Deporte

La final que corona una temporada de récord en Champions

El modelo de negocio de la UEFA ratifica su éxito con la final de la Champions League del Bernabéu, que medirá este sábado a Bayern de Munich e Inter de Milán. La mayor competición de fútbol de clubes del mundo ha generado esta temporada 1.090 millones de euros.

La final que corona una temporada de récord en Champions
La final que corona una temporada de récord en Champions

El actual formato del torneo, que sustituye desde 1992 a la extinta Copa de Europa, supone la principal fuente de ingresos de la UEFA, quien bajo la amenaza de los grandes clubes europeos de formar un campeonato paralelo, ideó una competición que ha culminado en un modelo incontestable de estrategia empresarial.

La facturación del torneo ha crecido de forma exponencial. Tal y como refleja un reciente estudio de la escuela de negocios IESE, los 45 millones de euros que generó en 1992 se han incrementado hasta los más de mil millones presupuestados en la actual edición, que ha experimentado un alza del 30% respecto al año anterior. Todo ello gracias a la centralización de los ingresos por derechos de televisión, licencias comerciales y contratos de patrocinio.

Esa concentración de cuotas de mercado ha repercutido no sólo en el organismo europeo, sino también en los ingresos de los clubes, que al fin veían recompensado su capital social. De los 24 millones que se repartieron en la temporada de implantación del nuevo formato continental se ha pasado a 626 millones de euros, con unos ingresos por patrocinio que han aumentado desde los 37 millones hasta los 188 millones de 2009. De esta forma, según el informe anual de Deloitte, los ingresos de la Champions se acercan mucho a los generados individualmente por cada una de las principales ligas europeas, como la española, la alemana o la italiana, con la excepción de la Premier, que se mantiene muy por encima del resto.

Sin embargo, tanto la UEFA como los clubes persiguen nuevas formas de explotación de su producto más prestigioso y con mayor eco mediático. De esta forma, la final del torneo se celebra este año por vez primera en sábado. David Taylor, consejero delegado de UEFA Events, defiende el cambio esgrimiendo el interés por "acercar el fútbol a todo el mundo y ampliar las posibilidades de acudir al partido". Tal y como ocurre ya con la final de la Super Bowl de la NFL americana, que "se celebra en fin de semana y siempre es el acontecimiento deportivo mas visto del año". Una condición de privilegio que perdió el pasado año en favor precisamente de la final de la Champions, que encumbró al Barcelona frente al Manchester United y que fue seguida por 145,2 millones de espectadores de media, según Futures Sport. Para el partido del sábado se prevé una audiencia media de 170 millones de espectadores.

Impacto económico

"El valor de la final de la Champions de este año romperá todos los records previos y ampliará nuevos horizontes en términos de su impacto económico", afirma el profesor Simon Chadwick, uno de los principales expertos mundiales en economía del deporte y consultor de MasterCard, patrocinador oficial de la competición. Para la ciudad de Madrid, que acoge por cuarta vez una final del mayor torneo continental de fútbol, la celebración del partido supondrá unos beneficios de unos 50 millones de euros, frente a los 45 millones de la final de Roma de 2009, o los 26millones de 2007. Un incremento que según el estudio Chadwick para MasterCard y coincidiendo con David Taylor, vendrá motivado por disputarse en sábado, gracias al gasto en el estadio y en los distintos negocios de hostelería, -se prevén que atraiga a más de 120.000 aficionados- y al incremento turístico que reportará a la capital.

Asimismo, supondrá un notable impulso para la economía europea, que se beneficiará de unas ganancias previstas de 94 millones de euros, y en conjunto, según detalla el informe, el partido proporcionará 351,5 millones de euros a la economía europea en su totalidad, 41,5 millones de euros más en comparación con la final del año anterior. Un dato que refleja la buena salud económica de la competición, y más teniendo en cuenta que por primera vez en 5 años no habrá representación de ningún club inglés o español en la final, reconocidos como la élite del fútbol europeo.

Dos modelos con poco en común

Si en el terreno de juego las fuerzas entre Inter y Bayern parecen muy igualadas, en los despachos, la gestión empresarial de uno y otro equipo poco tienen en común. La gestión del equipo germano se acerca mucho al tópico alemán de eficiencia y responsabilidad. El cuadro muniqués es el cuarto club europeo por ingresos con 289,5 millones en la temporada 2008/09 según el informe Football Money League de Deloitte. Basa su modelo de negocio fundamentalmente en los derechos de patrocinio, que representan un 54% de sus ingresos totales, con casi 160 millones de euros generados gracias a sus acuerdos comerciales, un 25% en concepto de derechos de TV y un 22% en "ticketing" o venta de entradas, de acuerdo a los datos de Sport+Markt.

Por el contrario, el equipo italiano es el noveno club europeo por ingresos con 196,5 millones. Sus emolumentos por patrocinios apenas representan el 26% del total, con 52,6 millones de euros. Los derechos de TV suponen, al contrario que para el Bayern, gran parte de sus ingresos, el 60%, gracias a los 115 millones que obtiene por este concepto, mientras que por "ticketing" ingresa 28,2 millones, muy por debajo de las cifras del conjunto bávaro. El estado financiero del club italiano es uno de los peores de los grandes equipos europeos, con unas pérdidas netas que alcanzaron los 154 millones de euros en la temporada 2008/2009, una deuda que asciende a 462,5 millones y una situación patrimonial negativa de 49,7 millones, según las cuentas del profesor de Economía de la Universidad de Barcelona, José María Gay de Liébana, quien cree que la dependencia de la TV del club de Moratti ha frenado a la entidad a la hora de saber innovar y forzar la creatividad en las otras fuentes de ingresos, "sobre todo debido a que no cuenta con un estadio de su propiedad".

