Telecomunicaciones

Las grandes 'telecos' unen fuerzas para pedir al G-20 apoyo a cambio de inversión

No piden dinero ni subvenciones. Prometen invertir, crear empleo e impulsar el PIB. Son las 25 mayores empresas de telecos del mundo. Pero quieren que el G-20 les dé algo a cambio: el reparto del dividendo digital y una regulación 'mínimamente intrusiva'.

La lista de firmantes impresiona. Es una carta de cuatro folios y más de uno y medio lo ocupan las rúbricas de los presidentes o primeros ejecutivos de las 25 mayores operadoras y fabricantes de telecomunicaciones del mundo. Claro que el rango de los destinatarios hace necesaria esa unión de fuerzas. La misiva la han recibido los mandatarios de los países reunidos hoy en Londres en la cumbre del G-20.

Los grandes de la industria en pleno quieren estar presentes en la reunión de los 20 países más importantes del globo. Pero en un entorno de peticiones de ayuda pública y de inyección de fondos, Telefónica, Deutsche Telekom, Vodafone, AT&T, Alcatel, Nokia o NTT Docomo plantean un escenario diferente.

En su carta, las 25 compañías exponen a los mandatarios mundiales su proyecto: 'Una ambiciosa iniciativa privada que pretende crear una infraestructura nueva para la economía digital y que ofrecerá beneficios tangibles a las sociedades de todo el mundo'.

Inversiones millonarias

Los firmantes se refieren al despliegue de la banda ancha móvil, una iniciativa que podría crear '25 millones de puestos de trabajo en todo el planeta'. Todo ello, financiado con capital privado, con unas inversiones estimadas de 550.000 millones de dólares destinadas al internet móvil, según los cálculos de A. T. Kearney, y 'con el objetivo de conectar a la red a 2.400 millones de personas, muchas de las cuales lo harán por primera vez', insiste la carta, a la que ha tenido acceso este diario. También habrá un efecto en la productividad y en el incremento del PIB. 'A medida que la banda ancha móvil vaya replicando la revolución en la productividad generada por los teléfonos móviles, el aumento en el PIB mundial podría ser del 3% al 4%'.

Pero, ¿por qué una misiva para comunicar al G-20 los planes de una industria? Porque los firmantes quieren una contrapartida. Los Gobiernos presentes en la cumbre, el de España entre ellos, tienen en sus manos dos 'acciones facultativas clave' para que el plan salga adelante, según los firmantes.

La primera petición es que se asigne al sector el espectro radioeléctrico que será necesario a lo largo del tiempo para crear esas redes. En concreto, las compañías de móvil reclaman con insistencia el reparto del dividendo digital, una parte de las frecuencias que quedarán libres con el fin de las televisiones analógicas y que son muy apreciadas por su alta calidad.

En principio, la mayoría de los países son conscientes de esa necesidad. Incluso España, que hasta ahora se ha mostrado muy reacia, comienza a ser sensible al tema. Así que quizá la petición más complicada sea la segunda: 'El establecimiento de un entorno reglamentario estable, predecible y mínimamente intrusivo'. Justo lo contrario a lo que, dicen, se está haciendo ahora.

El problema de este último punto es que pone en juego no sólo a las grandes telecos, sino a todos los rivales que intentan hacerse un hueco para competir. Y eso es lo que tienen que valorar los países aludidos. La contestación, ahora, la firmarán ellos.

Respaldo español

El presidente de Telefónica, César Alierta, es uno de los firmantes de la carta, que recoge peticiones que no le son ajenas en absoluto. El ejecutivo español ha defendido en foros nacionales y europeos la necesidad de una menor intervención y de más espectro.