Los efectos del ajuste

Zapatero juega con la subida de impuestos a las rentas altas

Giro a la derecha, seguido de viraje a la izquierda. Objetivo: romper el aislamiento parlamentario. En estas claves, José Luis Rodríguez Zapatero avanzó ayer que se plantea subir los impuestos a las rentas más altas, una exigencia que le viene planteando un sector del Gobierno y también del PSOE para compensar el plan de ajuste que esta tarde aprobará el Consejo de Ministros.

El anuncio del presidente llega después del baile de declaraciones protagonizado en la última semana por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y la segunda, Elena Salgado, sobre el guión fiscal que maneja el Gobierno para compensar el plan de ajuste de 15.000 millones alimentado únicamente a través de las políticas de gasto. Zapatero zanjó ayer el debate: La subida de impuestos afectará "a los que realmente tienen y no a la clase media, que ya soporta una buena parte de los esfuerzos fiscales del país". El presidente eludió precisar la fecha de la reforma fiscal, lo que induce a pensar que se afrontará en el proyecto de ley de Presupuestos de 2011, necesitados de muchos gestos para que prosperen en el Parlamento. En opinión de Zapatero, el momento idóneo para aumentar los impuestos dependerá de la evolución del plan de consolidación fiscal que hoy inicia su andadura.

Las opiniones dentro del Gobierno sobre la fecha más conveniente para aumentar la factura fiscal y los impuestos a tocar está dividida. El vicepresidente Manuel Chaves y el ministro de Fomento, José Blanco, comparten la opinión de buena parte de los dirigentes del PSOE de que Zapatero debe compensar su plan de ajuste con la promoción de algunas medidas fiscales, no sólo por su efecto recaudatorio sino para evitar dejar tan desguarnecido el discurso del Gobierno por la izquierda. En cambio, otras voces, como las de la vicepresidenta Elena Salgado o la de la Oficina Económica, han defendido la conveniencia de centrarse en las políticas de gasto, que son las que pueden generar mayor credibilidad en los mercados al estar más controladas desde el Gobierno, para abrir con los Presupuestos de 2011 una segunda etapa en la que entrarán en juego las políticas de ingresos.

Cuidar el suelo: seis millones de votos

De alguna forma, este baile de opiniones ha sido canalizado en los últimos días de forma contradictoria por De la Vega y la propia Elena Salgado, a partir también de las voces internas surgidas dentro del PSOE que urgen al Ejecutivo a cuidar sus señas de identidad y a acordarse de los seis millones largos de votos que componen el sólido suelo electoral del partido. Consciente de este debate interno y también de la soledad parlamentaria a la que se arriesga si no concilia posiciones con la izquierda y los grupos nacionalistas, el presidente ha decidido abrir el espacio a una nueva reforma fiscal que permite muchas alternativas.

La que está más a mano, según fuentes socialistas, es la recuperación del impuesto sobre patrimonio, suprimido en abril de 2008 en el mismo Consejo de Ministros que decidió introducir en el impuesto sobre la renta la polémica deducción, ya suprimida, de los 400 euros. Con la eliminación de este impuesto se favorecieron los intereses de alrededor de un millón de contribuyentes y Hacienda dejó de recaudar cerca de 1.800 millones de euros anuales.

Otra alternativa sería tocar los tramos del IRPF que afectan a las rentas más altas, aunque en el Gobierno e, incluso, en el PSOE, son mayoría, de momento, las voces contrarias a reformar de nuevo esta figura tributaria, pues es la que más impacto tiene sobre las clases medias y, por tanto, la que mayor daño electoral puede deparar en víspera de unos comicios tan importantes como los de mayo del año que viene.

No se descarta tampoco que en la decisión final de Zapatero pese la intención de hacer algunos guiños menores recuperando las iniciativas relacionadas con la fiscalidad verde que han sido patrocinadas en el Congreso por grupos como Iniciativa o Izquierda Unida: nuevos impuestos sobre la energía nuclear, el vertido y la incineración de residuos y las bolsas de plástico. Curiosamente, este paquete de medidas se debatirá la semana que viene en la Cámara Baja.

Con quien no podrá contar Zapatero para que prosperen nuevas subidas fiscales será con el Partido Popular. El principal partido de la oposición ha elegido la rebaja selectiva de impuestos como una de sus principales enseñas, si bien es cierto que después de los últimos ataques a la zona euro y de las medidas adoptadas en buena parte de los países europeos, su discurso fiscal aparece algo más matizado y falto de precisiones, cómodamente asentado en la firme negativa a que suba el IVA a partir de julio.

El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, calificó de "estética ideológica" el anuncio sin concreción hecho por Zapatero por la mañana, casi a la misma hora en que el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, defensor también de subir impuestos a las rentas más altas, descartaba la supresión de las ayudas de 420 euros a los parados.

Las mejores opciones: SICAV, IRPF, patrimonio y sucesiones

-Las sociedades de inversión colectiva de capital variable (Sicav) son el tradicional feudo de ahorro de las grandes fortunas. Con una tributación muy ventajosa respecto al resto de instrumentos financieros (tributan al 1%) han estado en más de una ocasión en el ojo de huracán de la subida de impuestos del Gobierno, informa B. Diaz.

El Ministerio de Economía decidió hace sólo un año dejar sin cambios su gravámen tras la fuerte presión ejercida por los lobbies financieros. El argumento entonces esgrimido por el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, es que las Sicav cuentan en estos momentos con un gravamen muy similar a la de sociedades parecidas en toda Europa por lo que un aumento de su tributación provocaría el traslado del ahorro hacia otras plazas europeas y americanas.

- El impuesto sobre la renta es otro de los instrumentos que podría variar el Gobierno. Actualmente cuenta con cuatro tipos de gravamen. El marginal máximo está colocado en el 43%. El Ejecutivo podría optar, o bien por elevar uno o dos puntos este tipo o incorporar otro posterior, manteniendo el del 43%. Esta última opción tiene la desventaja de que va en contra de la tendencia general de reducir el número de tramos del impuesto. De hecho, el Gobierno en su última reforma fiscal, conducida por el ahora gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez (entonces secretario de Estado de Hacienda), redujo el número de tramos y de tipos de gravamen. En cualquier caso, un aumento del tipo máximo del IRPF no obtendría tanta recaudacion como la de subidas en los tipos inferiores (37% y 28%), que afectan a las rentas medias. Dicho de otro modo, el Ejecutivo debería elevar el tipo máximo en ocho o diez puntos, hasta situarlo próximo al 50% para tener incrementos de recaudación importantes, superiores a los 2.000 millones.

- Resucitar el recien eliminado impuesto sobre el patrimonio se maneja como otra opción plausible. Tiene la ventaja de su facil implantación ya que, técnicamente nunca llegó a suprimirse (se eximió de tributación a las personas que están obligadas a presentar la declaración). En su contra se encuentra el hecho de que es un tributo considerado obsoleto por la mayoría de expertos, quienes esgrimen que las verdaderas fortunas lo esquivan a través de instrumentos como las Sicav.

- Un retoque del impuesto de sucesiones y donaciones, cedido a las comunidades autónomas, es otra opción. El Gobieno lleva años considerando aprobar una base mínima que armonice la situación actual, de claras divergencias entre regiones.

- Otra posibilidad que el Gobierno no ha manejado hasta ahora pero sí partidos de izquierdas es fijar un gravamen especial para las empresas con grandes beneficios. El problema es que perjudica la inversión productiva.