EDITORIAL

Tecnología móvil más competitiva

Los gigantes Nokia y Microsoft anunciaron ayer una alianza en el negocio del móvil circunscrito en principio a la alta gama de los smartphones dedicados a la empresa, pero que podría ampliarse al resto de clientes. El acuerdo permitirá de momento que los teléfonos de este segmento de Nokia dispongan de las aplicaciones de Office de Microsoft (Word, Excel o Power Point). Y aunque el fabricante finlandés ha declarado que continuará con su sistema operativo (Symbian) en sus celulares, los analistas no descartan que en el futuro la relación entre ambas multinacionales se estreche y acabe introduciendo el Windows Mobile en alguno de sus terminales.

Lo operación de ayer se suma a otras muchas producidas en el sector en los últimos meses, como los acuerdos entre Microsoft y Yahoo; la expansión del sistema operativo para móviles de Google -el Android-; la puesta a disposición del público por parte de esta misma empresa de un software que compita abiertamente con Microsoft; las compras de empresas por parte de Facebook o Google para ganar trechos de mercado, o la reciente salida de Eric Schmidt, el consejero delegado de Google, del consejo de administración de Apple para no generar incompatibilidades.

Obviamente, la guerra abierta entre las grandes tecnológicas se ha recrudecido. De hecho, el pacto de Nokia y Microsoft es eminentemente defensivo, pues aunque el fabricante de teléfonos mantiene su hegemonía en móviles, otros productores le están arañando cuota. Y otro tanto le sucede a la empresa de Bill Gates, que cada vez siente más de cerca la presión de Google en sus feudos de negocio.

Si este tipo de operaciones son lógicas en el mundo empresarial, con más motivo en tiempos de crisis con fuertes caídas de facturación y beneficios. De hecho, las ventas de terminales han descendido un 6,1% a nivel mundial en el segundo trimestre. La única alegría se produce en los smartphone, cuyas ventas suben por encima del 25%. No sorprende, pues, que precisamente la colaboración entre Nokia y Microsoft empiece por ahí donde las sinergias les aporten a ambos valor competitivo y ahorro de costes.

El movimiento en el sector es una buena señal y por tanto, éstas u otras futuras operaciones deben ser bien recibidas. Sin embargo, hay que tomarlas con cautela, pues la concentración del mercado en manos de unos pocos operadores mundiales hace peligrar la libre competencia. Y, precisamente, Microsoft ha estado inmersa en este tipo de acusaciones. Pero la aparición de otros competidores es la mejor fórmula de garantizar la ruptura de los monopolios fácticos. Y ese principio debe seguir preservándose en un servicio, como las telecomunicaciones, que pesa notablemente sobre el resto de las actividades productivas. Como también es de esperar que estos movimientos redunden en una mayor calidad y unas tarifas más baratas y competitivas.