José María Lacasa

"Necesitamos un despido más barato para emplear a los jóvenes y bajar temporalidad"

Dos semanas después de romperse las negociaciones sobre el diálogo social, el secretario general de la CEOE, José María Lacasa, insiste en que España necesita un despido más barato para combatir el paro juvenil y la temporalidad. Además, señala que la evolución económica en otoño va a ser muy negativa y por eso reclama una negociación bilateral con los sindicatos para lograr un pacto en septiembre.

José María Lacasa, Secretario general de la CEOE
José María Lacasa, Secretario general de la CEOE

Veterano de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), a la que pertenece desde su fundación, José María Lacasa (Jaca, 1946) se convirtió en el secretario general de la patronal de la mano del actual presidente, Gerardo Díaz Ferrán, en octubre pasado. El economista y licenciado en Derecho sigue defendiendo la necesidad de reformar el mercado de trabajo -abaratando el despido- y de reducir las cotizaciones sociales, dos de los puntos de confrontación que concluyeron con la ruptura de la negociación del diálogo social.

Pregunta: ¿Va a caer más aún la economía?

R: Sí, el último cuadro que presentaron después del Consejo de Ministros, era un primer paso. Lo que ocurre es que cuando lo rectificas a los tres días porque cierras el pacto autonómico, un cuadro macroeconómico que mantiene tasas de desempleo del 18% durante los próximos tres años, yo creo que es inasumible por este país. No podemos vivir con esa tasa de paro tres años. El final del puente tiene que estar en 2012 en los criterios de convergencia de la Unión Monetaria. Es nuestro horizonte y es lo que se habla en la UE. Otra cosas será que luego negociemos para que eso sea 2013, etc. Pero el horizonte debería ser 2012, y ver qué es lo que nos lleva al 3% de déficit.

Hay un trabajo que hacer, que supongo que llevarán al Parlamento cuando hablen de la ley de Presupuestos.

Es una cuestión de país: A nosotros siempre nos ha funcionado muy bien como país tener un objetivo delante de nosotros. Cuando la incorporación al euro, fue movilizante para la sociedad. Puso un horizonte. Y ahora deberíamos hacer lo mismo.

P: ¿Qué reformas serían necesarias? ¿Con qué objetivo?

R: Yo creo que ahí hay un análisis que debemos hacer en función de los datos tremendos que tenemos de desaparición de empresas y de desempleo. ¿Por qué están desapareciendo 300.000 empresas y autónomos? Yo creo que por dos problemas fundamentales, el primero es un problema de financiación. Un problema dramático, que afecta sobre todo a PYMES. Y en segundo lugar un problema más antiguo, que es la competitividad de la economía española. Eso son los dos temas esenciales para frenar el proceso de desaparición de empresas. Y luego está la otra parte más evidente de la crisis, que es el desempleo.

Yo creo que hay tres temas que son evidentes. Primero. España no puede vivir con más de un 30% de desempleo juvenil. Es inaceptable. Es un tema que tenemos que solucionar; tenemos que ser capaces de dar respuesta a los problemas de empleo de los desempleados juveniles. En segundo lugar el problema de temporalidad, la dualidad del mercado de trabajo. Que es mala para todos, para empresas y para trabajadores. El tema afortunadamente está ya detectado por todos. Yo creo que hay soluciones evidentes. La temporalidad media de la UE está en el 18%, yo no sé si en España por el tipo de actividades que tenemos, el turismo, la recolección agrícola, etc. podemos necesitar un porcentaje un poco más alto; pero desde luego lejos del treinta y pico por ciento o del 25% actual, que está comenzando a repuntar de nuevo. Y luego hay un tercer problema y es que de los 4 millones 100.000 parados hay muchos que tienen un problema real de capacitación, de empleabilidad. Es decir, de políticas activas para mejorar su empleabilidad.

