Las últimas cifras de la firma no son nada buenas

Palm, cuando al ingenio se le premia con fracaso

La vida de la empresa nunca fue agradecida dijo alguien una vez. Algo así debe pensar Jon Rubinstein, CEO de Palm, después de ver cómo estaban y cómo están las cosas en su empresa.

Todo empezó hace algo más de un año cuando toda la telefonía móvil mundial celebraba la vuelta de Palm. En la edición de 2009 del Mobile World Congress toda la prensa alababa el nuevo modelo de la firma, de nombre Pre y su genial sistema operativo webOS, fácil de manejar y rápido como pocos. Ese renacer de Palm no era fruto de la casualidad. Detrás estaban poderosos fondos de inversión, como Elevation Partners, en el que participaba Bono el líder del grupo U2. Con el dinero listo para ser quedamo y el rimbombante fichaje de Rubinstein, mano derecha de Steve Jobs en Apple, todo pintaba de maravillas para la firma de Sunnyvale.

A la conquista del mundo

La firma creadora de los inolvidables Palm Pilot puso manos a la obra y se lanzo a la conquista del mundo. Pero ni el producto, ni su sistema operativo, ni su márketing han dado los resultados esperados. En España el acuerdo con MoviStar fue bastante potente, todo lo contrario que los resultados comerciales. Podemos decir que se les olvido lo más simple, que su marca, Palm, su dichosa marca había estado en el banquillo varios años. Palm era una marca oxidada en el mundo del consumo y eso ha sido su peor pesadilla. Con el iPhone batiendo récords de ventas, Nokia liderando el mercado y dos monstruos emergentes del calibre de Samsung y LG eso del valor de marca empezó a pesar más de la cuenta. Como añadido Motorola iniciaba sus escarceos con Android y lazaba un modelo en Estados Unidos que como ya hemos comentado, vendía incluso más que el iPhone. Es decir, llegaron en el momento más crítico para no tener una marca potente detrás.

Malas cifras

Las últimas cifras de la firma no son nada buenas. Las ventas de sus dos modelos en gama, el mencionado Pre y el Pixi, un terminal delgado para el mercado americano, ha sido de 150 millones de dólares, justo la mitad de lo que esperaban los analistas. Además, la propia firma ha reconocido que el aumento de los costes ha provocado serios problemas en sus cuentas. Fuera de las cifras financieras, se sabe que el gran número de terminales apilados en las tiendas, como pasa en España, están también haciendo mella en las arcas de la firma. Y es que las ventas no han sonreído a los productos de esta empresa que revolucionó la informática móvil allá por los 90. Mientras que Palm no llegaba vender medio millón de sus terminales entre el público americano, el iPhone colocaba más de ocho millones. En términos de mercado la firma tiene, según la consultora ComScore, algo más de un 5% del mercado en Estados Unidos, frente a más del 40% que posee BlackBerry o el 25% que tiene el iPhone. En España no se han dado datos de participación ya que según varios especialistas de mercado la firma dispone de porcentajes insignificantes.

Ante este panorama parece cantado que el futuro pasa por crear nuevos productos con garra, algo que la firma sabe hacer como pocas, pero sobre todo por ser más humilde en sus previsiones y trabajar la marca y su reconocimiento hasta el agotamiento como si se partiera desde cero. La firma debe rascarse el bolsillo e invertir en marketing como los grandes, sino esta historia volverá a repetirse.

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