COLUMNA

Grecia, tiempo para enseñar

George Papandreu lo consigue. El primer ministro griego no se está tomando los problemas de su país a la ligera tal y como le están demandando sus compañeros miembros de la zona euro para hacer bueno sus compromisos de permanecer al lado de Grecia. Sus peticiones deberían ser tenidas en cuenta.

El primer plan de Papandreu fue sustancioso, pero no logró convencer a los inversores y a sus aliados europeos. Pero las medidas adicionales de recorte del déficit de esta semana muestran que está dispuesto a hacer lo necesario para dar la vuelta a años de negligencia fiscal. Ello incluye incrementos adicionales de impuestos, reducción de salarios de los funcionarios y recortes de pensiones para todos. Sin esperar la ayuda europea, Grecia mostró el jueves que estaba preparada para enfrentarse a la sentencia de los mercados y lanzar bonos por 5.000 millones de euros (6.800 millones de dólares) a 10 años.

Papandreu debe ahora convencer a Alemania de que se merece la ayuda de la UE mientras dirige su país hacia la sostenibilidad financiera. Angela Merkel hasta ahora ha estado siguiendo la tradicional línea dura fiscal de su país, pero la canciller alemán parece dispuesta a hacer algún sacrificio por el bien del euro. Sus socios de coalición, los liberales del FDP, siguen siendo hostiles a cualquier tipo de plan de rescate.

El último esfuerzo de Grecia ayudaría a Merkel a presionar a sus aliados a aceptar el plan de ayuda, ya discutido con Francia, que daría garantías financieras a Grecia para ayudarle a mantener los préstamos del mercado.

Las nuevas medidas de Papandreu le facilitarán alcanzar el objetivo del déficit presupuestado desde el 12,7% del PIB en 2009 al 8,7% este año, y el 2,8% en 2012. Se trata de una disminución más rápida que la prometida por otros. Francia, por ejemplo, dice que el déficit por cuenta corriente se situará por debajo del objetivo de la zona euro del 3% como muy pronto en 2014.

Merkel hace bien en insistir que Grecia proporciona no solo objetivos claros y medidas creíbles sino de ejecución impecable. Mientras tanto, Alemania y Francia deben disponer de garantías financieras para ayudar a reducir la tasa de interés de la deuda griega -todavía alrededor de 3 puntos porcentuales por encima de la alemana-. Una pequeña ayuda de los amigos permitiría mejores condiciones en el futuro.

Pierre Briançon