Viernes negro de la megadevaluación

Telefónica pierde 1.000 millones de euros con la devaluación de Venezuela

Los medios locales ya lo han bautizado. Lo llaman el viernes negro de la megadevaluación en Venezuela. Y en España hay varios perjudicados. BBVA, Repsol o Mapfre tienen intereses en el país, pero la más afectada por la decisión de Hugo Chávez de devaluar un 50% el bolívar es Telefónica. En una sola noche, la operadora vio cómo se le esfumaban unos 1.000 millones de euros en dividendos de su filial.

En Venezuela era viernes por la noche. La mayoría de los ciudadanos seguía un partido de béisbol, el deporte nacional favorito, cuando el presidente del país, Hugo Chávez, anunció una devaluación del bolívar del 50% en su tipo de cambio fijo con el dólar.

En España la noticia comenzó a correr como la pólvora en la mañana del sábado. Y fue entonces cuando los responsables financieros de las empresas comenzaron a hacer cuentas. A la cabeza de ellos, los de Telefónica. Su filial en Venezuela no sólo se ha convertido en una de las joyas de la corona de la operadora en Latinoamérica por su buena marcha operativa, sino que es dueña de miles de millones de euros en dividendos que ha sido imposible repatriar. ¿El resultado directo? La mitad de esa cifra, simplemente, se ha esfumado.

Pero no es la única. BBVA, Mapfre, Repsol o Iberdrola tienen negocios en el país. Habrá que esperar para conocer el efecto en sus cuentas, pero lo habrá y será milmillonario entre todas ellas. Santander se salvó por poco, forzado a la venta de su banco. Logró un buen precio y ahora se ahorra la incertidumbre.

TELEFÓNICA 7,08 0,57%

La devaluación del bolívar no ha sido una sorpresa. Más bien era una necesidad acuciante en un país que se había quedado sin dólares a fuerza de mantener un cambio ficticio de su moneda contra el dólar. Pero la decisión ha tardado muchos meses en materializarse. Telefónica lleva tiempo advirtiendo del peligro de devaluación a los inversores e intentó repatriar el máximo de beneficios desde su filial venezolana en previsión de la medida anunciada el viernes. Pero se encontró con un muro. Hace unos dos años que Telefónica no obtiene autorización para sacar fondos en el país.

La encargada de dar el visto bueno es la Comisión de Administración de Divisas, el Cadivi, que a la vez es la que se encarga de entregar los dólares que corresponden a cambio de los bolívares generados. Y ahí es donde ha estado el problema. Venezuela ha agotado sus dólares con este sistema que, además, obliga al país a pagar a las compañías a un tipo de cambio que es mucho mejor que el real. En el fondo, es el propio Estado el que está enriqueciendo a las compañías extranjeras. Y por eso dejó de hacerlo. Entonces el peligro se disparó y más en un país donde es casi imposible hacer una cobertura de tipo de cambio, porque el bolívar no se negocia en los mercados.

La consecuencia es que los dividendos que la filial local paga a Telefónica llevan meses retenidos y han aumentado de cuantía. La cantidad reconocida es de 2.000 millones de dólares. Eso hace 1.400 millones de euros sin contar los beneficios de 2009. A estas alturas, la cifra puede rondar los 2.000 millones de euros porque la operadora local es una máquina de hacer dinero. Tras la devaluación del viernes, esta cantidad se ha quedado reducida a la mitad. En una sola noche, se han perdido 1.000 millones. Y eso sin contar el efecto en los fondos propios, que tendrán que ajustarse al nuevo cambio. También los ingresos se reducirán, por mucho que suban los precios, y lo mismo sucederá con los beneficios.

Al igual que el resto de las compañías afectadas, Telefónica no dio ayer las cuentas del impacto de la devaluación. Las cifras llegarán hoy o mañana. Tampoco ha decidido aún en qué año fiscal asumirá las pérdidas, si en 2009 o en 2010.

Pero puede haber una buena noticia. Fuentes cercanas a Telefónica señalan que la devaluación podría abrir la puerta de las repatriaciones. Eso significaría que podría cobrar los dividendos que todavía le quedan, algo que hasta la semana pasada era imposible.

En todo este proceso, sin embargo, Telefónica no se ha quedado parada. Los financieros de la operadora se han dedicado a mover el dinero que tienen que Venezuela y a invertirlo en activos que dan un alto tipo de interés.

Repercusión

Otras firmas afectadas

BBVA. El banco tampoco ha podido repatriar dividendos de su filial. Es dueño del Banco Provincial. En junio tenía 200 millones de euros de dividendos pendientes de repatriar. Hasta el pasado septiembre, la filial acumulaba unas ganancias de 197 millones de euros.

Mapfre: La firma de seguros ha intentado adaptarse a la situación. Ante los problemas para repatriar los beneficios, la aseguradora ha optado por reinvertirlos.

Repsol: El impacto de la devaluación del bolívar en la petrolera es más difícil de cuantificar. Tiene negocio en Venezuela, pero sus ingresos son en dólares.

Dos nuevos cambios oficiales, pero lejos del tipo 'real'

La medida anunciada el viernes por la noche en Venezuela por el presidente Chávez tiene efectos inmediatos y supone la aplicación de dos nuevos tipos de cambio en el país. Todo ello, en el marco establecido en 2003, que impuso un cambio fijo del bolívar con el dólar y restringió la libre circulación de divisas.

Hasta ahora, el tipo oficial marcaba 2,15 bolívares por dólar. Con la entrada en vigor de la devaluación pasará a haber dos tipos de cambio. El primero se establece en 2,60 bolívares por dólar y regirá para todas las importaciones del sector público y las requeridas por los sectores básicos y prioritarios, como la alimentación, la salud o las remesas. El segundo cambio es el que afectará a la mayoría de las actividades. Es de 4,30 bolívares por dólar, con lo que la devaluación es del 50%, y se aplicará para el sector petrolero, el de automóviles, comercio y telecomunicaciones, entre otros.

El problema es que, pese al calado de la devaluación, el tipo de cambio que se maneja en el mercado negro sigue siendo superior, lo que podría provocar que persistan las trabas a la concesión de dólares tanto a los ciudadanos como a las empresas.

Para el Gobierno de Venezuela, sin embargo, la devaluación, aunque no sea completa, supone un desahogo, ya que la medida incrementará los ingresos para el Estado, que proceden en buena parte del petróleo, que se comercia en dólares. Esta fuente de ingresos se duplicará. A cambio, la inflación se disparará en un país que ya convive con unas tasas de crecimiento del IPC de doble dígito. Lo mismo sucederá con los precios. Los bienes importados se encarecerán con creces y las compañías extranjeras elevarán sus tasas para compensar la devaluación.