Esos son los cuatro grandes retos que tenemos encima de la mesa. Es decir, uno la desaparición de emperezas, por un problema de financiación y competitividad, y los tres grandes en materia de desempleo.

Luego, junto a eso, es indudable, que en el marco de la UE los países más exitosos son aquellos que ha introducido el concepto de la flexiseguridad que aborda las aspiraciones de ambas partes. De los trabajadores que quieren más seguridad, vía mayor empleabilidad, y la flexibilidad, que estamos buscando nosotros para adaptarnos a una economía global donde las cosas cambian con una gran velocidad.

P: Unos y otros podrían coincidir con este diagnóstico.¿No sería posible aproximar aquí posturas con los sindicatos?

R: Yo por eso estoy tan decepcionado, porque me parece todo tan evidente... Que instituciones, como las nuestras con una gran tradición, que estamos acostumbrados a consensuar posiciones y análisis, que no hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo en esto, me decepciona....

P: ¿Dónde ha estado el fallo en el diálogo?

R: Yo creo que nos ha faltado bilateralidad. Nos ha faltado más diálogo a dos con las organizaciones sindicales que es como hemos funcionado siempre. Porque allí es donde jugamos unos y otros más a gusto.

P: ¿Qué el Gobierno no apareciera hasta el final...?

R: En una segunda fase sí. Porque es que las reformas que hay que hacer van más allá de lo que corresponde a las organizaciones sociales. Nuestra lógica en este proceso ha sido la siguente: en el mes de octubre elaboramos un documento en el que hacíamos un diagnóstico de la crisis económica, donde frente a las tesis de algunos de que esta iba a ser una crisis en 'V', profunda pero rápida y que en consecuencia lo que había que hacer era dar coberturas sociales para los colectivos más afectados, nosotros anticipamos una crisis en 'U'. Tampoco es que hayamos acertado en todo, pero si recordáis el documento azul, planteábamos una crisis más larga, más estructural. Y hacíamos una serie de propuesta de reformas en materia fiscal, de energía, de I+d+i, de formación y educación, funcionamiento de las administraciones públicas, en materia laboral... Y con el documento nos fuimos a ver al presidente del Gobierno, se lo presentamos cuando asistió a nuestra asamblea general, y luego al resto de partidos políticos y centrales sindicales. Fue nuestro documento de base para el proceso que se iba a abrir. A los pocos meses, en diciembre, sacamos otro documento, donde ya abordábamos las reformas a corto plazo, imprescindibles, y previas a las estructurales. Era el tema de financiación, el más candente para las empresas, ligado también a la morosidad de las administraciones publicas. Y en segundo lugar, en materia de empleo, porque era lo que se nos venía encima de una forma más alarmante. Y a partir de ahí hemos insistido hasta la saciedad.

P: ¿Cómo ha influido la intervención directa del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, al frente del diálogo?

R: Podría haber sido una gran oportunidad de aproximarnos a esos grandes consensos que necesita en estos momentos España, pero quizás, previamente tendríamos que haber hecho un mayor esfuerzo 'a dos', bilateral. Y luego un mayor esfuerzo a solas. El diálogo ha sido muy complicado.

P: ¿Es posible retomar el diálogo en septiembre pese al enfrentamiento en las posturas?

R:Creemos que sería bueno. Nosotros hemos pasado unos mensajes muy claros. Nuestro presidente ha mandado cartas a las tres partes, al presidente del Gobierno y a los secretarios generales de los sindicatos. Los dos sindicatos han respondido a esa carta en un buen tono, (yo me quedo siempre con lo positivo), porque estamos condenados a entendernos. Y yo me quedo más con la primera parte, que ellos dicen que el diálogo tripartito sigue teniendo posibilidades, sigue teniendo futuro -¡¡estaría bueno que no lo tuviera!!... Me quedo más con eso que con algunas afirmaciones que hacen al hilo de que la CEOE tiene que dar pruebas de buena voluntad. Yo creo que no se trata de pruebas, sino de creer en el modelo. Si creemos en el modelo, estamos condenados a entendernos, tenemos que trabajar por ello.

