Reacciones al nuevo plan de ajuste

Chaves anuncia un aumento de impuestos y Salgado lo niega

El vicepresidente tercero, Manuel Chaves, aseguró ayer que el Gobierno ya estudia subidas fiscales para las rentas altas mientras que, a la misma hora, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, afirmaba que no entraba aún en la agenda un alza de impuestos. Aunque tampoco lo descartó.

La situación financiera de España y los mensajes que lanzó el miércoles desde el Congreso el presidente José Luis Rodríguez Zapatero hacen augurar que habrá un nuevo aumento de impuestos. La duda ahora es saber cuándo se producirá. Y, en este punto, los miembros del Ejecutivo lanzan mensajes contradictorios.

Chaves mantuvo un discurso cercano a las propuestas que reclama Izquierda Unida y aseguró que el Gobierno tomará medidas a "corto plazo" para "aquellos que más tienen". Sin embargo, desde el Ministerio de Economía y Hacienda, el departamento que debería impulsar ese aumento fiscal, Salgado aseguró que a día de hoy no entra en la agenda del Gobierno un aumento de impuestos. Fuentes del Ministerio de Economía aseguraron a este periódico que el real decreto con las nuevas medidas de ajuste -rebaja del sueldo de los funcionarios y congelación de las pensiones, entre otras- se aprobará en el Consejo de Ministros del próximo viernes y no incluirá aumentos fiscales.

Otro hombre fuerte del Gobierno, el ministro de Fomento, José Blanco, se alineó con Chaves y defendió que el Ejecutivo no descarta modificaciones fiscales para que "los que más tienen contribuyan más". La confusión en torno al plan de ajuste es tal que el PSOE ha remitido instrucciones a sus dirigentes para que no hablen "de lo que no saben" y evitar, así, "meterse en líos", informa Efe.

Con todo, Zapatero ya abrió la puerta el miércoles en el Congreso a estudiar las reformas que le sugirió el diputado de Iniciativa per Catalunya Joan Herrera. A saber, recuperar el impuesto de patrimonio, elevar el IRPF para las rentas altas e impulsar la fiscalidad verde.

Resulta evidente que el discurso del Gobierno ha virado en una semana. El primero que cambió el mensaje fue Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda, quien el pasado martes respondió con evasivas a la pregunta de si el Gobierno aún mantenía que no habría medidas adicionales por el lado de los ingresos. Ocaña abandonó la contundencia de antaño y contestó que "no estaba prevista una gran subida de impuestos". La respuesta azuzó el temor a que el Gobierno pudiera elevar algunos de los tributos especiales que gravan el tabaco, el alcohol o los hidrocarburos, entre otros.

Precisamente Ocaña fue el primero en apuntar la posibilidad de congelar o rebajar el sueldo de los funcionarios. En ese momento, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, le desautorizó. Eso sucedía a finales de febrero y, tres meses más tarde, el Ejecutivo se prepara para aprobar por primera vez en democracia una rebaja de los salarios públicos.

Inquietud empresarial

Si bien se desconoce qué tributos estudia elevar el Gobierno, algunos sectores como el cervecero y el de bebidas destiladas se temen lo peor.

La Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) advierte que si a la subida del IVA prevista para julio se le suma un aumento del impuesto especial sobre el alcohol, implicaría un posible recorte de 37.000 puestos de trabajo en el sector, incluyendo la hostelería y el ocio nocturno.

La organización Cerveceros de España, por su parte, recuerda que el consumo de cerveza cayó un 4,6% en restaurantes y bares en 2009 y reclama no penalizar aún más al sector.

Ahora se echan de menos los 2.000 millones por Patrimonio

En el Ministerio de Economía ya nadie niega que, de saber la que se avecinaba, nunca hubieran suprimido el impuesto sobre el patrimonio. En 2008, último año en que se pagó este impuesto, las comunidades autónomas ingresaron algo más de 2.100 millones de euros. El tributo es de competencia estatal, pero su recaudación se cedía en su totalidad a las autonomías. El Gobierno debe compensar a los territorios por su eliminación. Los ingresos por el impuesto sobre el patrimonio doblan el ahorro que espera obtener el Gobierno por la eliminación del cheque-bebé. Los sectores de izquierda reclaman que el Gobierno restablezca este tributo y el Ejecutivo no descarta esa posibilidad.