Ciencia&Salud
La homeopatía, una cuestión de fe
La homeopatía, una cuestión de fe

La homeopatía, una cuestión de fe

Sin pruebas científicas que la apoyen, esta práctica se abre paso entre médicos y pacientes como una terapia alternativa

La homeopatía funciona. Yo llevo 20 años practicándola. Si no viera resultados en mis pacientes, no trabajaría en esto. ¡Soy médica, señores!", se queja María Teresa Bravo, directora del máster en Homeopatía de la Universidad de Barcelona. Contesta así a quienes reniegan de esta medicina alternativa por carecer de evidencias científicas para demostrar sus resultados. "Los homeópatas siempre argumentan que ante la falta de evidencias científicas, sus pacientes son el mejor aval", responde Cosme Naveda, portavoz para terapias no convencionales de la organización colegial de médicos de España.

La realidad es que la base de la homeopatía choca con la ciencia. Está asentada en dos principios fundamentales. El primero, que lo similar se cura con los similar (homeo, igual). El segundo, que la molécula con la que se fabrica el medicamento homeopático tiene que estar diluida infinitesimalmente en agua. Se rompe así la ley de Avogrado, por la que una molécula no puede dividirse eternamente sin perder sus propiedades. Pero esto no importa a una cantidad creciente de médicos y pacientes que buscan en ella soluciones.

Comúnmente estos fármacos se administran en gotas o en pequeñas píldoras, que se deshacen bajo la lengua. "Estos gránulos son de lactosa o sacarosa y en ellos se impregna la dilución infinitesimal del medicamento homeopático", explica María Dolores Tremiño, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Homeopática. La comunidad científica ha rechazado tradicionalmente la eficacia de estos productos, incapaces de superar los ensayos clínicos convencionales. Recurrentemente se ha estudiado que no existe efecto directo sobre los pacientes, más allá de un placebo que funciona por la remisión espontánea de las dolencias, algo cotidiano en cualquier persona. "En general no es una terapéutica que valoremos como médicos, porque no está basada en estudios científicos", asegura Paloma Casado, portavoz de Semergem, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.

"Hay que saber que lo natural mata. Por omisión", señalan en el colegio de médicos

La Agencia del Medicamento no admite indicación terapéutica a ninguno de estos supuestos fármacos, ya que ninguno ha podido demostrar con ensayos sus efectos directos. Sólo permite su venta en farmacias garantizando la seguridad para el paciente. Pero desde Sanidad se reconoce cierta presión de los laboratorios homeopáticos para conseguir una legislación más laxa: "No lo podemos permitir. Sería un agravio comparativo con el resto de fármacos que superan los ensayos clínicos". Así que tomarse estos gránulos es cuestión de creencia o de fe para un creciente número de ciudadanos que dicen sentirse aliviados. Los laboratorios Boiron, franceses, facturaron 26 millones de euros en 2009 en España, en un mercado que estiman en 50 millones.

Sin embargo, los homeópatas remiten a sus propios estudios y a la opinión del Nobel en Medicina Luc Montagnier, quien avala los resultados. En cualquier caso, no parece que les importe en exceso lo que digan otros científicos. "No es un placebo", niega Tremiño. "Lo que ocurre es que no funciona a nivel químico, pero sí físico. Tiene una acción electromagnética". Bravo lo corrobora: "El agua donde se ha diluido la sustancia conserva la memoria. El agua contiene información y es un gran conductor de información. En el futuro se entenderá, pero ahora no se tienen medios para comprenderlo. Aunque esto no es lo más importante. Lo importante es que esto lleva ciento y pico de años y no puede ser falso".

De hecho, esta práctica cumple 200 años, desde la publicación de la obra Organon der Rationellen Heilkunde, del alemán Samuel Hahneman, antes, por ejemplo, del descubrimiento de la penicilina. En España, en los últimos años, se está viviendo un boom. Por eso, los colegios de médicos catalanes han abierto secciones de homeopatía para acreditar a los facultativos y el consejo español de médicos lo ha aprobado como práctica médica. Esto no significa que lo avalen, simplemente que sólo puede ser ejercida por médicos. "Nosotros, como Consejo General, tenemos muchas reticencias. Pero la homeopatía está en la calle. Hay mucha gente que accede a estas consultas. Así que lo que nosotros decimos es que, si quiere asistir una consulta, acuda a un profesional que sepa realizarle un diagnóstico", explica Naveda. "Hay que saber que lo natural también mata. No por la acción, sino por la omisión, por no realizar otras pruebas y tomar otros fármacos", añade.