P: ¿Qué ha fallado en la negociación? ¿Por qué no se ha dialogado directamente con lo sindicatos? ¿Ha influido el anuncio de Zapatero de que no legislaría sin la firma de los agentes sociales?

R: Eso sin duda que ha dificultado bastante la negociación. Por eso vuelvo a lo de antes. Yo creo que tendríamos que haber agotado el diálogo bipartito con los sindicatos. Quizás se produjo un cierto, no diré desencuentro, un cierto distanciamiento cuando constatamos que no podíamos ponernos de acuerdo en el ANC para este año.

P: ¿Por el pacto salarial...?

R: Estuvimos a punto de hacerlo. Habíamos acordado con ellos un documento muy parecido a los anteriores dónde tocábamos cantidad de temas, de igualdad, de prevención, de formación, que lo teníamos cerrado.

Lo único en lo que no nos pusimos de acuerdo fue en el tema salarial. Ellos insistieron en el 2%, y nosotros consideramos que en un momento como el que se avecinaba en el mes de enero de inflación negativa en gran parte del año, pues era bastante poco realista pactar sobre la base del 2%. Y ahí es donde se produjo el desencuentro con los sindicatos. También es cierto que en las últimas reuniones y en esta misma mesa les hicimos un propuesta que quizás si la hubiéramos seguido habría tenido otros resultados. Era levantar la mesa de la ANC constatando que no nos habíamos puesto de acuerdo sólo en eso y creando una pequeña estructura conjunta que ayudara a tutelar el proceso de negociación colectiva que se avecinaba. En aquel momento pareció que crear algo sobre la base de un desencuentro tenía poca credibilidad. Fue el análisis que se hizo. Pasó lo que pasó. Quizás si nos hubiéramos puesto de acuerdo en aquella estructura que hubiera tutelado, arbitrado, alentado la negociación colectiva para este año, pues a lo mejor nos hubiera permitido profundizar más en algunos temas que ya teníamos consensuados en la ANC.

P: ¿Y su empeño en rebajar las cotizaciones?

R: Lo que queríamos era entrar en un debate a fondo sobre el tema de las reformas. Claro, si eso no funcionaba teníamos que ir a medidas a corto plazo de mejora de la competitividad que iba vía costes. Entrabas en tema de cotizaciones y en el tema de impuestos, pero siempre hemos insistido en que lo que queríamos era eso. Hay reuniones de seguimiento del diálogo social en marzo en que insistimos al constatar que no nos pusimos de acuerdo en el paquete de medidas que luego el Gobierno aprobó y remitió al Parlamento.

P: El Gobierno les señala, ¿son culpables de la ruptura del diálogo social?

R: Yo ahí, después del calentón inicial, cuando uno analiza los medios de comunicación, las miles de reuniones que estamos teniendo internamente -aquí y en provincias- yo creo que ha quedado bastante claro que nosotros no nos hemos levantado de la mesa de negociación. La mesa se ha levantado con un documento nuestro, donde habíamos hecho un esfuerzo bastante importante de asumir temas que estaban en el documento del Gobierno y que en principio parecería que estaba apoyado por los sindicatos, pero se levanta la mesa con un documento que ni se llegó a discutir. Nosotros sinceramente creemos que ese documento hubiera merecido un debate en el seno de la comisión, porque es un documento que el 80% es el documento del Gobierno. Y del resto de temas lo único que hemos intentado es concretar un poco.

