Precios

La inflación de la zona euro supera a la española por primera vez desde 2001

El IPC armonizado de la zona euro se situó en diciembre en el 1,6%, una décima por encima del español, según el avance de Eurostat publicado ayer. Se trata del segundo mes en la historia de la Unión Económica y Monetaria en que los precios españoles crecen menos que los del grupo.

En tiempos de toboganes en los principales indicadores económicos, ayer se constató un hecho excepcional en el capítulo de los precios: la inflación en España se situó por debajo de la del conjunto de la zona euro. El indicador adelantado del índice de precios de consumo armonizado, elaborado por el instituto estadístico europeo Eurostat, se situó en el 1,6% en diciembre, con un recorte de medio punto frente al mes anterior. Mientras, el avance del Instituto Nacional de Estadística sitúa el IPCA español en el 1,5%, tras caer nueve décimas.

Desde que Eurostat comenzó a recopilar los datos hace ahora doce años, sólo en un mes se había producido una situación similar: en agosto de 2001, el IPCA de la zona euro superó en dos décimas al español, situado en el 2,1%. Al margen de estas excepciones, la inflación española ha superado de forma sistemática a la de la Unión Económica y Monetaria, en una desviación media de poco más de una décima.

De estos datos cabe extraer dos conclusiones principales: por una parte, la asunción de la moneda única está llevando a un efecto convergencia de los niveles de precios de España frente a los de los países más ricos, lo que explica los habituales diferenciales positivos de inflación. Por otra, parece claro que la superior dependencia energética española frente a sus socios de la moneda común hace que, en tiempos de carestía del petróleo, el diferencial se dispare, mientras que los menores márgenes se producen en tiempos de fuertes caídas del crudo, como el actual.

Declive económico

Además del impacto del petróleo, detrás de las caídas generalizadas de la inflación se encuentra el deterioro de la actividad económica y, por ende, del consumo. El índice compuesto de actividad de la zona euro (PMI), que elabora la consultora Markit con una encuesta entre directores de compras, se situó en diciembre en 38,2 puntos, nuevo mínimo tras los 38,9 del mes anterior. Es la contracción más intensa del sector privado desde que comenzó el estudio en 1998, y supone el séptimo mes consecutivo de declive. También se registró una caída récord de los nuevos pedidos, que a su vez acumulan ocho meses de descensos.

Estos argumentos añaden presión al BCE para que decrete un nuevo recorte de tipos de interés en su reunión de la próxima semana. Vitor Constancio, miembro de su Consejo de Gobierno, afirmó ayer que 'cualquier riesgo de que la inflación se consolide muy por debajo del 2% debería contrarrestarse de forma preventiva con reducciones de los tipos de interés'.

La energía marca el estancamiento de precios

El detonante del brusco descenso de los precios en Europa es, indiscutiblemente, el petróleo. El barril de Brent pasó de los 146 dólares en julio a los 50,5 de ayer, recortando los precios del transporte y la energía en general. En España, el recorte ha llevado los precios de los combustibles desde casi 1,3 euros por litro hasta menos de 90 céntimos. En todo caso, el esporádico descenso de la inflación española por debajo de la de la zona euro no debe llevar a equívocos. La inflación subyacente, núcleo duro de los precios que no toma en cuenta para su cálculo la energía ni los alimentos frescos, se situó en noviembre en el 2,2% en la zona euro, mientras que en España todavía estaba en el 2,7%. Más aún: los servicios, el sector menos abierto a la competencia, se encarecieron un 4% en noviembre, muy por encima del 2,4% del IPC general.