Terapeutas 'tutifruti'

Desde el Colegio de Barcelona quieren precisamente evitar el intrusismo de terapeutas que no son médicos -certificando la práctica de homeopatía- y así marginar a "los terapeutas tutifruti", los denomina Bravo un colectivo bastante amplio-. Para conseguirlo, el facultativo debe haber cursado 40 créditos de formación de posgrado. Para ello, másteres como el de la Universidad de Barcelona, de Zaragoza, de Valladolid o en la UNED vienen a cubrir una demanda creciente. "Hay muchos pediatras y médicos de familia interesados", señala Montserrat Gaya, homeópata y miembro de la junta directiva del Colegio de Médicos de Barcelona. Tremiño estima que en España son 2.000 los doctores que pasan consulta privada en esta especialidad y otros 7.000 que la utilizan complementariamente.

En España no se incluye dentro de las prestaciones del Sistema Nacional de Salud, por lo que las consultas son siempre privadas, con un coste de entre "60 y 120 euros" por cada visita, según Bravo, sin contar las pruebas diagnósticas para saber lo que le ocurre al paciente. En Francia, Reino Unido y Alemania, sin embargo, el modelo público sí cubre estas especialidades. Aunque hay médicos que dentro de sus consultas públicas ya empiezan a recetar medicamentos homeopáticos. Lo reconoce Gaya, quien explica que ella lo comentó en su ámbito de trabajo y le permiten recomendar estos tratamientos a los pacientes que ella considere oportuno.

Estos productos pueden usarse supuestamente para una multitud de enfermedades: asma, alergias, diarreas, otitis. En general, reconocen todos los médicos consultados, tiene una gran aceptación entre los pediatras. "Es que funcionan muy bien en niños", cree Gaya. "Porque no hay que medicar en exceso a los niños por los efectos secundarios. Todos evitamos los antibióticos, por lo que así encontramos otras soluciones", asegura Bravo. Aunque "hay veces que no funciona", confirma Gaya. "Ningún médico utiliza la homeopatía para una enfermedad grave", asegura Casado. Ahí es cuando entra la medicina tradicional.

Atención a los pacientes. Cuando se escucha, se medica menos

"Hay una moda por lo natural, dentro de una cultura de desconfianza por la química", señala la portavoz de Semergem. Una tendencia por explorar las terapias alternativas que reconforten algo más que el cuerpo. Lo que atrae a muchos pacientes de la homeopatía es el sentirse escuchado. La primera consulta suele durar una hora. Como norma general, las visitas son siempre más largas que en la sanidad pública y los terapeutas preguntan por las raíces de los problemas. "Las personas enferman por un desequilibrio emocional", asegura Gaya. "Es una medicina integral, no puedes separar el cuerpo de la mente. Nos interesa la personalidad, por eso son consultas más largas. No trata enfermedades, trata enfermos", explica Bravo. "Escuchar es como el 50% del medicamento", añade.

El doctor Naveda, del consejo general de colegios, está de acuerdo con esta afirmación: "un porcentaje muy alto de nuestro trabajo es escuchar. Pero, en cambio, en el sistema público tenemos que administrar los tiempos. La realidad es que cuanto más tiempo se dedica al paciente, se medica menos y la evolución mejora por sí sola, porque escuchas lo que le ocurre y le aconsejas cosas, como hacer ejercicio o cambiar ciertos hábitos. Cuanto más rápida es la consulta, más prescripción farmacológica se hace".

Pero "la homeopatía no es una panacea", confiesa la propia profesora Bravo. "No sirve por ejemplo para lesiones orgánicas graves". Por lo que los homeópatas reconocen la importancia de un diagnóstico previo al tratamiento, algo que no pueden hacer otros terapeutas.