El documento del Gobierno, salvo la medida del subsidio de desempleo, prácticamente no hay nada concreto. Cuando firmas un papel, nosotros lo que queríamos es un contenido suficiente para que provoque un impacto en la competitividad de las empresas y en consecuencia la solución de los problemas de empleo. Y ese contenido mínimo, yo me lo he releído, y es difícil encontrar cosas concretas. Es muy declarativo. El Gobierno procurará, alentará... Pero dígame usted cómo, con qué calendario. Hay quién recordaba el otro día la literalidad de los pactos de la Moncloa.. Era absolutamente un documento concreto. Es muy ilustrativo leerlo, de dónde estábamos y dónde estamos. "El Gobierno llevará al Parlamento un proyecto de ley con el objetivo...".

En el papel nuestro lo único que intentamos es sacar de una introducción general muy vaga, donde efectivamente se apuntaba un poco para en el futuro abrir el debate de la negociación colectiva y la temporalidad, intentamos darle una dimensión más amplia y ponerlo como primer punto del acuerdo. Nos comprometemos, pero desde el 1 de septiembre con plazos cerrados y definiendo las áreas que queríamos discutir. Tampoco prejuzgamos cómo va a acabar el debate, ¡estaría bueno!. Pero sí abrir el debate.

Dimos más concreción al tema de las líneas ICO, que es clave, de morosidad. Para que el Gobierno asumiera un mayor riesgo en el funcionamiento de las líneas ICO, para que eso funcione. Concretamos un poco el tema de absentismo. Un asunto que cuesta pensar porqué no nos ponemos de acuerdo si es malo también para los trabajadores. Estamos en unas cifras que son muy alarmantes. Claro que eso supone que hay que tocar el Estatuto de los Trabajadores. Por qué no vamos a modificar una ley que viene de hace ya muchos años. Concretamos un poco lo de la negociación colectiva, porque es un debate que tendremos que abrir en este país. Insistimos en los temas de flexiseguridad, que también me extraña por qué no podemos abrir un debate sobre el asunto, cuando entre Business Europe y la CES (sindicatos) hay ya documentos consensuados sobre esta materia. Limitar el debate a decir que es que los daneses están muy alejados, no lo sé, pero es un país con el que compartimos mercado. La UE es el 70% de las exportaciones. Es un mercado interior.

P: Dónde más avanza el documento es en el tema de los recortes de cotizaciones...

R: No. En el tema de cotizaciones, sabiendo cómo estaba el debate lo único que decimos es: uno, España está cinco puntos por encima de la media europea en cotizaciones, constatando que es algo penaliza la competitividad y el empleo en nuestras empresas. Estamos a años luz de países como Dinamarca o Austria. Segundo, creemos que en el sistema hay amplias posibilidades de mejorar en la gestión. No es un tema de ahora, es histórico. Dónde detectamos posibilidades de mejorar la gestión, pues en el fondo de prevención de las mutuas hay 5.000 millones. Eso es fruto de una sobrecotización del sistema que pagamos los empresarios. El FOGASA este año gastará más, pero gastaba 400 o 500 millones y hay un fondo de 4.500, fruto de una sobrecotización empresarial.

En el asunto de la separación de fuentes, estamos en la misma. El presupuesto del Estado tenía que haber ido asumiendo coberturas que no se derivan de una actividad laboral, sino que se derivan de decisiones políticas. Nosotros no discutimos: es tarea de los politicos si tiene que haber pensiones mínimas no contributivas. Y nos parece bien, pero no es algo que tenga que financiarse con los recursos que pagamos los empresarios y los trabajadores.

P: Es viable un cambio de modelo de cinco puntos de cotización de un año para otro...

R: Se está cambiando, pero al final, como los colectivos crecen, la aportación del sistema ese a las pensiones no contributivas va aumentando. Entonces lo que nosotros le decíamos al Gobierno era: usted tiene huecos en el presupuesto de la Seguridad Social para mejorar su gestión y hacer que el sistema cubra los riesgos que se derivan de la actividad laboral y no otros que pueden llegar a 15.000 millones.

P: ¿Es realmente asumible que esos 15.000 millones se reviertan de un año para otro, el sistema puede asumir eso sin entrar en déficit?

