Trichet valora la oferta de 30.000 millones

Alemania recuerda que todavía puede vetar el apoyo de la zona euro a Grecia

Alemania recordó ayer que el plan de rescate de Grecia aún no se ha puesto en marcha y que hacerlo requiere la unanimidad de los países de la zona euro. A pesar de la advertencia de Berlín, el plan de la zona euro anunciado el domingo parece haber aliviado las dificultades económicas del Gobierno griego.

El Gobierno de Angela Merkel intentó ayer aplacar las exacerbadas críticas de diversos medios de comunicación alemanes al plan de rescate para Grecia pactado por el Eurogrupo (consejo de ministros de Economía de la zona euro) el pactado domingo. Berlín minimizó la importancia de ese acuerdo, que considera como un mero preparativo técnico, y recordó que la puesta en marcha del plan requiere la aprobación por unanimidad de los líderes de la zona euro, lo que otorga a Merkel todavía una posibilidad de veto sobre su aplicación. "Por consiguiente", señaló el portavoz del Gobierno alemán, Christoph Steegmans, "no ha habido en absoluto una activación de ningún tipo del mecanismo de ayuda". Y de manera muy gráfica, añadió que "el hecho de que ahora tengamos un extintor colgado en la pared, no quiere decir nada sobre la probabilidad de que vaya a ser necesario utilizarlo".

Pero las cautelas de Berlín no enfriaron el entusiasmo del Gobierno de George Papandreu al ver, por fin, ese extintor al alcance de la mano. "Tenemos un mecanismos que existe, se utilice o no", señaló ayer el primer ministro griego. Y añadió: "Los mercados han sometido a Grecia a un terrorismo psicológico. Necesitamos la calma que este mecanismo nos da".

Berlín y París, cubren casi el 50%

Papandreu cree que el plan frena el "terrorismo psicológico de los mercados sobre Grecia"

El plan pactado el domingo por los ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo) ofrece a Grecia una ayuda en forma de préstamos bilaterales de hasta 30.000 millones de euros con un interés medio del 5%, casi 250 puntos básicos menos que el rendimiento alcanzado por los bonos griegos la semana pasada.

Cada país de la Unión Monetaria aportará en función de su cuota de capitulen el Banco Central Europeo, lo que para España supondría unos 3.675 millones de euros. Alemania y Francia correrán con casi la mitad de la ayuda de la zona euro. Bruselas espera, además, que en los próximos días el Fondo Monetario Internacional anuncie una línea de crédito complementaria que podría alcanzar entre 10.000 y 15.000 millones de euros, según estimaciones no oficiales. En total, Grecia podría disponer de hasta 45.000 millones de euros en un año, equivalente al 19% del PIB país. La cifra cubriría de sobra las necesidades de financiación de Atenas entre mayo y diciembre de este año, que asciende a unos 29.000 millones de euros. El plan recibió ayer el apoyo de Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que lo calificó como "positivo". El propio Trichet ha sido objeto de durísimas críticas en la prensa alemana por prolongar la relajación en las normas sobre la calidad de la deuda (de hasta BBB) que Fráncfort acepta como colateral, una medida que mantiene abierta la puerta del BCE para los títulos griegos.

El plan también fue ayer acogido favorablemente en los mercados, aunque algunos analistas señalaron que, a largo plazo, continúan las dudas sobre la sostenibilidad de la economía griega. "Los desafíos que afronta Grecia siguen siendo enormes", apuntó en un comentario Azad Zangana, economista de la gestora de fondos Schroders. "Los grandes recortes en el gasto público y la elevada fiscalidad mantendrán probablemente a Grecia en una recesión durante algún tiempo".

Otros, como Glada Ciani, de Citigroup, subrayan las dificultades económicas y políticas de llevar a cabo un ajuste fiscal y laboral tan draconiano como el que se le pide a Grecia. Y Ciani recuerda que, como demuestran casos anteriores de programas dirigidos por el FMI, a veces "la suspensión de pagos acaba siendo la única salida viable". Aún así, Ciani considera que la intervención del Fondo "es crucial porque forzará el tipo de cambios estructurales que, cabe esperar, ayuden a Grecia a resolver sus problemas de baja competitividad y excesivo gasto público".

Tres años

El plan de ayuda de la zona euro tiene una duración prevista de tres años, con una aportación durante el primer ejercicio de hasta 30.000 millones en préstamos bilaterales. El interés se fijaría a partir del euríbor a tres meses con un recargo de tres puntos.