TRIBUNA

El futuro de la eólica se construye hoy

La propuesta del Gobierno al resto de fuerzas políticas como documento de discusión para el acuerdo político para la recuperación económica viene a reconocer lo que desde el sector venimos proclamando desde hace años: se puede apostar por la eólica como pilar esencial del sistema eléctrico. Es posible confiar a la energía del viento la mayor aportación eléctrica en 2020, un total de 83.700 GWh sumando la generación de la eólica terrestre y de la eólica marina, porque nuestra tecnología responde perfectamente a los criterios esenciales de la política energética, como lo son la seguridad en el suministro, la competitividad y el respeto por el medio ambiente.

El aprovechamiento de una fuente energética endógena como es la eólica es una garantía de suministro antes el previsible recrudecimiento de la crisis energética que el mundo vivirá una vez pase la actual crisis económica. Su aprovechamiento contribuirá a garantizar la independencia económica y política de nuestro país. Además de que en cómputo anual, a pesar de ser una fuente de energía fluyente, es muy previsible con desviaciones inferiores al 5%.

En contra del mito de la energía cara, la competitividad es otro de los activos claves de la energía eólica puesto que ninguna otra tecnología puede tener unos costes futuros tan previsibles y que, sin duda, serán los más competitivos en el medio plazo para el que está concebida esta definición del mix energético. Frente a la esperada escalada de los precios de los combustibles fósiles, la eólica ofrece una senda estable en los costes de inversión y una reducción drástica del importe de las primas que perciba en un mercado eléctrico en el que fijan precio las tecnologías térmicas. Por lo que se convertirá en una garantía de competitividad para las empresas.

Acertada es por tanto la apuesta del Gobierno por la eólica que esperamos encuentre el respaldo del resto de fuerzas políticas puesto que todas han impulsado en su momento su desarrollo y comprobado la eficacia de sus retornos tanto en aspectos energéticos como en los industriales, medioambientales o socioeconómicos.

La anunciada revisión de los incentivos a las renovables debe ser coherente con el objetivo fijado, no condicionada por cuestiones coyunturales y, sobre todo, atendiendo a las características específicas de cada una de las tecnologías. En esta operación de reajuste se requiere el más fino de los bisturíes para lograr precisión en la tarea de hacer compatible el cumplimiento de los objetivos y los criterios mencionados al principio, entre los que -en este caso- prevalece el de la competitividad.

Si este país puede poner a la eólica como principal soporte del sistema eléctrico es porque hemos tenido un desarrollo industrial y tecnológico que es un modelo de referencia en el mundo y del que no hay precedentes en un sector tecnológico de futuro. Para nuestro país será muy importante que la mayor parte de esos 40.000 MW previstos para 2020 sigan siendo de tecnología propia o, al menos, fabricados en España. Esa posibilidad está hoy en peligro puesto que la creación del registro de preasignación ha supuesto un golpe para nuestra industria por la paralización de los pedidos durante ocho meses y la escasa carga de trabajo para nuestras fábricas a la luz de la resolución de dicho obstáculo administrativo. Para construir ese futuro es necesario rectificar los efectos de esa medida y dotar al sector de un nuevo marco normativo que haga posible alcanzar los objetivos del Gobierno.

Si cada uno hace bien su trabajo, la energía eólica podrá seguir siendo uno de los pilares del nuevo modelo productivo que necesita la economía española. Lo que está en juego es algo más que un reparto de la tarta energética, como decía Barack Obama, en su reciente discurso sobre el estado de la Unión: "quien controle la tecnología sostenible, controlara globalmente la economía del futuro". España controlaba hasta ahora un elemento esencial de esa tecnología como lo es la eólica; para seguir haciéndolo, hay que tomar decisiones hoy, que miren a esa construcción de nuestro futuro y que no se dejen desorientar por el corto plazo.

José Donoso. Presidente de la Asociación Empresarial Eólica