R:Por eso nosotros al final en esa parte decíamos que no pedimos nada concreto. Usted ponga la cifra.

P: En la última Junta se dijo que en las reuniones bilaterales entre Gobierno y CEOE se dio la cifra que la patronal hubiera aceptado. ¿Cuál era esa cifra?

R: Nosotros no dimos ninguna cifra. Nosotros deliberadamente en esta última etapa seguimos insistiendo en que queremos reformas. Si ustedes no quieren reformas, necesitamos medidas a corto plazo. Desgraciadamente esas medidas son sota, caballo y rey. Aligerar costes para las empresas porque si no ese proceso de desaparición de empresas por el aumento del paro es imparable. Nosotros lo único que hicimos en el documento fue poner en situación al Gobierno. Estoy más arriba que el resto de mis colegas de la UE y tiene posibilidades, gracias a una mejor gestión del sistema, de provocar ahorros que les permitan bajar cotizaciones.

Ni quisimos entrar tampoco en el tema de cambio de cotizaciones por IVA

P: ¿Quiere decir que la CEOE hubiera firmado un pacto con una mayor rebaja de cotizaciones?

R: Si hubiera sido el único tema, no. Necesitábamos un acuerdo que tuviera contenidos suficientes para tener un impacto en la competitividad. Eso suponía las cuatro o cinco cosas que modificamos respecto al papel nuestro. Cómo abordábamos y con qué calendario las reformas estructurales, el tema del funcionamiento del ICO, la morosidad de las administraciones públicas, el absentismo, y luego concretábamos bastante la competitividad con el I+D+i, el apoyo a la internacionalización o todo el proceso que estamos haciendo de eliminación de barreras administrativas.

P: ¿Aún así, aplazando el debate de la reforma laboral, si la rebaja de cuotas hubiera sido mayor, hubiera habido una firma?

R: Sí, claro.

P: ¿Los sindicatos estarían dispuesto a abrir las conversaciones bilaterales para otros temas? Les acusan de bloquear los convenios...

R: Espero que sí. Leyendo entre líneas la carta que nos ha remitido los sindicatos, lo que dicen es que ven futuro al diálogo tripartito y dicen, pero como signo de buena voluntad, pedimos a la CEOE que desbloquee la negociación colectiva. Bueno, algo que me parece un poco fuerte en el sentido: la CEOE no tiene en absoluto bloqueada la negociación colectiva. Y si tienen alguna prueba, que la digan. Y en segundo lugar, la negociación colectiva está moviéndose con bastante lentitud por una razón evidente: los sindicatos mantienen un aumento salarial con la cifra mágica para ellos del 2% y la parte empresarial se encuentra con una inflación negativa en estos momentos, (no sé cómo acabará el año, pero hoy por hoy es negativa). Junto a ello, la crisis económica, la dureza con que se manifiesta en algunos sectores...

Dónde hay puntos de encuentro?

R: Yo creo que se puede avanzar en negociación colectiva, que debe ser una vía para introducir mayor flexibilidad interna para la gestión de recursos humanos dentro de la empresas, como en los países del entorno. Hay puntos de encuentro en la flexiseguridad, que no se trata de introducir el modelo determinado en dos días, si no de avanzar en ese proceso. Ahí debería haber vías de encuentro.

En materia de contratación hay esos tres colectivos que decía al principio que nos tenemos que poner de acuerdo. No podemos tener más de un 30% de jóvenes en el paro. Tendremos que buscar vías para mejorar la inserción de los jóvenes en el mundo del trabajo. No prejuzgo cuáles son. Pero si no somos capaces de ponernos de acuerdo y poner sobre la mesa un modelo de contratación que funcione, es que somos unos inútiles. Segundo, hay que abordar la temporalidad, y hay que encontrar vías, porque es bueno para el empresario y para el trabajador. Hay que ponerse de acuerdo también en políticas activas que mejoren la empleabilidad de una buena parte de las personas en paro, fruto de la reasignación de recursos en unos sectores y en otros.

