Análisis

La dura purga de la economía española

La reactivación del consumo es la esperanza gracias a la fuerte caída de precios y del euríbor.

El complejo entorno económico que atraviesa la economía mundial ha dado de lleno a España, un país con un alto endeudamiento, muy expuesto al sector inmobiliario y con una dependencia elevada de las exportaciones. El FMI pronositica que la economía tocará fondo en junio. Espera una contracción del PIB del 3% este año (el Gobierno prevé el -1,6% pero la revisará próximamente), una caída del 0,7% en 2010 y una salida complicada en 2011 por el pinchazo del sector inmobiliario. La esperanza para muchos economistas es el consumo. Una asignatura aún complicada con una tasa de paro en el 17,4%.

'Las previsiones de crecimiento reflejan el ajuste de la inversión empresarial y el consumo privado por la debilidad del mercado laboral', explica Pablo Guijarro, de AFI, firma que estima una contracción del 3,5% este año y del 0,8% en 2010.

La dependencia de España del sector exterior -las exportaciones suponen alrededor del 18% del PIB con el 45% de las mismas a la zona euro- tampoco contribuye en un entorno de contracción en toda la región. Sin embargo, hay algunos expertos que creen que la demanda externa logrará compensar en parte la caída de la construcción, la inversión en equipos y el consumo este año. 'Prevemos que las exportaciones en España caigan el 9,3% en 2009 pero la importaciones retrocederán aún más, alrededor del 15,6%, por eso esta partida va a aportar', explica María Luisa Álvarez, analista macroeconómico de Ahorro Corporación.

La gran esperanza es la reactivación del consumo, clave en cualquier economía. 'España está peor que el resto de Europa sobre todo por un tema de consumo. El punto de inflexión puede ser 2010 pero los factores que lastran el consumo son más persistentes. Al sector inmobiliario le queda drenar en precios -el FMI estima caídas de hasta el 30%-, el desempleo es mayor que en Europa y la producción industrial está debilitada', explica Marian Fernández, responsable de estrategia de Inversis Banco.

La caída de precios y la bajada del euríbor -indicador que actualmente cotiza en el 1,764% frente al máximo de 5,39% de julio- empieza a llegar a las familias. El problema es que la tasa de ahorro se ha disparado ante la expectativa de que la destrucción de empleo persista. El FMI pronostica una tasa del 19,3% el próximo ejercicio. En cualquier caso, los expertos creen que el consumo puede comenzar a reactivarse en 2010.

La recuperación de EE UU es otra esperanza. 'Si EE UU sale nos benericiará porque la restricción del crédito caerá. El crédito es la variable determinante', explica José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

A la espera de que la principal economía tome pulso y que los emprendedores encuentren negocios productivos, la esperanza queda en el consumo.

El margen de maniobra se agota

A la espera de que el consumo se reactive y de que surja un sector puntero en España que con el tiempo logre mitigar el peso de la construcción en el PIB, el margen de maniobra del Gobierno se reduce tras las políticas de estímulo aprobadas en 2008 y 2009. El propio FMI comentaba esta semana que el deterioro de las cuentas públicas no deja mucho margen para nuevas medidas.

La ministra de economía, Elena Salgado, ha realizado comentarios en la misma dirección esta semana al declarar hay que ser más selectivo en el gasto. En cualquier caso, al contrario que su antecesor, sí ve margen fiscal para nuevas medidas.

El problema es que más allá del corto plazo, los economistas solicitan medidas estructurales para fomentar la productividad de la economía española. 'Faltan medidas que aunque tengan un coste en el corto plazo permitan crecer con fuerza en el futuro', explica José Luis Martínez, estratega jefe de Citi en España. 'Hacen falta medidas más profundas de las adoptadas hasta la fecha', añade Marian Fernández, de Inversis Banco.

Reformas en el mercado de trabajo dirigidas a reducir los costes salariales, una revisión del sistema de pensiones para garantizar su futuro, la liberalización de los servicios o el fomento de la eficiencia energética son algunas patas del ideario más recomendada por los economistas u organismos como el FMI.