EDITORIAL

Un verano con menos turistas

El número de turistas extranjeros que acude a España continúa descendiendo. En lo que va de año ha caído un 10,3%; es decir, han viajado a España 3,5 millones menos, han venido 30 millones de visitantes. Es el efecto de la crisis mundial, pero no sólo. Todos los grandes mercados emisores se han resentido, pero especialmente Gran Bretaña -1,5 millones de turistas menos-, afectado además por la depreciación de la libra. Muchos alemanes o franceses, los otros grandes emisores, también han borrado España de su agenda este verano.

Ante tal perspectiva, y ante la competencia creciente de otros destinos, hay que preguntarse una vez más cuál es el modelo turístico que se busca. Durante años el objetivo ha sido atraer el máximo de visitantes, sin más. Todas las Administraciones insisten en apostar por la calidad, pero se desgañitan por mantener llena su abultada -y a veces obsoleta- infraestructura turística. La pregunta, y más tras la crisis, es si tiene sentido seguir porfiando por la fórmula de la masificación.

Cualquiera que haya viajado estos días por España habrá visto un paisaje con muchos menos turistas extranjeros. Pero esto no ha de ser necesariamente malo. El reto es ganar más con menos clientes. Y la llave para ello la tienen la calidad y la excelencia.