Nuervo deterioro del escenario macroeconómico

El FMI ve dos años negativos en la economía española

El crecimiento mundial será el más bajo tras la Segunda Guerra.

Los analistas del FMI no hacen más que empeorar sus previsiones económicas. En su segunda revisión del informe de otoño sobre las perspectivas de crecimiento mundial, el organismo internacional anticipa que la recesión en España durará dos años, ya que en 2010 la economía no crecerá el 0,8% que se calculaba en noviembre sino que se contraerá un 0,1%. La sombría estadística también apunta a que 2009 acabe con una caída del 1,7% del PIB, mucho más aguda de lo esperado hace apenas dos meses.

Los expertos del FMI no dieron ayer explicaciones de los motivos específicos que les han llevado a revisar a la baja las expectativas de la economía española. Pero la reformulación de las cifras se produce en el marco de un empeoramiento económico a escala global, derivado de un menor consumo y del deterioro de la confianza provocado por las agudas y persistentes tensiones financieras.

'Mientras no se restablezca el funcionamiento del sector financiero y se descongestionen los mercados de crédito no será posible una recuperación económica sostenida', sentencia el FMI.

Así, este organismo espera el práctico estancamiento de la economía mundial en 2009 ya que el crecimiento apenas será del 0,5%, cuando en noviembre se pensaba que iba a quedar en el 2%. Según los analistas del FMI, 'es la tasa la tasa más baja desde la Segunda Guerra mundial'.

En el caso de las economías avanzadas la previsión es peor. Contando con que el precio del crudo está 50 dólares el barril, se espera una fuerte contracción del 2% para 2009 y será la primera vez que eso ocurra desde la posguerra. Las economías de EE UU, Japón, Reino Unido y la zona euro estarán en recesión en 2009. En particular, Alemania, Francia e Italia no se libran del mismo varapalo recibido por España y ven reducidas significativamente sus previsiones para 2009. No obstante, los dos primeros países podrían abandonar el territorio negativo el año que viene. De hecho, y en general, el analista jefe del FMI, Olivier Blanchard, aseguraba ayer en rueda de prensa que esperan que la recuperación comience en 2010 gracias a la puesta en marcha de medidas de estímulo y la previsible estabilización del mercado de la vivienda en EE UU. Es ahí donde España se queda por detrás de las economías más fuertes.

Por el lado de las economías emergentes, el crecimiento se reduce casi a la mitad. Y, a diferencia de las economías avanzadas, el problema no es interno sino externo: el debilitamiento del mercado de la exportación.

Según Blanchard, el colapso de la confianza de los ciudadanos está siendo un factor crucial en la crisis. La mayoría de las causas que han creado esta crisis son financieras 'pero también hay que contar con la actitud de esperar y ver que ha generado la desconfianza de empresas y consumidores'. Para Blanchard, si se ponen en marcha las medidas adecuadas 'y con un poco de suerte', la recuperación puede llegar antes de lo que el Fondo prevé.

Este economista asegura que no hay fórmulas estandarizadas para todos los países pero, en términos generales, recomienda que se restaure la salud financiera y haya estímulos monetarios. Y no solo con rebajas de tipos, sino también fiscales que animen la demanda y eviten caer en la espiral de deflación.

Eso si, advirtió que los estímulos deben incluir asimismo políticas a largo plazo que permitan que se reviertan los déficit en los que se incurra.

Empuje al estímulo de EE UU

La cámara de Representantes tenía previsto ayer votar el plan de estímulo fiscal propuesto por el Gobierno de Barack Obama y el Partido Demócrata. Es un plan valorado en 825.000 millones de dólares.

El presidente se desplazó el martes al Congreso para reunirse con el Partido Republicano y convencerles de sus iniciativas. Los republicanos prefieren que haya más recortes e incentivos fiscales y menos gasto social. Curiosamente, desde el FMI, el economista jefe dijo ayer que dada la situación de desconfianza, es de esperar que los recortes de impuestos tengan menos efecto a la hora de estimular la economía, ya que estos pueden terminar convirtiéndose en ahorros y carecer de efecto en la demanda.