Investidura

EE UU se viste de fiesta para Obama

La ceremonia de investidura espera un récord de asistencia, en un país que oscila entre la grave crisis y la ilusión que genera su presidente.

Los matrimonios Obama y Bush en la Casa Blanca.
Los matrimonios Obama y Bush en la Casa Blanca.

Obama ya ha advertido de que su mandato producirá algunas decepciones, pero a pocas horas de que se estrene en el cargo la ilusión no decae. La ceremonia de investidura, que tendrá su momento álgido en el mediodía de Washington, a las 18 h. en España, espera un récord de asistencia, de donaciones, de venta de recuerdos, de espectadores por televisión.

'Es la que más expectativas ha generado, con la posible excepción de la de John Kennedy', comenta Paul Isbell, analista del Real Instituto Elcano, que acaba de volver de Estados Unidos. 'El ambiente de optimismo es eléctrico, en Washington y en todo el país'. Obama cuenta con el apoyo del 80% de los estadounidenses, según una encuesta de The New York Times.

Por primera vez el presidente electo ha puesto límite a las donaciones para la fiesta inaugural, 38.000 euros (50.000 dólares) por individuo, y ha prohibido las donaciones de lobbies y empresas, aunque grandes empresarios como Eric Schmidt y Larry Page (Google) o Steve Ballmer (Microsoft) han aportado dinero a título personal. La red de apoyo a Obama es amplia, y alcanza al mundo de las finanzas, con Geroge Soros y Warren Buffet, y del cine, con Steven Spielberg y George Lucas como principales mecenas.

Isbell afirma que las celebraciones, más espectaculares que nunca, no se están percibiendo como un despilfarro, pese a la situación económica. En la ceremonia de investidura de George W. Bush, hace cuatro años, las donaciones individuales o de empresas alcanzaron los 190.000 euros.

Teresa Serra, profesora de Marketing de IE Business School, resalta que los tres ingredientes de la campaña electoral de Obama se han mantenido en esta celebración: la transparencia, 'porque no ha aceptado donaciones de lobbies', la implicación de los ciudadanos, 'por ejemplo, convocó un concurso de ensayo cuyo premio era asistir al acto de investidura', y el uso de la tecnología y de la viralidad de internet. Gerard Costa, profesor de Marketing de Esade, considera que su campaña no ha sido muy innovadora, pero sí muy profesional.

Las empresas han aprovechado el tirón de Obama. Ikea ha lanzado la campaña Decora el despacho oval y Pepsi su Refresh everything (Refréscalo todo), en la que invita a enviar vídeos a Obama. 'Para las multinacionales su discurso es perfecto', cuenta Costa. 'Es una marca apetecible para todos los segmentos de población, es probable que utilicen su lenguaje, la esperanza, el podemos, en los próximos meses. Ya se está hablando de hacer una película sobre su vida'.

Las ventas de camisetas, pósters y todo tipo de recuerdos son la prueba del tirón de Obama. La web oficial de la investidura vende desde botones conmemorativos por 1,5 euros hasta medallas de oro, plata y bronce valoradas en 2.300 euros. La pasión llega hasta los cócteles, como el American Dream, que se servirá en la fiesta preparada por el Estado de Hawai en Washington, una bebida-tarta roja aderezada con arándanos y con estrellas blancas de fondant.

Está previsto que acuda entre uno y dos millones de personas, aunque los cálculos son complicados, porque la entrada es libre para casi todo el National Mall, la avenida que da al Capitolio. La única manera de reservar es coger sitio. 'Al final es posible que haya gente que se eche atrás ante las previsiones', explica Isbell. Hay viajes organizados desde los lugares más recónditos, 'de amigos blancos y negros que viajan juntos, que recuerdan a las marchas contra la segregación racial'. La investidura llega un día después de la festividad de Martin Luther King. 'Hay empresas que no han sabido cuál de los dos días dar fiesta', cuenta Costa.

