Santiago Arans. Presidente de Fondos de Pensiones de Inverco

"Tiene todo el sentido calcular la pensión por toda la vida laboral"

El responsable de pensiones de Inverco cree que es momento de tomar decisiones para el largo plazo, aunque de forma gradual y con el consenso de los agentes sociales.

"Tiene todo el sentido calcular la pensión por toda la vida laboral"
"Tiene todo el sentido calcular la pensión por toda la vida laboral"

La reforma de las pensiones públicas planteada por el Gobierno tendrá sin duda un efecto colateral sobre las pensiones privadas. Santiago Arans, su representante en Inverco y responsable de planes de pensiones de Banco Sabadell, reconoce la necesidad de reflexionar a nivel global sobre el sistema actual de previsión social ante el fenómeno incontestable de que en el futuro habrá un gasto mayor en prestaciones. Arans propone el desarrollo de los planes de empleo, la equiparación fiscal de las ganancias en pensiones al resto de ganancias del ahorro y un cambio de mentalidad, que pasa por planificar el ahorro para la jubilación desde la juventud. Arans dibuja un panorama a futuro en el que la pensión se calcule sobre toda la vida laboral del trabajador, en un proceso que deberá ser suave y consensuado con todos los agentes sociales.

¿Es necesario plantear ahora una reforma de las pensiones públicas?

No tenemos un problema acuciante en estos momentos pero sí hay que tomar medidas para el largo plazo. Hay que hacer una reflexión global del sistema, hay varios elementos que obligan a reflexionar, como la pirámide de edad de la población, ya que habrá 15 millones de jubilados en 2050, el aumento de la esperanza de vida, el retraso en la edad de incorporación al mundo laboral y en la edad en la que se empieza a cotizar. La situación de los ingresos también hay que abordarla. Tenemos un sistema muy generoso con respecto a otros países, una tasa de sustitución de las pensiones públicas del 80%, que cubre a un porcentaje muy amplio de la población. Algo hay que hacer si los ingresos no crecen y los gastos aumentan, hay un problema de cuentas.

¿Será inevitable ampliar el periodo de vida laboral para el cálculo de la pensión?

Tiene todo el sentido del mundo que la pensión se genere por toda la vida laboral del trabajador y tenga en cuenta todo el periodo de cotización. Pero no es algo que hacer en el corto plazo. Si pasamos a un modelo de cálculo de 25 años, no hay que hacerlo en un año ni en dos, se puede hacer en un plazo largo de tiempo que prácticamente afecte al que se incorpora hoy al mercado laboral. Es un tema progresivo. Si se toman las decisiones con tiempo, se pueden hacer los cambios suaves. No tenemos un problema de hoy para mañana, queda mucho tiempo aunque es el momento de tomar decisiones.

¿Cuál es la propuesta de Inverco para la reforma de las pensiones?

Pedimos desde Inverco que sea un debate técnico. Hay que ver qué medidas se proponen desde el ámbito técnico al ámbito político para abordar este problema. Y esto implica un pacto de todos los agentes sociales y grupos parlamentarios o está condenado al fracaso. Y pedimos que se aborde la globalidad del sistema, un modelo claro y de sostenibilidad de futuro.

¿Y en concreto para el sistema privado de pensiones?

Vamos a propuestas con las que reforzar el sistema privado, que debe tener un peso importante. Ahora el sistema de empleo cubre al 10% de la población activa ocupada, al 6% quitando el sistema de los funcionarios, lo cual es muy poca gente. Es realmente residual. Y además, lo que hay es lo que ya había en su momento antes de la externalización. Los planes de empleo están centrados en las grandes empresas pero España es un país de pymes y hay que ver cómo abordamos eso. Tenemos una ley de pensiones privadas buena y moderna, probablemente de las más avanzas, pero para las grandes empresas, que no facilita su adhesión a las pymes. Los agentes intervinientes son múltiples y esto no facilita las cosas.

Pero las pymes están en una situación financiera muy difícil como para plantearse la dotación de planes de empleo...

Es mal momento, hay empresas con dificultades para atender a los salarios, que es la prioridad. Pero hemos pasado épocas buenas y el modelo no se ha desarrollado y no se desarrolla porque no hay incentivos fiscales. Insistimos en un modelo más orientado a quien lo necesita, a quien tiene una tasa de sustitución menor, para acabar en un modelo generalista. Quien tiene una tasa de sustitución del 80% o el 90% tiene una menor necesidad de buscar un complemento a la pensión pública. Pero a partir de salarios de 39.000 euros, ese porcentaje es inferior. Alguien que hoy cobre 60.000 euros, tiene una tasa de cobertura del 60%, aproximadamente.

¿Se prima el interés del cliente en las campañas de captación de fin de año? ¿Qué aspectos habría que mejorar para afrontar el nuevo escenario de cara a la jubilación?

Sin duda hay cosas por mejorar. Una visión a largo plazo nos permitirá tomar decisiones mucho más adecuadas para maximizar la rentabilidad. Si el cliente sólo valora lo que pasa a 31 de diciembre, opta por perfiles mucho más conservadores para tener rentabilidad positiva. Son temas en los que tenemos que ir trabajando. Pero para que el particular se pueda plantear en serio qué hacer, tiene que saber de forma cierta cuándo se va a jubilar y cuánto va a cobrar de la pensión pública. Y planificar a partir de ahí. Hay que marcar normas de juego claras y concisas.

Mal momento para el debate fiscal

La fiscalidad es el eterno caballo de batalla del sector privado de planes de pensiones, que denuncia que las ganancias que se obtienen de las aportaciones no disfrutan del tratamiento fiscal del resto de las rentas del ahorro. "Hay una parte que es salario y otra que es ahorro, el rendimiento que ha generado ese salario. Y es de justicia tratar las salidas de los planes de pensiones como un sistema de ahorro como cualquier otro", insiste Santiago Arans.

Las prestaciones por planes de pensiones tributan en su totalidad como rendimientos del trabajo, es decir, al tipo marginal del contribuyente, entre el 43% y el 24%. Mientras que las rentas del ahorro lo hacen al 19% y al 21% a partir de los primeros 6.000 euros. Aun así, Arans reconoce que la actual situación no es la más propicia para conseguir una mejora fiscal. "Somos conscientes del momento en que estamos y cualquier mejora fiscal es complicada".

Para Arans, es necesario incentivar fiscalmente el cobro de la pensión en forma de renta, a través de su equiparación con el resto de productos de ahorro. En la actualidad, entre el 65% y el 70% de las prestaciones se cobran aún en forma de capital, donde prevalece la deducción del 40% para lo aportado hasta 2007. En este caso, la fiscalidad contribuye a compensar las consecuencias de haber capitalizado un ahorro modesto de cara a la jubilación. "El ahorro previsión se debe fundamentar en el largo plazo, hay que incentivar a la gente joven para que se incorpore. Empezar a ahorrar para la jubilación tarde es muy caro. Cuanto más pequeño es el tiempo de capitalización, más caro te sale", añade Arans.