Energía

Las gasistas afirman que la 'guerra del gas' no afectará al suministro en España

Las gasistas españolas han aclarado que España no tendrá problemas de suministro de gas natural, aún en el caso de que el conflicto entre Rusia y Ucrania desemboque en cortes en los envíos de carburante ruso a la UE. La península Ibérica es el único centro económico de la UE que no depende del gas de Gazprom.

Mientras en la mayor parte de Europa se vigila con atención casi obsesiva los contadores de los centros de almacenaje de gas natural para constatar la normalidad del suministro proveniente de Rusia, las empresas gasistas españolas contemplan el enésimo conflicto político-empresarial del emporio gasista ruso Gazprom con sus vecinos de la antigua Unión Soviética desde la calma que proporciona la distancia.

'Ninguna de las compañías que operamos en España trae el gas de Rusia', aclara un portavoz de Gas Natural, por lo que si el conflicto entre Gazprom y Ucrania provocara cortes en los envíos de carburante a Europa 'el suministro a nivel nacional no se vería afectado de ninguna manera', subraya.

La tradicional excepción española en el mapa energético europeo operaría, en tal caso, como una ventaja. España pasa por ser uno de los pocos países de Europa occidental, cuyo aprovisionamiento de gas natural no depende del suministro de Gazprom, por otra parte, el primer suministrador de gas del mundo y el propietario de una cuarta parte de las reservas mundiales de esta fuente de energía.

Los más perjudicados por posibles cortes serían Alemania, Italia y los países del Este

El modelo nacional de aprovisionamiento difiere del estándar europeo. En primer lugar, porque apuesta por el gas natural licuado, el que se transporta por buques metaneros y no por gasoductos, que da cobertura a un 68,7% del consumo local total, según los datos de la Asociación Española del Gas (Sedigas). Un volumen que convierte a España en el tercer consumidor mundial tras Japón y Corea del Sur, y al mismo nivel que EE UU.

En segundo lugar, porque el gas natural que se recibe vía gasoducto proviene esencialmente de yacimientos norteafricanos, concretamente de Argelia, por evidentes motivos de cercanía.

Este esquema no ha estado ajeno a la polémica y, de hecho, su eventual insuficiencia para garantizar el suministro fue uno de los argumentos esgrimidos por Eon en su intento de hacerse con Endesa. Su presidente, Wulf Bernotat, glosó, en su momento, con todo detalle las ventajas de seguridad y fiabilidad que ofrecería al mercado energético español tener un almacén de gas natural en el centro de Europa

Europa, en guardia

Su argumento perdería fuerza en el contexto actual, con Gazprom cerrando el grifo del gas a Ucrania y la empresa pública de ese país confiscando, según la terminología utilizada por el Gobierno de Kiev, el gas que necesita de la canalización que surte el 80% del carburante que Gazprom vende a Europa. Un peligro si se tiene en cuenta que, según la Agencia Internacional de la Energía, el 26% del gas que consume Europa viene de Rusia.

De momento, la amenaza latente de cortes en el suministro no se ha confirmado. Las compañías de energía de Alemania, Francia, Polonia, Rumanía, Austria e Italia constataron cómo horas después del corte (el gas tarda 36 horas en su tránsito desde la frontera rusa con Ucrania hasta salir de ese país) el suministro se recibía con total normalidad. Pero el conflicto continúa latente y prueba de ello es que tanto Moscú como Kiev han solicitado la mediación de la Unión Europea para poner fin a un enfrentamiento que dura ya años y que supone una amenaza constante al suministro de gas en Europa occidental.

Invitación que la Presidencia de la UE ha optado por declinar 'a menos que el suministro de gas a Europa comience a resentirse', según confirmaron a Reuters fuentes comunitarias.

En el caso de que eso sucediera, Alemania e Italia serían los países más perjudicados. Ruhrgas, la filial gasista de Eon, recibe a través Ucrania una tercera parte del gas natural que consume Alemania anualmente; y a ENI le pasa algo parecido en Italia. También a los países del Este, cuyo aprovisionamiento depende al 100% de Rusia.

Gazprom tendrá la alternativa al 'canal ucraniano'

En los últimos años Rusia ha desarrollado una intensa estrategia para recuperar influencia política en Europa, en la que Gazprom, como propietario de las mayores reservas de gas natural del mundo, ha sido una pieza clave.

Los esfuerzos rusos por presentarse como un proveedor energético fiable para Europa han tropezado con los intereses nacionales de dos antiguas repúblicas soviéticas, Ucrania y Bielorrusia, por donde pasa el 100% del carburante azul con el que Rusia surte a Europa. Ambas han tratado de aprovechar su condición de ineludible punto de tránsito para obtener ventajas en la compra de gas natural a Rusia. Y las han venido obteniendo.

El corte de suministro de Gazprom a Ucrania es el anuncio de una nueva era. A partir de 2010, el gas del gigante ruso ya no tendrá que pasar por Ucrania para llegar a su principal cliente, Alemania. Un gasoducto que discurrirá por las profundidades del Báltico llevará a los almacenes de Eon y Basf dos terceras partes del gas que las firmas alemanas compran anualmente a Gazprom.

Otro proyecto, suscrito con ENI, llevará bajo las aguas del mar Negro el gas a Italia, Bulgaria y Grecia.