Sobre el césped del estadio madrileño, Inter y Bayern persiguen, una vez logradas las respectivas ligas y copas de Italia y Alemania, un triplete histórico. El triunfo en la Champions reportaría a sus arcas 120 millones de euros, 10 millones más que en 2009, tal y como refleja el informe de MasterCard, y catapultaría a la gloria definitiva a sus polémicos y mediáticos entrenadores, José Mourinho y Louis Van Gaal. La final continental supone el reencuentro de ambos técnicos, pues el portugués ejerció de ayudante de Van Gaal cuando éste se hizo cargo del banquillo del Barcelona a finales de los años 90. Mou, convertido en su discípulo más aventajado, -"Van Gaal me dio la confianza para dirigir partidos"- aspira a superar a 'su maestro' e igualar un hito que hasta ahora sólo había logrado Ottmar Hitzfeld, y que no es otro que ganar la Liga de Campeones con dos equipos distintos.

Louis Van Gaal. Avalado por los resultados "siempre 'positifos"

Quienes han tratado en distancias cortas a Aloysius Paulus Maria van Gaal afirman que su imagen de hombre hostil no corresponde con su personalidad. Pero lo cierto es que la contundencia con que lleva a cabo todas las facetas de su trabajo marca su imagen pública, e incluso ha oscurecido su formidable trayectoria deportiva. No en vano es uno de los dos únicos entrenadores que, a lo largo de la historia, ha llevado a tres clubes distintos a las semifinales de la Copa de Europa. Por cierto, el otro es su rival en esta cita del Bernabéu.

Tras una discreta carrera como centrocampista, ingresó en el cuerpo técnico del Ajax de Ámsterdam y sustituyó a Leo Beenhakker cuando éste se hizo cargo de la selección holandesa. A su lado creció una generación histórica -Kluivert, Overmars, Seedorf, los De Boer...- que consiguió la Copa de Europa y le abrió las puertas del Barcelona. Con los azulgranas sumó dos Ligas en cuatro años para luego convertirse en seleccionador holandés. Ahí pareció declinar su estrella: con un equipo cuajado de figuras, no fue capaz de lograr el pase al Mundial de Corea y Japón de 2002. Volvió al Ajax como mánager, tuvo una de sus habituales polémicas y se vio condenado a un trabajo de segunda fila al frente del AZ Alkmaar, equipo de una ciudad de 90.000 habitantes. Y ahí volvió a demostrar su capacidad: consiguió hacer campeón holandés al AZ, primer título para un equipo que no fuera el Ajax, Feyenoord o PSV Eindhoven desde hacía 40 años. El Bayern de Múnich decidió poner en sus manos el equipo tras dos años sin títulos y, pese a un inicio dubitativo, consiguió la Bundesliga.

José Mourinho. El traductor que se convirtió en "el especial"

Mourinho se dio a conocer por primera vez al aficionado español cuando inventó para sí una figura única hasta entonces en el deporte mundial: la del traductor estrella. En rigor, sus funciones a las órdenes de Bobby Robson durante el año que dirigió al Barcelona eran bastantes más amplias, como se mostró luego cuando se quedó como ayudante de Louis Van Gaal y acabo dirigiendo al Barcelona B en la época en que en la cantera blaugrana comenzaban a despuntar Xavi o Puyol.

Nacido en una familia pudiente del salazarismo, hijo de un portero internacional en una ocasión, sus datos confirman que, como se calificó en una ocasión ante la prensa inglesa, es "alguien especial". En su primer año con el Oporto, hizo triplete; al año siguiente, ganó la Champions. En el Chelsea ése fue el único éxito que se le escapó, pero ahora quiere conseguirlo con el Inter. Las pruebas de su capacidad intelectual son múltiples: asegura que aprendió italiano en las tres semanas previas a su fichaje por el Inter, y domina otros cinco idiomas.

Ha introducido técnicas modernas en su trabajo -incluso ofrecer informes sobre el trabajo diario en la web del club - y se jacta de ser un maestro de los tiempos y la psicología. De hecho, casi todas sus incontables polémicas con otros entrenadores, árbitros, presidentes o jugadores responden a tiempos que define con propósitos concretos.

Modelos contrapuestos

Mientras el Bayern de Múnich es un ejemplo de formalidad germánica, una empresa casi totalmente controlada por futbolistas, el Inter reproduce el modelo de propiedad individual y mecenazgo característico del fútbol latino. El cuadro bávaro es, según Deloitte, el cuarto del mundo por ingresos -sobre los 300 millones de euros en los últimos años-, y está dirigido casi en su totalidad por ex jugadores, caso de Uli Hoeness -que sustituyó este año a Franz Beckenbauer como presidente- o Karl-Heinz Rummenigge -responsable ejecutivo-. La propiedad del club pertenece en un 81% a su propia sociedad, con un 9% para Adidas y otro tanto comprado por Audi por 90 millones. Massimo Moratti, magnate del petróleo, es el dueño del Inter desde hace 15 años, y su padre ya lo presidió en los sesenta. El Inter es el noveno club mundial por ingresos, y adelantó por primera vez este año a su rival, el Milan.