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ACS traza su futuro pensando en Iberdrola

Diversificación, desinversiones y control de deuda para ganar cuota pese al lastre de la obra local.

Iberdrola hace un quiebro a ACS al impugnar las cuentas aprobadas en la junta
Iberdrola hace un quiebro a ACS al impugnar las cuentas aprobadas en la junta

Iberdrola y el resto de los negocios. æpermil;sta podría ser una sencilla reducción de lo que preocupa a Florentino Pérez y demás directivos de ACS a la vista de los recursos que pretende invertir en crecimiento el mayor grupo español de construcción y servicios.

El plan, declarado en la última junta de accionistas, es alcanzar el 20% del capital de la eléctrica en el corto plazo con el objetivo de consolidar el resultado. De forma paralela, la empresa reiterará, esta vez por la vía judicial, la exigencia de un representante en el consejo de la participada.

El pasado marzo Iberdrola volvió a cerrar cualquier resquicio que permitiera la entrada de ACS argumentando solapamientos en la actividad de ambas compañías. Algo contra lo que Pérez expone que dichas coincidencias se enmarcan en negocios residuales para su entidad y, en todo caso, suele poner como ejemplo la convivencia de ACS en los consejos de la concesionaria Abertis o de la constructora alemana Hochtief. Pero Iberdrola no quiere ponerlo fácil y la pasada semana impugnó, en sede judicial, las cuentas de ACS del año pasado con el argumento de "no reflejan una imagen fiel del patrimonio de la compañía y de su situación financiera y queremos que los accionistas de Iberdrola conozcan la situación financiera de quien quiere ejercer una influencia y un control sobre la compañía".

ACS 27,08 0,11%

En cualquier caso, alcanzar el citado 20%, desde el 12% que está en sus manos, costará unos 2.700 millones. Una aventura para la que ACS podría apoyarse en emisiones de bonos y desinversiones en áreas como logística y puertos (Dragados SPL). No se cierra a ninguna posibilidad y por ello también analiza una desinversión parcial en el capital de Abertis. Pero Florentino Pérez ha señalado que la escalada en Iberdrola se llevará a cabo sin la ayuda de grupos extranjeros y con la precaución de no sacrificar la estructura financiera.

El primer ejecutivo se plantó en su junta de accionistas, el 15 de abril, con un balance que habla de 9.271 millones de deuda financiera neta a 31 de diciembre. Una cifra de la que 5.228 millones se deben a los préstamos firmados para alcanzar el 30% de Hochtief y el citado 12% de Iberdrola.

Además, ACS ha refinanciado recientemente 2.200 millones hasta 2012, con lo que ha dejado prácticamente despejado el cuadro de vencimientos de deuda en 2010.

A pesar de las horas bajas que vive el sector de la construcción en España, el resto de negocios tienen un futuro más predecible que lo que pueda suceder con la eléctrica que preside Galán.

ACS ha establecido su meta este año en elevar las ventas un 3% y el beneficio ordinario por acción en un 10%. La clave, como impera en todo el sector de la construcción, es la diversificación. Busca obra civil y edificación en Asia, Estados Unidos y el norte de África; tiene marcadas inversiones -excluida Iberdrola- entre 1.000 y 1.500 millones para reforzarse en energías renovables, gestión de residuos y concesiones.

Mientras llegan nuevos contratos, el gigante ha basado su plan de resistencia a la crisis en el estrechamiento de costes, desinversiones y el avance de las actividades menos expuestas al ciclo: servicios medioambientales e industriales.

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