La recesión hace bajar los precios

El IPC cae a mínimos en 10 años y presiona al BCE para que baje los tipos

El descenso del crudo y el frenazo del consumo dejan la inflación en España en el 1,5%.

El efecto combinado de la caída del precio del petróleo y el estancamiento del consumo provocado por la crisis económica han llevado la inflación en España a su mínimo en un decenio. Según el avance publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística, el índice de precios de consumo armonizado se situó en diciembre en el 1,5%, el más bajo desde enero de 1999. La desaceleración de los precios experimentada tras el verano ha sido más brusca de lo esperado, y pocos analistas dudan ya de que la inflación caerá a niveles negativos en el próximo estío. Que ello se traduzca después en la temida deflación (caída generalizada y continuada de los precios, que genera una espiral de desconfianza) sigue siendo una hipótesis lejana, pero que ya no cabe descartar.

De confirmarse ese indicador avanzado, el mes de diciembre habría registrado una caída de la inflación de nueve décimas en tasa anual, ya que en noviembre se situó en el 2,4%. A la espera de que el INE desagregue dentro de dos semanas los componentes del IPC, cabe anticipar que el principal responsable de la contención de los precios es el petróleo: el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, cerró diciembre de 2007 en 94 dólares, y la semana pasada no llegaba a los 46. Esa reducción a la mitad del precio del principal insumo de la actividad económica explica la caída del IPC desde el verano, igual que su escalada previa había llevado la inflación de julio hasta el 5,3%.

La preponderancia del efecto base del petróleo sobre los precios generales es evidente, pero no cabe desdeñar un factor coadyuvante de gran importancia: la caída del consumo. La entrada de España en recesión, que acaba de confirmar el Banco de España, está impulsada por el deterioro del sector de la construcción, pero ha arrastrado tras de sí al consumo privado. En el tercer trimestre, el gasto de las familias avanzó apenas un 0,1% en términos interanuales, lo que aumenta la probabilidad de caída en último cuarto del año. El funcionamiento del mercado es claro en este aspecto: una menor presión de la demanda limita las subidas de precios.

Pese al buen comportamiento de los precios en el último tramo del año, 2008 se ha cerrado como el ejercicio más inflacionista en España desde que Eurostat empezó a recopilar el IPC armonizado, en 1997. El 4,1% en el que queda en principio el IPC medio del ejercicio (4,3%, hasta noviembre) supera en medio punto los dos peores registros anteriores, que datan de 2002 y 2006.

Diferencial negativo

Aunque por encima de la española, también la inflación italiana mantiene una senda descendente: en diciembre cayó cuatro décimas, hasta situarse en el 2,3%. La agencia estadística europea Eurostat publicará hoy el avance de IPCA del conjunto de la zona euro, que los analistas consultados por Reuters creen que se situará en el 1,8% frente al 2,1% de noviembre. Eso supondría que el diferencial de España pasaría a ser negativo, algo que sólo sucedió de forma puntual en 2001.

Sea como fuere, los niveles de precios en los que empieza a moverse la zona euro, en un entorno económico de recesión generalizada, justifican difícilmente que los tipos de interés sigan en el 2,5%. La caída de la inflación añade así presión al Banco Central Europeo para que el próximo día 15 decrete un importante recorte de tipos, que según anticipan los mercados podrían caer hasta situarse en el 2%.

El vicepresidente del BCE, Lucas Papademos, reconoció el domingo que podrían ser necesarios recortes adicionales para proteger a la economía de la zona euro de la recesión. Jean-Claude Trichet, presidente del organismo emisor, advirtió el mes pasado de que no habría más bajadas si los bancos no las trasladaban a sus préstamos interbancarios, pero el descenso del euríbor ayer por debajo del 3% (por primera vez en casi tres años) parece eliminar de plano esa objeción.

El presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, calificó ayer de 'buena noticia' el descenso del IPC, y subrayó 'la necesidad de que el BCE siga bajando los tipos de interés para favorecer la actividad de las empresas y en beneficio de las familias'.

En medio de la galopante crisis del consumo, ayer se conoció un indicador que llama de lejos a la esperanza: el índice de confianza del consumidor, elaborado por el ICO, recuperó dos décimas en diciembre, hasta situarse en 48,9 puntos. Un aumento marginal que no oculta el desplome de 23 puntos acumulado en el conjunto del año. Ni tampoco el empeoramiento de las expectativas de futuro, que caen a 68,1 puntos desde los 69,2 de noviembre.