Envejece a marchas forzadas

Un tercio de la población tendrá más de 65 años a mitad de siglo

Habrá nueve dependientes por cada diez activos

La población española envejece a marchas forzadas. Cada vez hay más personas mayores de 65 años y cada vez menos en edad de trabajar, lo que ha hecho saltar todas las alarmas respecto a la solvencia del sistema de las pensiones si persiste esa tendencia.

Un riesgo que fue corroborado ayer por el INE, que presentó sus proyecciones de población para los próximos cuarenta años. Su principal conclusión es el fuerte crecimiento que experimentará la población mayor de 65 años, que se duplicará en ese periodo hasta los 15 millones de personas. Todo lo contrario de lo que sucederá con la población entre 1 y 16 años, que apenas crecerá en varios miles de personas, y la comprendida entre 16 y 64 años, que descenderá en casi 6 millones de personas.

De este modo, el conjunto de personas mayor de 65 años pasaría a representar una tercera parte del total, mientras que el conjunto de la población activa (entre 16 y 64 años) se reducirá quince puntos en el mismo tiempo.

Esa diferencia en el crecimiento entre población activa y la pasiva provocará un crecimiento sin precedentes de la tasa de dependencia (porcentaje de la población mayor de 65 años y menor de 16 años sobre el total de la población activa), que se duplicará en los citados cuarenta años.

En 2009 había cuatro personas dependientes por cada diez activos, mientras que en 2049, el porcentaje de dependientes se elevará hasta nueve sobre diez, lo que también tendrá un fuerte impacto en el gasto sanitario y en dependencia.

Los expertos de la Comisión sobre el Envejecimiento de la patronal de seguros Unespa, que presentaron sus conclusiones la semana pasada, alertaron que el gasto sanitario público podría crecer hasta el 16% del PIB en 2020 (actualmente se encuentra en el torno al 5%) si no se tomaban medidas y que el gasto en servicios para dependientes se multiplicará por tres en los próximos treinta años.

En la configuración de este nuevo escenario demográfico han jugado un papel importante varios factores. En primer lugar, la reducción de los flujos de inmigración. Entre 1999 y 2009 llegaron a nuestro país casi cinco millones inmigrantes, atraídos por el fuerte crecimiento económico y la demanda de mano de obra. En sus estimaciones, el INE prevé que ese flujo se reduzca hasta los 3,8 millones entre 2009 y 2019 y prevé que a partir de ese último año, la entrada se estabilizará en torno a las 400.000 anuales, muy lejos de las cifras registradas en los primeros cinco años de la década del 2000.

Otro factor será el creciente número de defunciones, pese al aumento de la esperanza de vida, que se situará en 84,3 años en los varones y los 89,9 en las mujeres en 2049, lo que supone una subida de 5 y 6 años, respectivamente. Pese a ello, el mayor tamaño de la población y una estructura demográfica cada vez más envejecida producirían un continuo crecimiento del número de defunciones, incluso por encima de los nacimientos.

En el crecimiento más lento de estos últimos tendrán un papel fundamental el descenso de mujeres en edad fértil. El INE prevé que el número de nacimientos no volverá a crecer al menos hasta 2028.

Un crecimiento vegetativo negativo

Según las proyecciones del INE, la población española crecerá en los próximos cuarenta años la mitad de lo que lo hizo en los cuatro ejercicios que transcurrieron entre 2001 y 2005. Esos años coincidieron con el punto álgido del ciclo de quince años consecutivos de crecimiento, que provocó un efecto llamada de la inmigración.

La población extranjera se triplicó en esos cuatro años, provocando un incremento sin precedentes de la española, que aumentó en tres millones de personas en ese cuatrienio.

La recesión económica, la caída de la natalidad y el recorte de la inmigración ante el repunte del paro van a provocar que se invierta esa tendencia.

De hecho, el crecimiento vegetativo de la población, que mide la diferencia entre nacimientos y defunciones, pasará de ser positivo en los próximos diez años (681.214 personas, según el INE) a ser negativo en los siguientes decenios hasta llegar a un saldo negativo de 664.134 personas entre 2039 y 2049, debido a la mayor mortandad de una población envejecida.