Obama aprovechó ayer el día para ayudar a pintar una casa de acogida de indigentes, siguiendo su propio llamamiento a los estadounidenses para que dedicaran la jornada a la comunidad. Acompañado por Martin Luther King III, el hijo del asesinado defensor de los derechos de los negros, Obama ayudó a pintar un dormitorio en la Sasha Bruce House, ubicada a un tiro de piedra del Congreso.

La preocupación por la seguridad llevó al presidente saliente a decretar el estado federal de emergencia en la capital, la primera vez que ocurre para un acontecimiento político y no para un desastre natural. La demanda de entradas para el recinto del Capitolio, que sólo se pueden obtener por invitación de un congresista, ha sido tal que el Senado decidió aprobar una ley que castiga la venta o falsificación de entradas con hasta un año de cárcel. E-Bay ha llegado a tener anuncios de venta de entradas para uno de los bailes oficiales, posteriores a la ceremonia, por 1.900 euros.

El domingo se congregaron 400.000 personas para asistir a la fiesta We are one, en la que participaron actores, cantantes y el propio Obama. Es la primera vez que se celebra un acto multitudinario dos días antes de la investidura. 'La música elegida está destinada a los segmentos de población que le han apoyado', analiza Costa: el country de Garth Brooks, la música negra y mainstream de Beyonce, el rock de Bruce Springsteen, el pop de Bono. Actores como Tom Hanks y Denzel Washington también dieron su apoyo al nuevo presidente, y el español Alejandro Sanz participó en una fiesta latina.

El discurso es el momento más esperado, aunque Gerard Costa no espera sorpresas en sus palabras. 'Obama siempre ha dado el mismo mensaje, cuando estaba en Harvard y ahora, es un candidato que ha trabajado mucho el contenido y la forma. Lo que ha conseguido creando ilusión es que no se hable de su programa político, y es lógico que tampoco lo mencione en el discurso', señala. 'Aumenta la autoestima de su audiencia, y lo hace no hablando de sí mismo'. Lo que sí podría darse, aventura, es un nombramiento de última hora. 'Quizás Colin Powell, como símbolo de la unidad con los republicanos'. Ya ayer, Obama organizó cenas 'bipartidistas' de homenaje a Powell, a John McCain, rival de Obama en las elecciones, y al vicepresidente Joe Biden.

Una vez en el cargo, el nuevo presidente utilizará como vehículo oficial una nueva limusina de la marca Cadillac, del grupo General Motors. El almuerzo incluirá ingredientes provenientes tanto de estados republicanos como demócratas, y los vinos serán de California, el estado natal de la senadora Dianne Fenstein, la presidente de la Comisión de Investidura. El primer plato será cocido de mariscos, y de segundo pechuga de pato.

Por la noche Obama asistirá a la decena de fiestas oficiales en su honor que se celebran en Washington. Estrena su primer esmoquin en 15 años, y al igual que él, sus compatriotas estarán vestidos con sus mejores galas, e incluso recién pasados por un tratamiento de bótox, cuya demanda ha aumentado en las últimas semanas, según USA Today. ¿Seguirá la fiebre Obama a partir de mañana? Teresa Serra, del IE, no sabe 'si es el broche final o el pistoletazo de salida'.

Europa lo verá a la vez en alta definición

La investidura será el primer evento en directo que las televisiones europeas ofrecen conjuntamente en alta definición. La UER, a la que pertenece RTVE, colocará cinco cámaras rotativas en tejados cercanos al Capitolio, 18 cámaras fijas en las inmediaciones, y cuatro estudios. El dispositivo es el triple de grande que el que de hace cuatro años. En España se podrá ver a través de La 2 y el canal 24 horas. La 1 conectará para el juramento.

La vajilla, el espíritu y la Biblia de Lincoln para una situación crítica

La mitología está muy presente en todo lo que hace Obama. Las alusiones a Abraham Lincoln, el presidente republicano que abolió la esclavitud, fueron constantes durante su campaña, el sábado llegó a Washington en tren desde Philadelphia, el mismo viaje que hizo Lincoln en 1861, y hoy jurará su cargo sobre la misma Biblia que su antecesor. Hasta la vajilla de la comida será igual a la utilizada en la presidencia de Lincoln, con un águila americana en el centro y un motivo en rojo y dorado en el borde.