P: La temporalidad y la contratación es lo que más choca con los sindicatos. ¿Estáis dispuestos a dejar fuera alguna parte por el acuerdo?

R: Yo no lo veo porque al final, se trata de mejorar las condiciones de los trabajadores que hoy tienen un contrato temporal y que pasarían a tener un contrato indefinido distinto. Con unas condiciones de salida distintas a las que existen en el contrato fijo actual. Lo que no queremos quitar son derechos adquiridos. Dicen que queremos quitar la tutela jurídica de los trabajadores: eso es imposible porque está protegido y tutelado por la Constitución.

P: Lo que piden es un contrato fijo, con indemnización notablemente inferior a los 45 días por año... ¿Qué ocurre con los que ya lo tienen?

R: Es que no hay ni que hablarlo. Tienen derechos adquiridos y seguirán con ese tipo de contrato. Hablamos de que el 25% de contratos temporales puede haber en torno al 18% o 20% que responden a la estructura productiva y que habrá que mantener El resto tenemos que transformarlos con una mayor dosis de estabilidad. Que permita a la empresa desarrollar políticas de recursos humanos y que dé estabilidad al trabajador, para que pueda acceder a un crédito, etc.

P: ¿Sacarían alguna petición para lograr el pacto?...

R:Nosotros cuando nos sentamos en una mesa de negociación, sabemos que algo vas a tener que dejar en el camino.

P: ¿Quién ha roto el diálogo?

R: Nosotros no.

P: ¿Quién ha sido?

R: Insisto en el talante positivo de que como nos vamos a tener que seguir entendiendo, y esto no es una frase es una realidad profunda, de la realidad económica y de la sociológica o sociopolítica en España. Estamos en la Constitución y tenemos una responsabilidad que hemos asumido. Me hace gracia que digan que sólo defendemos intereses de los empresarios. Nosotros nos hemos creído que somos una institución que va más allá de la defensa de intereses de partes. Estamos buscando un bien colectivo, un bien colectivo porque eso es lo que nos asigna, la responsabilidad que nos da la Constitución a nosotros y a las organizaciones sindicales. Cómo vamos a tener que seguir hablando esto no conduce a nada. Nos pasa lo mismo con el Gobierno. No nos hemos puesto de acuerdo en esta fase del diálogo social. Pero al mismo tiempo que estábamos levantándonos de la mesa estábamos con una delegación empresaria en Venezuela y Brasil, con la ministra de Sanidad presentando la guía de la gripe... Estamos tan en todas partes que unos y otros nos tendremos que poner de acuerdo.

P: ¿Y el cambio del modelo productivo?

R: Eso es otra de las cosas que también en el documento nuestro le cambiábamos el titular. Más que un cambio de modelo productivo, decimos que se produce por miles y miles de decisiones empresariales micro que van buscando su competitividad entonces van buscando su modelo. ¿Qué reclamamos? Un marco general que apoye la competitividad. Por eso, en ese capítulo introducíamos esos temas de energía, fiscalidad, I+D+i, internacionalización, barreras administrativas...

P: ¿Qué hay que hacer en materia fiscal y energética?¿Y en otros mercados?

R: Nosotros cómo capítulos importantes, en materia de fisacilidad, lo que estamos pidiendo es un marco fiscal competitivo a nivel internacional que nos se produzcan las diferencias que tenemos actualmente con países vecinos, como Portugal con el impuesto de sociedades.

En el tema energético, buscamos un mix que de estabilidad, seguridad y precios competitivos. Y eso incluye lógicamente la energía nuclear en España.

En materia de i+d+i, a parte de desgravación fiscal, que es importantísimo, tenemos que ir mejorando el capítulo pendiente, que es cómo las PYMES abordan los temas de investigación, desarrollo y sobre todo innovación.

