Ofensiva del Gobierno para superar las dificultades económicas

El Gobierno de Zapatero busca cómo salir del atolladero. La semana negra en los mercados bursátiles, las malas cifras de desempleo y deuda, las encuestas de intención de voto y las declaraciones más o menos intencionadas sobre la credibilidad de la economía española, han hecho que el Ejecutivo ponga en marcha una ofensiva en distintos frentes: la reforma laboral, una campaña de mejora de imagen en el extranjero o la reforma de las pensiones son algunos de ellos.

Zapatero busca una ofensiva
Zapatero busca una ofensiva

El pasado jueves la bolsa sufrió su mayor caída en más de dos años (desde noviembre de 2008) provocada seguramente por la sensación, forzada o no, de que España se estaba acercando peligrosamente a economías como la griega. Las declaraciones del español Joaquín Almunia, comisario europeo de Asuntos Económicos, o las vertidas desde medios y organismos británicos, tampoco ayudaron mucho.

Ante esta situación, Zapatero ha decidido enviar a Londres a Elena Salgado, ministra de Economía y a su número dos, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, para tratar de calmar los ánimos en los mercados financieros.

También la propuesta sobre la reforma del sistema de pensiones, aunque con algunas rectificaciones de por medio, busca sanear las cuentas públicas y mejorar su imagen exterior.

Una reforma laboral muy esperada

También la reforma laboral se enmarca en esta ofensiva del Gobierno. El pasado viernes llegó la esperada propuesta que los empresarios pedían como agua de mayo y que parecía inevitable ante las cifras de desempleo. Según los últimos datos, el paro registrado está ya por encima de los 4 millones de personas.

Encuestas

En este cóctel turbio para Zapatero sólo faltaban las encuestas de intención de voto. Hoy, el diario El País, publica una encuesta de Metroscopia en la que el PP amplía a casi seis puntos su ventaja y Zapatero merece poca o ninguna confianza para el 76% de los encuestados.

También la última encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) otorgaba una ventaja al PP de 3,8 puntos, con la preocupación del paro como principal problema para el 78% de los ciudadanos y el suspenso para todos los ministros del Gobierno.