevará del 17,5% al 20% el tipo a partir del próximo mes de enero. A principios de año, el Ejecutivo laboralista del ex primer ministro Gordon Brown ya optó por subir del 15% al 17,5% el impuesto indirecto.

En el lado contrario, sólo Irlanda se atrevió a recortar en medio punto el IVA a principios de este año con la esperanza de alentar el consumo. Con todo, aún son mayoría el número de países que no han tocado el IVA, aunque todos han aprobado drásticos recortes del gasto.

Aun así, se puede bajar el impuesto sin necesidad de modificar los tipos. Así lo hizo Francia en julio de 2009 cuando decidió que los servicios de restaurantes y bares aplicaran el tipo reducido en lugar del general. Ahora, por un café delante de la Bastilla de París se paga un 5,5% de IVA, cuando un año antes se aplicaba un gravamen del 19,6%.

A pesar de que el Gobierno de Zapatero elevará en dos puntos el tipo general hasta el 18%, España mantiene un IVA por debajo de la media europea, que se sitúa en el 20%. Sólo Luxemburgo y Chipre pueden presumir de mantener el tributo por debajo del nivel español. Los países nórdicos, con un Estado del bienestar mucho más desarrollado, destacan por aplicar unos tributos más altos sobre el consumo. Suecia y Dinamarca mantienen un tipo del IVA del 25%.

Existe una tendencia generalizada a subir los impuestos indirectos y bajar los directos. El Reino Unido y Hungría son un ejemplo claro. A la par que elevaron la fiscalidad sobre el consumo optaron por reducir los tributos sobre las empresas. El tipo del impuesto de sociedades en Hungría pasará del 19% al 10% y en el Reino Unido disminuirá un punto anual hasta 2014, quedando fijado en el 24%.