En internacionalización, en muchísimas empresas es la salida evidente ante la debilidad del mercado interior. Ahí valoramos los esfuerzos que pueda hacer el Gobierno en la nueva ley de presupuestos para reducir el gasto público. Pero dicho eso hay que precisar que el apoyo a la internacionalización debe ser una prioridad. Se están haciendo bien las cosas con los instrumentos ad hoc preparados, y hay un esfuerzo palpable de coordinación entre los programas de apoyo entre el gobierno central y los autonómicos.

P: En materia de formación, qué hay que hacer

R: Tenemos que hacer un esfuerzo. La parte que es prestación, que es fruto de contribución y cotizaciones es un derecho, pero lo otro, como se está haciendo, sí tiene que estar ligado a políticas activas.

P: ¿Llegaremos a los cinco millones de parados?

R: Pues hombre a lo mejor no a los 5 redondos, pero va a crecer de forma dramática en los próximos meses.

P: ¿Y las empresas de trabajo temporal?

R:Se me olvidaba: hay una directiva europea, somos una isla en Europa. Somos el único país que no lo tiene regulado.

P: ¿Por qué no se aprueba?

R:Dicen que porque primero hay que mejorar los servicios públicos. Nosotros lo que pedimos es una colaboración estrecha desde ya entre el servicio público y los privados. Los públicos gestionan sólo el 7%...

P: ¿Y lo que se dice que son ustedes el brazo del PP?

R: Yo creo que después de 30 años de historia, la independencia de esta casa está más que acreditada. Desde luego nosotros hemos firmado acuerdos, hemos colaborado con Gobiernos de izquierdas, de derechas... La independencia de nuestra organización es sin duda una de las características de esta casa. Más allá de hacer de vez en cuando un titular, no se tiene en pie.

P: ¿Se ha dicho que están divididos durante la negociación?

R: Sobre la unidad interna, esta casa está más unida que nunca. Desde hace bastantes meses esta casa está perfectamente unida. El presidente ha salido elegido por una amplísima mayoría fruto de unas elecciones por voto secreto, que no son contratos de adhesión, sino que los empresarios han ido a depositar su voto y sacó el 86% de todos... Las decisiones tomadas en la Junta, con una participación inhabitual, casi record, han sido absolutamente unánimes. Aquí no hay decisiones personales, el presidente desde su toma de posesión el 2 de abril, quiere hacer una presidencia abierta, trabajar muchísimo en equipo. Quizás no se ha percibido muy bien, pero lo que hemos pretendido es abrir considerablemente el objetivo. Estábamos trabajando en los temas clásicos de la casa, laboral, económico, fiscal, internacional... pero hemos abierto mucho el foco para entrar en temas nuevos porque el contexto empresarial se ha vuelto más complejo. Tenemos Comisiones nuevas en materia de responsabilidad social corporativa, deontológica, regulatoria, de presencia institucional... Queremos reforzar la colaboración con organizaciones del entorno, como las Cámaras de Comercio, con el Instituto de Empresa Familiar, el Círculo de Empresarios, APD... Hemos creado una comisión nueva de estrategia, para ir repensando el futuro de una organización como la nuestra a medio y largo plazo. Y ponemos en marcha iniciativas como la conferencia anual que vamos a hacer el día 2 de diciembre y queremos que se convierta en un referente del mundo económico todos los años en ese entorno de fechas. Vamos a convocar al mundo empresarial y vamos a invitar al mundo político, al sindical, al internacional...

P: ¿Qué objetivos tendrá?

R: Estamos rematando un papel, que hemos titulado "Principios y valores de la economía española del siglo XXI". En lugar de hablar del modelo queremos poner el acento en los principales valores que tienen que sustentar ese proceso económico. Donde por un lado reivindicamos la figura del empresario y su papel en la sociedad como creador de riqueza, de empleo, innovador... Defendemos el modelo de economía abierta e integrada en Europa que es la que nos ha dado mayores cuotas de desarrollo, crecimiento económico y empleo... Y luego insistimos en los mensajes de cuál es el marco que necesitamos para que la empresa crezca y se desarrolle, cumpliendo su función económica y social.