Ambos desarrollaron su carrera política en Illinois. 'Nunca nadie se había comparado con Lincoln', señala Paul Isbell, investigador del Real Instituto Elcano. Gerard Costa, profesor de Esade, cree que en Europa nos puede generar dudas tanta comparación, pero que es coherente con la actitud de Obama de hablar poco de sí mismo.

Es difícil que se repitan las protestas de la investidura de George W. Bush en 2001. Y es probable que se supere la cifra de asistentes de hace cuatro años, 400.000 personas. A la investidura de George Washington acudieron unas 10.000 personas, y a la de Lincoln, unos 30.000. El récord está en poder de Lyndon Johnson, que tras el asesinato de Kennedy congregó entre un millón y millón y medio.

Los discursos más recordados coincidieron con situaciones críticas: Lincoln en la Guerra Civil y Franklin D. Roosevelt en la Gran Depresión. Otros como John Kennedy y Ronald Reagan lograron con sus palabras captar la esencia de su tiempo. Kennedy, con frases como 'No te preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregúntate lo que puedes hacer por tu país'. Y Reagan, en la misma línea: 'El Gobierno no es la solución, es el problema'.

Un siglo antes, Lincoln trató desesperadamente de preservar la Unión y evitar la Guerra Civil, manifestando su intención de que no interferiría en las leyes esclavistas de los estados del Sur. Roosevelt, en 1933, animó a sus compatriotas asegurando: 'La única cosa a la que debemos tener miedo es al miedo mismo'.

Obama, avanza Bloomberg, dará un discurso sencillo, pero inspirador. Y, sobre todo, breve. El discurso más largo hasta ahora lo dio William Henry Harrison, en 1841. Fueron dos horas en medio del frío, en las que se negó a usar abrigo o sombrero. Treinta días después, Harrison murió de neumonía, a los 68 años.

Guía de eventos

Las celebraciones comienzan comienzan a las 10 horas en Washington DC, a las 16 h en España. Habrá actuaciones musicales, con la participación de la United States Marine Band, seguida de los coros masculino y femenino de San Francisco.

La senadora Dianne Fenstein dará la bienvenida a los asistentes y a los protagonistas.

La invocación religiosa la pronunciará Rick Warren, el pastor evangélico cuya elección por parte de Obama ha provocado las protestas de los activistas gays.

La diva Aretha Franklin cantará a continuación, justo antes de la investidura del vicepresidente Joseph Biden por parte del juez asociado del Tribunal Supremo John Paul Stevens.

La música de John Williams, acompañado de Izhak Perlman al violín, Yo-Yo Ma al violonchelo, Gabriela Montero al piano y Anthony McGill al clarinete, será el entremés para el plato fuerte de la jornada.

A las 12 h, aproximadamente, Barack Obama hará el juramento de posesión de su cargo. El encargado de tomar su juramento es el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts. A continuación, el momento más esperado: el discurso del nuevo presidente.

La poetisa Elizabeth Alexander leerá una de sus obras. Es la cuarta vez en una inauguración presidencial. Antes lo hicieron John Kennedy y Bill Clinton, en dos ocasiones.

La bendición vendrá de manos del reverendo Joseph E. Lowery, que es partidario de las uniones civiles entre personas del mismo sexo. A continuación, sonará el himno nacional, tocado por la banda Sea Chantes de la armada estadounidense.

Obama acompañará después a George W. Bush a su ceremonia de despedida. A continuación irán a la comida de la Comisión de Investidura del Congreso.

Por la noche, a las 3 h en España, Obama celebrará la Fiesta Inaugural, con actuaciones musicales de Mariah Carey, Stevie Wonder y Alicia Keys, entre otros.