P: ¿En momentos duros de crisis, se han producido tensiones entre sectores empresariales, como con la banca?

R: Hombre... sí que ha habido que hacer un esfuerzo muy importante, a lo largo de todas las Juntas Directivas. Es un asunto casi monográfico explicar la realidad de la situación. Primero, de que el sistema financiero es esencial para el funcionamiento de una economía de mercado y en consecuencia teníamos que hacer un esfuerzo como país para salvaguardar nuestro sistema financiero y luego para explicar también las limitaciones que tiene el propio sistema financiero. Por eso pusimos tanto énfasis en que quién tenía que empezar a mover la rueda era el sector público. Aquella frase de nuestro presidente, alguien tenía que empezar a mover y tenía que ser a nivel internacional: el G-20 creando un entorno que diera seguridad al sistema y fomentara la cooperación -por la crisis global-; a nivel europeo el BCE; insistimos mucho en que tenía que facilitar la financiación del sistema dentro de la Unión Monetaria, por lo que las últimas decisiones de bajar tipos y alargar a un año la financiación del sistema, han sido pasos muy importantes. Era casi el único mecanismo fundamental de financiación de bancos y cajas. Y a nivel español, a parte de todo el sistema de apoyo, el ICO era una pieza no muy grande pero estratégica para que la rueda comience a funcionar, el problema es que las líneas no estén funcionando.

P: ¿No ha pasado lo peor en materia de financiación?

R: Yo creo que los bancos están haciendo un esfuerzo importante. Para lo que son sus clientes habituales el tema está funcionado relativamente bien. El problema es que la banca extranjera está desapareciendo de este país y todo eso hay que encajarlo.

P: ¿Quién influye más el Gobierno en los sindicatos, o los sindicatos en el Gobierno?

R: Pregúntele a ellos.

"Nuestro horizonte para salir de la crisis debe estar en 2012"

¿Se ha demostrado durante la negociación del pacto social la división interna de la CEOE? Esta casa está más unida que nunca. La ruptura del diálogo es un incidente en el recorrido, pero desde hace bastantes meses la CEOE está perfectamente unida. El presidente ha sido elegido por una amplísima mayoría y las decisiones de la Junta, con una participación casi récord, han sido absolutamente unánimes. No hay decisiones personales.

¿Y las acusaciones de que la patronal sigue las consignas del PP? La independencia es una de la características de esta casa. Tampoco entiendo que digan que defendemos sólo los intereses de los empresarios. Somos una institución que va más allá de la defensa de intereses de las partes. Buscamos el bien colectivo.

¿En eso consistirá la conferencia empresarial que planean para diciembre?

Queremos que se convierta en un referente en el mundo económico, todos los años sobre esa fecha. Allí hablaremos de los valores que tiene que sustentar el proceso económico para cambiar el modelo productivo.

¿Cómo se cambia el modelo productivo? Más que un cambio de modelo productivo, lo que se produce son miles y miles de decisiones de empresarios micro, la búsqueda de la competitividad, la búsqueda de su modelo. Por eso reclamamos ayudas en I+D+i, internacionalización, eliminación de barreras administrativas, cambios energéticos...

¿Cuál es el futuro de la economía española? ¿Seguiremos cayendo? Sí. Pero el final tiene que estar en 2012, que es lo que se habla en la Unión Europea. æpermil;se debe ser nuestro horizonte y no podemos vivir con una tasa de paro del 18% durante tres años. Es una cuestión de país. A nosotros siempre nos ha funcionado muy bien tener un objetivo delante de nosotros. Como cuando la incorporación al euro. Ahora deberíamos hacer lo mismo.

¿Llegaremos a los cinco millones de parados? No lo sé, pero el desempleo va a crecer dramáticamente en los próximos meses.